Reproducimos un artículo de la página web del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia:

El descontento contra un mal Gobierno que nos ahoga con impuestos, hambre, que privilegia a los ricos y que a través de la violencia atemoriza y asesina a quienes se le oponen, incubaron un sentimiento de justicia que se está transformando en estallido social.

No soy activista política, ni pertenezco a ningún proceso social, soy una Rola más, de esas que por miedo es apática a la protesta, de esas que aunque se indigna por el mal Gobierno guarda cierto silencio cómplice, y es que en este país del Divino Niño pensar diferente cuesta la vida; pero mi taza se colmó así que tomé mi chaqueta y salí hacia el Palacio de los Deportes, porque quería saber qué es eso de la Minga, por qué tanto escándalo y por qué el gordito dizque buena gente del Duque, no quiere hablar con ellos.

Ahí estaba en la puerta del albergue de la Minga, unos indígenas de bastón, chaleco y pañoleta rojo y verde, me hicieron las preguntas de rigor y me revisaron antes de dejarme entrar; allí todo era fiesta, entre la algarabía me llamó la atención una mujer de unos 30 años, quien con esmero movía una cuchara de palo dentro de un caldero enorme, me le acerqué y tras unos minutos le pregunté ¿por qué venir hasta Bogotá, si a Cali fueron los Ministros y dijeron que les iban a dar platica?

– María: “el Gobierno cree que con obras que promete y nunca hace nos vamos a callar, pero nosotros no buscamos plata, lo que queremos es que No nos maten, que respeten nuestros territorios, que no envenenen los ríos, porque sin ellos no hay nada”.

En medio de la conversación se acercó un hombre joven que sin ningún preámbulo dijo: “no nos importa si Duque nos escucha, los políticos solo nos buscan cuando necesitan votos, queremos que nos escuche la gente y que se den cuenta que la pelea es de todos y es por la vida, y que la gente diga cuál es el país que quiere”.

Luego se me vino a la cabeza algo elemental, que alimentar este mundo de gente cuesta mucha plata, entonces ¿cómo financian la comida de tanta gente?

– Maribel: “la Madre Tierra nos provee lo necesario y hacemos colectas, en cada pueblo la gente nos da comida y nos alienta, nos dicen que la lucha es de todos”.

A la conversación se sumaron muchas voces y muchas opiniones, pero quizás la opinión que más me impactó fue la de Pedro, quien dijo: “nosotros no estamos pidiendo ni vacas ni fincas, nosotros pedimos que nos respeten la vida, ¡estamos aquí por la vida y la dignidad!.   

Esa noche entendí que la Minga no es algo lejano, que ahí no está metida la guerrilla, esa noche solo vi gente cansada del abuso estatal, que empuñan como arma la palabra y como trinchera la dignidad; así que fortalecida por este encuentro regresé a mi casa.

Llegó el miércoles 21, era un día frío y húmedo como han sido los últimos días en esta jungla de cemento bogotana, otra vez calcé mis botas, en la vieja mochila alisté el kit de supervivencia, llamé a mi combo de amigos y salí hacia al Parque Nacional, no era un día cualquiera, este día era de otra jornada de Paro Nacional.

Eran casi las 9:30 cuando llegamos al Parque Nacional, ya estaba bastante poblado, el calor popular y la mixtura pluricultural calentaban la fría mañana bogotana; sin más largas el dragón multicolor emprendió vuelo, se apoderó de la Carrera Séptima y marcó como norte la céntrica Plaza de Bolívar.

Todo era fiesta y algarabía, en esta ocasión los vándalos de uniforme –Policía y ESMAD– brillaban por su ausencia; las arengas y exigencias eran pluridiversas, en suma, un llamado a una verdadera democracia, entonces les pregunté ¿por qué marchamos?

Carlos: “porque aquí matan al que piensa diferente”.

Lucía: “porque aquí meten a la cárcel al que se roba un pan y premian a los corruptos que roban millones”.

– Ana: “por la muerte de los líderes sociales y por educación gratuita y de calidad”.

– Tatiana: “porque nos están matando”.

– Julián-: “porque Duque Gobierna para los ricos, y por la muerte de los líderes sociales”.

– Marcela: “para exigir un Gobierno que gobierne para todos, no solo para sus amigos y familiares”.

– Juan: “por la dignidad, la vida y la paz”.

– Juanita: me cansé de estar callada mientras nos matan”.

– Stephane: “por el asesinato de los líderes y por la defensa del Proceso de Paz”.

– Daniel: “porque el Presidente es insensible con los indígenas y quiere acabar con los páramos, le está entregando el país a las multinacionales y los bancos”.

– Santiago: “por la defensa de la democracia”.

Después de horas de camino, ya con la Plaza de Bolívar a reventar, nuestros corazones brincaban como si quisieran salir del pecho, en parte por el arduo camino y la asfixia que produce caminar con tapabocas; peor en realidad, no era otra cosa que éxtasis, la dicha de ver un pueblo unido que sabe que el único camino es la lucha popular, que como dragón bravío exige un verdadero cambio social.

Fuente:

ELN Voces