Nuestra Bandera:

Tomado de El Clarín / Santiago de Chile POR LUIS RAFAEL GUMUCIO RIVAS (El viejo) Los Fujimori y los Uribe por más de dos décadas han estado a la cabeza del neoliberalismo latinoamericano sumándose a Chile, en su implementado modelo del neoliberalismo salvaje. Desde 1990, la familia Fujimori se dio el lujo de destruir la entonces débil democracia de Perú con el viejo “cuento del tío”, de cuando el voto popular esculpía el nuevo liberalismo impuesto por Estados Unidos: so pena de que vendrían “los demonios del Castro-comunismo” que terminarían por destruir el país. El miedo es el factor más poderoso que tiene la política para engañar a los incautos, quienes siguen creyendo que la democracia representativa no es otra cosa que el sistema político, que garantiza el reinado sin contrapeso de la Banca: en las elecciones los ciudadanos se compran, (si no están dispuestos a venderse, se les amenaza con golpes de Estado, guerras civiles o bien, dictaduras militares). En Colombia, la mezcla de militares, paramilitares y gamonales, a punta de crímenes horrendos, masacres, detenciones, torturas y desapariciones han logrado, bajo la cabeza de los Uribe, los Duques, los clanes paramilitares y los potentados, han logrado convertir a este país en una finca de criminales, encargados del exterminio de opositores. Desde el “Bogotazo” del 9 de abril de 1948, pasando por el Acuerdo Constitucional, (1990), el método para seguir manteniendo a Colombia como un cementerio y una colonia servil de Estados Unidos, no ha sido más que la persecución y muerte de ciudadanos por el solo delito de pensar distinto y negarse a aceptar el reinado del asesino, paramilitar y narcotraficante, Álvaro Uribe Vélez, (antioqueño, aliado del narcotraficante Pablo Escobar, con facha de sacristán), quien supo, desde que se desempeñaba como jefe de la Aeronáutica Civil, adueñarse de los cielos colombianos en beneficio del “patrón de padrones”, Pablo Escobar.Advertisement La clave del dominio de la democracia bancaria se encuentra en la capacidad de destruir las instituciones que se suponen pilar de la democracia. Uribe, el sacristán degenerado e inmoral, usó muy bien los famosos “falsos positivos” y el miedo al Castro-comunismo para mantenerse en “el poder” hasta hoy, pues nunca se le ocurrió pensar que los jóvenes de “su fundo” algún día gritarían ¡despierta Colombia! El joven de hoy sabe que el neoliberalismo, junto con la pandemia actual del Covid-19, terminará por desaparecer un día no muy lejano. (Los…

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