Al comienzo de la fase uno de la pandemia en nuestro país, ya se vislumbraba un panorama oscuro para nuestra clase, debido a la crisis capitalista que necesariamente se iba a ver agudizada por la pandemia, y porque las condiciones de la salud pública en México, no son ni de cerca las deseables para afrontar esta problemática.

   El gremio de los meseros ha sido uno de los tantos que se ha visto golpeados económicamente, a partir de la masificación de enfermos por covid-19, por la aplicación de políticas ineficaces por parte del Estado, como la implementación de la llamada Jornada Nacional de Sana Distancia, que obligó a muchos establecimientos de diversos sectores a cerrar sin garantizar que no perdieran sus empleos los trabajadores, ni sus salarios, o que no fueran obligados a tomar periodos vacacionales. El caso de los restaurantes no es la excepción, es por eso que los meseros se han visto en la necesidad de salir a las calles y luchar por arrancarle al gobierno algún apoyo en diferentes entidades del país, para poder sobrellevar la pandemia; a pesar del riesgo que esto implicaba.

   Entrada la fase dos epidemiológica, se observaban como grupos de cocineros, garroteros y meseros en su mayoría, provenientes de la Ciudad de México y del Estado de México, ya estaban llevando a cabo algunas asambleas y protestas a las afueras de Palacio Nacional, de las cuales surgieron algunos dirigentes que en todo momento el Estado procuró algunas veces con éxito dividir, comprar etc.  Como lo hemos visto en algunos otros movimientos. Así pues, es que comenzó una lucha incesante por parte del gremio de la región que a pesar de las adversidades llegaron a aglutinar a más de tres mil trabajadores a las afueras de Palacio Nacional. Se podía ver desde lejos la masa negra con blanco que permanecía en el zócalo capitalino y sus alrededores.

   A más de tres meses de lucha; cierres de avenidas, mesas de dialogo infructuosas, plantones y acampadas, muchos trabajadores de este gremio han logrado conseguir los apoyos exigidos, ya sea el de 1500 pesos en una sola exhibición o el del otorgamiento de un crédito o despensas. Los cuales les habían sido negados en un principio, con el pretexto de la falta de recursos, y que gracias a la movilización han podido obtenerse. Lamentablemente no es suficiente el recurso obtenido, y existe un gran número de trabajadores del sector en todo el país que aún no han podido acceder a alguno de estos apoyos, sin embargo hay que reconocer que esta lucha en el Valle de México es un ejemplo de constancia y organización para la clase trabajadora.  

  El gobierno de la 4T no ha respondido eficazmente ante la pandemia y hace oídos sordos a las demandas del pueblo. Queda claro que las contradicciones entre la clase explotada y la clase explotadora seguirán agudizándose por la crisis capitalista, y es tarea de los comunistas organizar y cualificar las luchas de los trabajadores.

Fuente:

El Comunista – Órgano del Comité Central del Partido Comunista de México