Tribuna Popular:

En el Partido Comunista de Venezuela
(PCV), con base a nuestra autonomía e independencia ideológica, política
y organizativa, hemos resuelto confrontar la agresión del imperialismo
estadounidense-europeo, así como las políticas en materia económica,
laboral y agraria-campesina al servicio del capital y los
terratenientes, que ha venido ejecutando el presidente Nicolás Maduro.

Es desde esta perspectiva que también
evaluamos la línea discursiva y comunicacional del alto Gobierno, en
particular, cuando se trata de respuestas del Ejecutivo Nacional a las
posiciones que, desde el movimiento popular revolucionario, las
corrientes de la izquierda revolucionaria y organizaciones políticas
marxistas-leninistas, como el PCV, asumimos en abierto cuestionamiento
de dicha línea de entrega al capital local y transnacional. Es así como
hemos visto reiteradas respuestas y declaraciones ausentes de argumentos
y de autocrítica; con falta de disposición para el debate franco y de
cara al país. En general, estas repuestas y declaraciones públicas en la
voz del primer mandatario nacional, están caracterizadas por el
cinismo, la reiteración inconsistente, la descalificación y el
ventajismo mediático.

En los últimos meses, cada vez con
mayor frecuencia, desde que el PCV y otras corrientes del movimiento
popular revolucionario y de izquierda revolucionaria, decidimos
construir la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) y no ser parte del
nuevo “pacto oligárquico-burgués” para imponer al pueblo trabajador
venezolano el ajuste neoliberal que se fraguó en Santo Domingo en la
“mesa de diálogo” entre el Gobierno y la oposición, la actuación del
ciudadano presidente Nicolás Maduro tiende a hacerse más agresiva y
amenazante.

Durante la pasada campaña electoral
fue evidente y brutal esa práctica que, en un primer momento, buscó
invisibilizar y bloquear el acceso del PCV y la APR a los medios de
comunicación públicos y privados; llegando, el propio presidente Maduro,
al extremo de tapar con su mano la tarjeta electoral del PCV, durante
una alocución presidencial televisada donde pidió votar por los
candidatos del PSUV o por los de la derecha opositora. Ahora, se propone
la criminalización política, que puede convertirse en agresión personal
y hasta liquidación física de organizaciones y cuadros comunistas, del
movimiento popular revolucionario, de la izquierda consecuente y de
todos los que tengamos divergencia con la gestión en favor del capital
que realiza el gobierno del presidente Maduro y exijamos la aplicación
de políticas en favor de la clase obrera y del pueblo trabajador de la
ciudad y el campo.

En el PCV y la APR estamos conscientes
de ser objetivo central de ese plan. También lo son las corrientes
revolucionarias y críticas de la intelectualidad, del movimiento obrero y
sindical clasista, campesino, comunero y popular en general, así como
los cuadros medios y amplios núcleos de bases populares chavistas, que
desde posiciones consecuentemente patrióticas, antiimperialistas y de
izquierda revolucionaria reivindican el proyecto originario de Chávez,
cuya orientación política apuntaba a los objetivos de la Liberación
Nacional de carácter antiimperialista. Sectores que han manifestado un
profundo y masivo descontento ante la desviación de derecha que se
impone desde la cúpula gubernamental. Hacemos responsable al señor
presidente de cualquier agresión física o sicológica de la que sea
objeto cualquier militante revolucionario.

Constituye un hecho muy grave, que el
propio presidente Nicolás Maduro, haya tomado para sí viejos conceptos
(por ejemplo, el de izquierda trasnochada) acuñados por la derecha
betancourista en los años sesenta, para intentar estigmatizar y
ridiculizar a quienes no claudicamos en nuestra consecuente posición
antiimperialista y clasista, de luchar por la Liberación Nacional y el
Socialismo-Comunismo. En el PCV tenemos conciencia de la carga
reaccionaria y anticomunista de tales epítetos, pero hemos intentado no
engancharnos en esa diatriba que busca desviarnos de nuestros objetivos
políticos centrales en la presente fase: “Confrontar, deslindar,
reagrupar y acumular fuerzas para enfrentar y vencer la agresión
imperialista y el reformismo entreguista” que controla el Gobierno y el aparato del Estado.

Ahora bien, el Presidente Nicolás
Maduro en un acto en el palacio de Miraflores, con ocasión de un nuevo
aniversario del 23 de enero y posteriormente en reunión de las
direcciones nacionales del PSUV-JPSUV (utilizando los medios públicos
como si fuesen de su propiedad), con un alto grado de arrogancia, ha
emitido unas declaraciones donde, además de promover la dolarización y
tratar otros temas, hace alusión directa a los “marxistas-leninistas”.
Dichas declaraciones, tanto por su contenido como por quien las emite,
son sumamente graves. Por ahora, sólo nos referimos a este texto: “…Cuidado
con los divisionistas que tratan de llamarse marxistas leninistas y que
son más chavistas que Chávez. Cuidado porque detrás está la mano del
imperialismo norteamericano. Cuidado con el divisionismo. Alerta en los
barrios, en las fábricas, en las universidades, en las calles, mosca
pues con el divisionismo. Lo alerto por primera vez. Tengo mucha
información.

Pese a no estar claro, si tales
declaraciones están dirigidas a contener los desarrollos de la lucha de
clases (ideológica, política y de masas) que se agudiza en el seno de su
partido policlasista, lo cual en todo caso no las valida, porque
desdice del método que hemos aprendido las y los revolucionarios: el
honesto y franco debate colectivo, abierto, fraterno, democrático,
crítico y autocrítico que, todo indica, está siendo sustituido por la
descalificación sin discusión y la exigencia de subordinación
incondicional.

Es el caso, que al referirse a “marxistas-leninistas”, ahí
sí nos consideramos directamente aludidos, dado que nuestra
organización reivindica esa concepción científica del mundo. Así lo
precisan nuestro Programa, Línea Política, práctica revolucionaria y
Estatutos del PCV, que afirma en forma expresa: “Artículo
1. El Partido Comunista de Venezuela; fundado el 5 de marzo de 1931, es
el Partido Político de la clase obrera, su vanguardia, su forma
superior de organización, que defiende consecuente y tenazmente sus
intereses y los del pueblo trabajador de la ciudad y el campo, que se
funden con los de la nación venezolana. Es la unión voluntaria y
organizada de las y los comunistas basada en los intereses y la misión
histórica de la clase obrera.

Se guía por la concepción
científica del marxismo-leninismo, el ideal emancipador,
antiimperialista e integracionista de Simón Bolívar y por los principios
del internacionalismo proletario, la solidaridad internacional con los
pueblos que luchan por su liberación nacional, por la democracia
popular, el Socialismo y el Comunismo. (…)”

Esta alusión directa a las y los
marxistas-leninistas nos obliga a demandar del ciudadano presidente de
la República, Nicolás Maduro, lo siguiente:

1°) Que asuma abiertamente frente al
país y el mundo si sus acusaciones contra quienes denuncia como “los
divisionistas que tratan de llamarse marxistas leninistas y que son más

chavistas que Chávez” y tienen por
detrás “la mano del Imperialismo norteamericano”, incluyen al Partido
Comunista de Venezuela (PCV).

2°) Haga públicas de inmediato las
pruebas que dice tener de ciudadanos y/o ciudadanas que se consideran
marxistas-leninistas, y, según denuncia, tienen vínculos, compromisos o
cualquier tipo de tratos con el imperialismo, que le lleve a afirmar que
“detrás está la mano del imperialismo norteamericano.” Es muy grave, que se estuviese forjando un “falso positivo” contra activistas y cuadros revolucionarias/os críticos.

3°) Exigimos que la “mucha información
que dice tener el ciudadano presidente Nicolás Maduro Moros, la muestre
ante la opinión pública venezolana y se garantice a todas las
organizaciones o individualidades que sean referidas en dichas
informaciónes, el derecho a réplica y a la legítima defensa ante la
opinión pública, en los mismos medios de comunicación y en las mismas
condiciones en las que el presidente Maduro presente tales
“informaciones”. Que el debate público, abierto y transparente,
sustituya el ataque unilateral y manipulador del que somos víctimas por
parte de quienes abusan del poder político que ostentan.

4°) Que rectifique
su política al servicio del capital y restituya los derechos del pueblo
trabajador, como condición básica para restablecer la unidad
antiimperialista y popular revolucionaria. Que rectifique el
camino que ha decidido transitar al servicio de la vieja oligarquía y de
la mal llamada “burguesía revolucionaria”, cuyo compromiso se expresa
en un nuevo “pacto de élites” y en la aplicación de un brutal ajuste
neoliberal en curso. Es ésa, su política y gestión de gobierno,
la que divide a las fuerzas patrióticas y produce el deslinde del
movimiento popular revolucionario, de la izquierda consecuente y de las
organizaciones políticas de concepción marxista-leninista, como lo es el
PCV.

5°) Le instamos a corregir ese llamado
a la intolerancia, al odio, la persecución y el irrespeto del ejercicio
de los derechos políticos y democráticos consagrados en la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela. Cuando lo que corresponde es un debate creador y unificador, lo que intenta imponer es una práctica sin reflexión.
Se nos parece mucho a la orden dada por Rómulo Betancourt, en los años
60 del pasado siglo, de perseguir, aislar, segregar y asesinar a los
militantes del PCV, a los del MIR y a la izquierda de URD; al “disparen primero y averigüen después”:
es una incitación al odio; es un acto de abierta violación a los
derechos constitucionales que debe ser rechazado por todas las fuerzas
auténticamente democráticas, progresistas, patrióticas,
antiimperialistas, populares y revolucionarias a nivel nacional e
internacional, porque ese camino puede conducir al fascismo: la
dictadura reaccionaria del gran capital.

Presidente Maduro, el verdadero dilema es si se está con la clase trabajadora o si se está con los capitalistas

A lo anterior, de por sí muy grave, se
suma la pretensión de querer condicionar nuestro derecho a tomar la
palabra en las sesiones plenarias de la Asamblea Nacional, a condición
de que nos afiliemos o adscribamos a algunos de los dos bloques
mayoritarios del parlamento (el que encabeza el PSUV o el de sus aliados
opositores); cuestión que fue respondida correctamente al presidente de
la AN, con firmeza y dignidad, el pasado jueves 21/01/2021, por la
diputación del PCV y la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), en ese
momento a cargo de la diputada Luisa González.

En su alocución, el presidente refiere
que en el parlamento hay “256 diputados del GPP y 21 de la oposición”;
afirma que “no hay camino para ser centrista” y luego usa la expresión:
“o eres chicha o eres limonada” para dejar clara la postura ideológica
que busca justificar la existencia de una falsa polarización entre el
bloque del gobierno y el de la “oposición” en el Parlamento, cuando la
evidencia empírica y las propias declaraciones públicas del Presidente
de la República han dejado muy clara la estrecha alianza y coincidencias
de estas dos fracciones políticas supuestamente “antagónicas”. Tanto
así, que quien preside la Comisión de Política Exterior de la AN, por
decisión de la alta dirección del PSUV, es un diputado de la derecha
opositora, de estrecha vinculación con el Partido Demócrata
estadounidense y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Recordemos que desde el gobierno se ha hablado incluso de construir un
“gobierno de unidad nacional” con esas mismas fuerzas de oposición.

En este sentido, reiteramos nuestro
rechazo a esta manipulación ideológica y política que pretende mantener
engañado al pueblo trabajador bajo la falsa dicotomía de una
polarización política superficial abstraída de la lucha de clases. En
política, desde que históricamente surgió la división de la sociedad en
clases antagónicas, y en la sociedad capitalista dependiente y rentista
venezolana no es distinta: el meollo central del problema sigue siendo
el mismo: o se está con la clase trabajadora o se está con los capitalistas.
Los partidos políticos existen como expresión de los intereses de las
clases sociales, por tanto sus acciones políticas o benefician al pueblo
trabajador o sirven a los intereses de la burguesía y los
terratenientes. Es en este punto, señor presidente, donde realmente no
existe término medio o “centrismo” y no en el superficial dilema
planteado por usted; de allí que reivindiquemos en nombre de los
trabajadores de la ciudad y el campo, y con base al principio
constitucional del pluralismo político, nuestro legítimo derecho a
intervenir en la Asamblea Nacional en todos los debates y asuntos que
sean tratados ante este órgano del Poder Público, en legítima voz y
representación de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR).

Por eso ratificamos al país y le
dejamos claro a quienes dirigen el Parlamento que el PCV no pertenece a
ninguno de los dos bloques aparentes “antagónicos”, sencillamente porque
las políticas que promueven sus voceros y voceras cupulares, no se
identifican con el ejercicio de una línea consecuente en defensa de los
intereses y aspiraciones de la clase obrera y del pueblo trabajador
venezolano. No permitiremos que usen estas maniobras para cercenar el
legítimo derecho que tenemos como fracción parlamentaria del PCV/APR
para tomar la palabra y fijar nuestra posición política en todos los
puntos de agenda de discusión de las sesiones.

La política del gobierno y la
oposición sirven hoy a los intereses de los capitales privados
nacionales e internacionales. Los dos están coaligados en la defensa e
impulso de una política económica de carácter liberal burgués que
traslada el peso de la crisis capitalista y las ilegales sanciones
imperialistas sobre las espaldas de la clase trabajadora y, en general,
de todo el pueblo. Como ha quedado públicamente evidenciado, las
vocerías cupulares de ninguno de los dos bloques ha mostrado interés en
discutir los graves problemas que aquejan al pueblo venezolano y en
especial los referidos a la destrucción del salario, las pensiones y
jubilaciones, prestaciones sociales y demás derechos de la clase
trabajadora o la situación de la familia campesina venezolana y la
producción nacional.

Sería beneficioso para el país y el
pueblo venezolano, que la diversidad de partidos y sectores sociales que
se expresan en el bloque parlamentario del GPP, evalúen, desde una
perspectiva crítica, las inconsecuencias de la política económica
gubernamental. Les instamos a reflexionar y

actuar en esta dirección, antes de que
sea tarde para las necesarias rectificaciones; ya que cada día se hace
más evidente la contradicción entre una Constitución que consagra
derechos progresivos en favor de las grandes mayorías nacionales de
nuestro pueblo y las políticas de carácter abiertamente regresivas,
liberales y neoliberales que solo benefician los intereses del capital,
las transnacionales y el imperialismo.

Le dejamos claro al Presidente Nicolás
Maduro y en especial al pueblo revolucionario, que no estar en la
fracción parlamentaria del GPP, no es hoy la razón que determina si una
fuerza política está con la derecha o si es un aliado del imperialismo.
Repudiamos que se use está grotesca manipulación con la intención de
fabricar “falsos positivos” contra militantes y
dirigentes del PCV, del movimiento popular revolucionario y demás
sectores consecuentes de la izquierda. Cabe preguntarse ¿por qué no se
aplica esta saña contra los guarimberos y los agentes del imperialismo
norteamericanos en Venezuela, quienes han gestionado el bloqueo
económico, despojo de activos de la República y agresiones externas,
sino que por el contrario se les conceden indultos y se les permite
conspirar abiertamente contra el pueblo venezolano?

Alertamos a las y los trabajadores
venezolanos, a los partidos comunistas y obreros del mundo y las fuerzas
progresistas y antiimperialistas nacionales e internacionales, sobre el
avance de planes de persecución y arremetidas anti-comunistas que se
puedan estar preparando contra el PCV y su militancia empleando montajes
canallescos.

Hoy el gobierno está ejecutando una
política económica contra la clase trabajadora y los intereses del país.
Su actual política económica se resume en inconcebibles concesiones en
favor de la ganancia del capital privado por un lado, y congelamiento
de sueldos, pensiones y jubilaciones, eliminación de convenciones
colectivas y flexibilización laboral por otro. El gobierno no encuentra
como tapar su giro a la derecha, por ello despliega toda su furia
arrogante contra toda fuerza que devele y enfrente su política económica
entreguista.

El PCV ha estado, está y estará
siempre del lado de los intereses de la clase trabajadora, el
campesinado y el pueblo trabajador sin importar las consecuencias. Eso
nos ha convertido siempre en un enemigo estratégico del imperialismo y
los entreguistas internos. Los aliados del imperialismo sólo pueden ser
aquellos que muestren sus intenciones de claudicar y negociar los
intereses de la patria y el pueblo trabajador ante el capital
monopolista. No tenemos duda que este camino de intolerancia frente a la
crítica y acción clasista solo desencadenará una nueva ola de rabioso
anti-comunismo, censura y persecuciones, la cual estamos dispuestos/as a
enfrentar y derrotar con la organización, unidad y movilización
revolucionaria obrera, campesina, comunera y popular.

Decimos con nuestro Camarada Argimiro Gabaldón:

¡El camino es duro, muy duro, pero es el camino!.

¡A seguir construyendo la Alternativa Popular Revolucionaria (APR)!

¡Resistir, luchar, organizar, reagrupar, unir fuerzas y vencer con las y los trabajadores al Poder!

Fuente: El PCV al presidente Nicolás Maduro: Nuestra lucha es por el triunfo de la unidad popular revolucionaria (Tribuna Popular)