Nuestra Bandera:

Por JOSÉ ANTONIO EGIDO El imperialismo y sus lacayos locales conspiran para derrocar el gobierno popular peruano A los pocos días de su investidura como Presidente constitucional tras un enorme retraso debido a los recursos de la extrema derecha, se aplica con claridad el plan acordado más que probablemente entre el Departamento de Estado norteamericano y sus lacayos de la derecha política y social limeña para dar un golpe de Estado y recuperar el poder político. No les ha gustado nada ni la victoria electoral del candidato de “Perú Libre”, partido que se reclama del marxismo-leninismo-mariateguismo, ni la figura eminentemente popular, humilde e indígena del nuevo presidente, ni su discurso de toma de posesión con condena al colonialismo español, llamado a integrar las Rondas Campesinas en la red de la seguridad del Estado, salir del infame “Grupo de Lima” y otras afirmaciones democráticas ni tampoco el nuevo gobierno formado por personalidades patriotas, progresistas y de izquierda. No les ha gustado el nuevo canciller Héctor Bejar que no sólo es un magnífico académico sociólogo sino un luchado por décadas como miembro del Partido Comunista peruano, guerrillero del viejo Ejército de Liberación Nacional (ELN), prisionero político y colaborador del anterior gobierno progresista del país comandado por el general Velasco Alvarado. Eduardo Galeano dice en su libro Las venas abiertas de América Latina que este general asumió como propias las reivindicaciones de la guerrilla tras derrotarla militarmente. No ha pasado desapercibido para los centros imperialistas, que desde el año 1990 al menos controlan férreamente el Perú, el acercamiento del nuevo canciller al canciller venezolano Arreaza presente en la ceremonia de investidura. Se confirma la tesis del sociólogo Atilio Borón: la derecha latinoamericana y sus amos gringos detestan la democracia y conspiran contra ella. Odian el sufragio universal que ha permitido que lideres patriotas como Chávez, Correa, los Kichner, Lula, Evo Morales, Daniel Ortega, Zelaya y López Obrador se conviertan en presidentes y jefes de Estado. Las fuerzas populares peruanas están obligadas a concentrar rápidamente todas sus capacidades políticas, habilidades tácticas y posibilidades de la construir la más amplia unidad nacional y popular incorporando a los sectores organizados, los pueblos originarios, la clase media patriota, el proletariado urbano y el campesinado de todas las provincias para consolidar a los nuevos presidente y gobierno. Deben responder resueltamente a las maniobras golpistas. El presidente debe asegurarse cuando menos el respeto constitucional de las fuerzas armadas y de…

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