Coahuila está en medio de un proceso electoral que culminará el 18 de octubre de 2020, a pesar de que no pueden hacerse concentraciones o reuniones de más de 10 personas y debiendo cumplir con todas las normas de sanidad por el COVID-19, y de que hubo ciudadanos y colectivos que reunieron firmas pidiendo posponer este proceso hasta el 2021 empatándolas con las federales. De la misma manera de cómo no les importo reiniciar todas las actividades industriales y productivas, exponiendo a los trabajadores a todos los riesgos de contagio, así se efectuarán las elecciones intermedias.

Las campañas lucen desairadas, sin concentraciones, sin equipos o brigadas masivas, y algunos candidatos usando la pandemia y levantando consignas de que ellos si cuidan del contagio, usando las reglas de sanidad y pidiendo presupuestos para la pandemia, la crisis y desempleo; otros que van por votos zapatistas, otros apoyando feministas contra feminicidios y los derechos humanos; Morena, por el apoyo a la educación, el sistema de salud, pensionados y apoyo a micro empresas. En fin, “sin pena ni gloria”, ni uno solo de los candidatos ha planteado los problemas fundamentales de la clase obrera, como son: la crisis económica, el desempleo, la precarización laboral, del salario, la seguridad social y los muertos por la pandemia.

Habiendo desarrollado una impugnación los dirigentes estatales de Morena (José Guadalupe Céspedes, Alma Rosa Garza del Toro y otros más) al proceso de selección de candidatos por medio de encuestas entre los miembros de Morena y posterior designación de los candidatos definitivos, misma que resolvería la Comisión Nacional de Elecciones de MORENA, presidida por Hortensia Sánchez Galván y en presencia de Alfonso Ramírez Cuellar Presidente actual del partido, lo cierto es que Guadiana Tijerina, Miroslava y Hortensia Sánchez Galván, manosearon, y palomearon a sus preferidos para ser candidatos de mayoría por Morena para estas elecciones. Dicho Proceso de impugnación debió ser resuelto primero por la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena, el día tres de octubre, emitiendo la resolución a favor o en contra de las impugnaciones, para que posteriormente el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en Coahuila, con dicha resolución, pudiera dictar su fallo en favor o en contra y en el dado caso eliminar todos los candidatos por mayoría, teniendo el Partido Morena que elegir otros candidatos que no aparecerían sus nombres en las boletas por un lapso de tres días y como resultado no tendrían tiempo de hacer campaña; es decir, llevaban las de perder ya que eliminando o no todos los candidatos electos de morena perderían por default, por antidemocráticos por la ambición de poder, por chapulines y tramposos, por ambición de votos de la dirigencia nacional y por cargar a cuestas los vicios y componendas del PRIANRDMCVerde, PT. Es decir, todo el sistema de partidos políticos, solo con el voto duro del PRI perderían todos los candidatos de Morena.

Así eliminaron aspirantes a candidatos que trabajaban desde antes de la campaña para ser designados, lideres honestos de movimientos sociales y activistas juveniles como, Raúl Esteel de la Comuna de Morena Saltillo, que se registró como aspirante para Distrito XIII lo cambian a otro y con error hasta en el nombre, registrando a David Esqueda Vázquez, exPRD, para el Distrito XIII, en San Pedro, Coahuila, eliminan al dirigente social Julio Cesar de la Cruz Corpus y palomean a Armando Guerrero Viesca; en el Distrito IV, Susana Aguiñaga, por el VII Distrito con sede en Matamoros; Mónica Montero por el Distrito VIII; Christian Manuel López por el IX; Beatriz Granillo por el X; e Ignacio Corona por el XI (estos cuatro con sede en Torreón); podrían ver canceladas sus aspiraciones por el simple hecho que fueron palomeados. Estando en juego las candidaturas plurinominales a la espera de que la CNHJ de Morena resuelva las impugnaciones.

El día 6 de octubre, el Tribunal Electoral de Coahuila desecho la impugnación interpuesta por la dirigencia estatal de Morena, contra los candidatos de mayoría y confirmo la invalidez de los plurinominales por resolución de la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena.

Los obreros no debemos ni podemos elegir a nuestros propios verdugos, menos cuando no son de nuestra clase, y que no defienden nuestros intereses. Tampoco debemos permitir que se nos impongan ordenes incorrectas por más que vengan de los dirigentes de partidos o sindicatos que participan en las elecciones. Hay organizaciones obreras que se han opuesto a apoyar al candidato que digan sus líderes; es decir, se debe acabar con las viejas prácticas antidemocráticas de ordenar y mandar, costó mucho trabajo e intensos debates para que desapareciera del estatuto la afiliación de los obreros y su organización al partido oficial, en aquel entonces el PRI, ya que los sindicatos son organizaciones de frente amplio, para la lucha y defensa de los derechos laborales, donde sus miembros tienen una concepción diferente del mundo y de la vida, unos son creyentes, otros no, unos simpatizan o están afiliados al PRI, otros al PAN o algún otro partido satélite de estos dos, pero lo único que los une como obreros, es la defensa de sus derechos y conquistas laborales (CCT, Revisiones Salariales, Pensiones etc.). Imponernos por cual partido votar o a que candidato apoyar, es coartar nuestro derecho a la libertad política, de decidir libremente y ejercer el derecho al voto.

La burguesía se lanza al juego político postulando candidatos a diputados, gobernadores o a cualquier cargo de elección popular, no para promover iniciativas de ley a favor de obreros, campesinos o de los sectores populares, sino para evitarlas, bloquearlas o quitarles los pocos rasgos benéficos y votar las iniciativas de gobernadores y presidente que son contrarias al bienestar social; además, aprovechan para obtener obra pública para sus empresas, contratos de ventas o servicios, nuevas inversiones aprovechando la información privilegiada y obtener estímulos fiscales.

El problema fundamental radica en qué clase social representa y defiende el Instituto Nacional electoral, el sistema de partidos pluriclasistas (con miembros de todas las clases sociales metidos en un solo costal) por eso vigila y exige, que se rijan y normen sus principios, programas, y estatutos, impregnados de la ideología y política de la clase dominante, la empresarial, una política de conciliación de clase; es decir, los capitalistas, impulsados por ellos y adaptados dentro del sistema electoral mexicano y el Instituto Nacional Electoral, favoreciendo en todo a su clase social, llevan su control, vigilancia, fiscalización y dirección de toda su vida interna, el manejo de sus recursos y vida pública; como se da el caso de la organización de la consulta y elección de candidatos a elección de Presidente del Partido MORENA (además de los candidatos a Secretario General) donde eliminaron candidatos que eran de los punteros en las encuestas, favoreciendo a Muñoz Ledo y a Mario Delgado; en otros términos, van induciendo al candidato que más les sirva a sus intereses.

¿Por qué creen que Morena lanzó campaña de encuestas y elección de dirigente del partido entre 6 candidatos?, uno de cada corriente política, más las corrientes que no sacaron candidato, y los que apoyan a la persona de AMLO que no se han movilizado. Solo recordemos cuantos priístas hay en morena (AMLO, Guadiana Tijerina, Muños Ledo, Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, Javier Guerrero, Armando Guerrero Viesca y otros más), Flores Hurtado ex panista que maneja y distribuye los recursos de AMLO en Coahuila, empresarios poderosos de Monterrey y otras regiones, como Alfonso Romo y el empresario Antonio Ballesteros candidato a Diputado del V Distrito y residencia en Monclova, el primero catalogado de derecha y el segundo de derecha y del PAN; además, AMLO gobierna con gabinete de empresarios o representantes de consejos directivos de 18 a 20 monopolios del país, entre ellos Sánchez Cordero de gobernación, Manuel Bartlett en CFE, Javier Guerrero Director del IMSS, Alfonso Romo Jefe de Oficina de Presidencia y le entrega contratos de obras a Carlos Slim, Alfonso Romo, Emilio Azcárraga y Salinas Pliego en programas de educación en la pandemia, cuando el Estado ya cuenta con los sistemas de educación de adultos en sistema abierto, tiene telesecundarias y tele prepas y los sistemas virtuales de la UNAM.

Dicho sistema electoral lo han venido tejiendo desde la formación del Partido Nacional Revolucionario, su conversión a Partido de la Revolución Mexicana y concluir en el PRI por un lado y el Partido Acción Nacional por el otro. Y aunque los partidos de la clase proletaria más antiguos como el Partido Comunista Mexicano, tenían principios, programa y estatutos con una ideología propia de su clase, de ideología socialista-comunista, llegando a obtener su registro, y desde ese momento la intervención del Estado, su sistema electoral tejiendo sus redes, buscando los liderazgos más moldeables, en corrientes socialdemócratas, o eurocomunistas que confrontaban con la URSS, el Partido Comunista Bolchevique y la Comintern, condicionaron el registro del Partido Comunista Mexicano a que cambiará su programa, principios y abandonen el socialismo, el concepto Dictadura Proletaria, Revolución Socialista, Bandera y logotipo de la Hoz y el Martillo etc.; después, ese registro vino cambiando de manos hasta llegar al registro del PRD y desde entonces la clase obrera y los comunistas quedamos fuera sin un partido que nos represente.

Hay quienes ingenuamente dicen que no importa quién sea el candidato de Morena, lo que hay que evitar es que llegue el PRI o el PAN a los puestos políticos, sin analizar lo que está pasando en la actualidad con los diputados y senadores que llegaron al Congreso, en la marejada de la elección del Presidente Andrés Manuel López Obrador, hoy la mayoría de MORENA, son los que están frenando las iniciativas de ley, que pueden beneficiar a los trabajadores y al pueblo en general y son los mismos que aprobaron el T-MEC, las reducciones de presupuesto, apruebaron los megaproyectos, las reformas a la Ley Federal del Trabajo, a las Pensiones, a la Educación, la Ley de la Guardia Nacional y sus funciones contra migrantes, contra las luchas y resistencias, empezando con Ricardo Monreal, Guadiana Tiberina, Mario Delgado y muchos más.

Es necesario que la clase obrera, los proletarios, los explotados, dejen de ver como salvadores o como los menos malos, a los explotadores, a la burguesía, sus partidos y a su aparato Estatal, por más diferentes que se presenten, sin importar que sean de un régimen y gobierno de derecha, conservadora o liberal, socialdemócrata o progresista, en el modelo neoliberal o keynesiano como el actual. Es momento de dejar de apoyar, sostener, y darles vida de parásitos a costa de nuestro sudor, mismos que destruyen poco a poco el planeta, al país, y a nuestra propia clase (la obrera). Debemos volver a ver a los comunistas, ver por nuestra clase, luchar y construir nuestro poder político, reforzar nuestra herramienta de lucha política, al partido de la clase obrera, el Partido Comunista de México. Es necesario organizarnos en células por cada fábrica, por cada rama industrial, por cada sindicato para así acabar con los charros, y luchar por nuestros derechos en las próximas elecciones federales.

Hoy solo una reforma radical, integral y profunda al sistema electoral mexicano y sus instituciones (INE, Tribunales electorales, sistema de partidos electoreros y sus leyes), que elimine los grandes negocios que ahí se cocinan, los requisitos incumplibles para los partidos independientes, que permita su participación internacional, que dejen a los partidos con su identidad de clase, que sus membresías o militantes se vean representados en dichos programas, principios y estatutos que norman su vida interna y pública. Únicamente así la clase obrera y los sectores populares se verán representados y entonces podrán participar verdaderamente del proceso electoral con candidatos de representación obrera o popular que luchen por demandas populares.  

Ya en el 2019, se denunció y evidenció las fechorías del sistema electoral burgués, así como su mecanismo de coartar el derecho legítimo de nuestra clase (la obrera), a la organización política dentro del marco electoral, negándole el registro al Partido Comunista de México y dejando a la clase obrera y popular a merced de los partidos emanados de la burguesía, que solo buscan la explotación, la represión y el despojo de nuestra clase. Esto solo nos muestra que la única vía que tenemos a una transformación real, es por medio de una Revolución Socialista encaminada a la construcción del Socialismo-Comunismo, consolidando con ello el poder obrero, desarticulando y debilitando a la clase explotadora, la burguesía.

Fuente:

El Comunista – Órgano del Comité Central del Partido Comunista de México