Esta victoria es boliviana y es también una victoria latinoamericana, por eso saludamos con alegría y sentimos como nuestro el triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS) y sus aliados, encabezados por la fórmula de Luis Arce y David Choquehuanca.

Es también una confirmación de que cuando un pueblo y sus organizaciones sociales y políticas se plantean la libertad, y se unen y se organizan para conquistarla, no hay poder económico o militar que los detenga.

Es una victoria de las organizaciones indígenas y populares, del MAS y de la unidad en la diversidad del proceso revolucionario boliviano, de lo acumulado en siglos de lucha y en la década larga de gobiernos populares. Es una victoria de la dignidad, de la resistencia y del coraje, que enfrentó una represión brutal, que se grafica en las infamias de las masacres de Sacaba, en Cochabamba, y Senkata, en El Alto. Con su dignidad, su organización y la dimensión de la votación, que además implica mayoría en ambas cámaras del Parlamento, vencieron todas las maniobras.

Y es una derrota del imperialismo yanqui, que con Donald Trump, Mike Pompeo y el ministerio de Colonias de la OEA y su jefe Luis Almagro, armaron el golpe de Estado y apoyaron al gobierno golpista. Es una derrota de la derecha y las oligarquías del continente que se negaron a condenar el Golpe de Estado y apoyaron a los golpistas. Y también de la oligarquía racista y elitista de Bolivia, de los militares y sectores fascistas, que pensaron que con su odio podían doblegar a un pueblo entero.

No hay ningún fin de ciclo, el imperialismo y las oligarquías despliegan todo su poder, pero los pueblos luchan, construyen unidad, resisten y avanzan. En este continente en disputa el grito de dignidad y libertad del pueblo boliviano lo demuestra y marca el camino.

Salud compañeras y compañeros: ¡Jallala Bolivia!

Montevideo, 19 de octubre de 2020
Comité Ejecutivo Nacional
Partido Comunista de Uruguay

Fuente:

Partido Comunista de Uruguay