Nuestra Bandera:

Wilkie Delgado Correa «Es fácil el amaestramiento de un perro», según el diccionario «También pueden amaestrarse a las personas. Los reflejos condicionados ideológicos son instrumentos de la clase dominante», digo yo. «Deja que ladren, Sancho» Don Quijote de la Mancha «No llegan lejos, los que le hacen caso o se detienen ante los ladridos de los perros que le salen en el camino». José Martí Existen fenómenos que se repiten cuya explicación científica e ideológica se pueden encontrar en determinados pasajes de la historia humana. Por eso en este hoy que tiene al mundo en continuo repique de campanas ante las pérdidas sensibles de decenas, cientos, miles y millones de vidas de personas a consecuencia de una pandemia mortal, hay que denunciar la labor inhumana de esa parte de la humanidad que convertida en manadas salvajes pugnan por destripar a los pueblos con sus más furibundas dentelladas. Así que retomaré mis ideas sobre este asunto para denunciar tales fenómenos que se manifiestan en los disímiles escenarios: redes sociales, órganos de prensa, voceros gubernamentales, mandatarios, parlamentarios, etc. Todos ladran, manifestando su reacción condicionada e interesada, a la espera que se renueve el reforzamiento del estímulo incondicionado, es decir, el dinero y la salvación consiguiente de los intereses creados. Los idealistas y los abanderados de los nobles ideales han sido siempre soñadores persistentes y tenaces y, por lo tanto, han imaginado mundos posibles y hasta imposibles, esas adorables utopías tan calumniadas, despreciadas y vilipendiadas por sus opositores, Los idealistas han mirado más allá de los horizontes limitados de esos seres pragmáticos terrenalmente apegados a mezquinos y egoístas intereses, alcanzables fácilmente con sus largas manos ávidas y codiciosas. Pero, sin duda alguna, esos mismos idealistas, aunque acusados de andar encaramados por las nubes, han sabido, queriéndolo o no, tener los pies bien puestos y firmes sobre la tierra, pues por ella han imaginado y soñado, y han estado dispuestos a morir o a vivir en un perpetuo sacrificio o en luchas infinitas. Esa ha sido la razón de sus vidas. Es así como se han pertrechado de una filosofía sobre la existencia y sobre el cúmulo de realidades y relaciones sociales que han imperado e imperan en esta humanidad contradictoria que hemos sido, somos y seremos. De ahí que el genio de Cervantes pusiera en boca del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha la tan significativa frase: «Deja que ladren, Sancho», o…

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