El gobierno de Baja California está llevando a cabo el proceso de licitación para la construcción de una planta fotovoltaica que provea de energía eléctrica al acueducto Rio Colorado – Tijuana, al Estado y a sus entidades paraestatales. Al finalizar dicho proceso, firmará un contrato de compraventa de la energía por 30 años con la empresa seleccionada y así, pretende pasar el abastecimiento de agua y electricidad del estado directamente a manos de la burguesía.

Entre las empresas que concursan por el contrato se encuentra Orca Energy, que desde mayo del presente año es quien abastece al acueducto y cuyo presidente administrativo, Federico Gabriel Valenzuela Peña, esta vinculado al hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, Emiliano Salinas, a quien varios medios de comunicación involucran en el negocio de la planta de energía solar.

Baja California enfrenta escasez de agua y energía desde hace años, pero desde 2018 la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ya no provee de energía al acueducto, que abastece a tres de seis municipios y toda la zona costera del estado. Esto agrava el problema principalmente para los trabajadores, al provocar continuos aumentos al costo del servicio de agua potable y cortes sorteados o periódicos de éste a todos menos a las maquiladoras y grandes comercios de la entidad. Además de eso, la falta de energía eléctrica ocasiona apagones en las zonas más pobladas del estado.

Estas dos problemáticas le sirven al gobierno de Baja California para justificar las acciones que toma hacia la privatización de ambos servicios, acciones más abiertas desde la gubernatura del panista Francisco Vega de la Madrid, quien firmó un contrato con la empresa Sumex, que suministraba energía al acueducto hasta este mes de mayo, y continuadas por el morenista Jaime Bonilla Valdez, quien rescindió dicho contrato para adjudicarle el suministro a Orca Energy desde entonces.

La puesta en marcha de la licitación también desató controversias entre el gobierno de Baja California, la CFE y la Secretaría de Energía. Sin embargo, cualquiera que sea el desenlace al que lleguen estos desacuerdos y sin importar a qué empresa se le otorgará el contrato, no significa que el derecho de los trabajadores al agua y a la electricidad, ambos vitales, estarán cubiertos, ya que dentro los marcos del sistema capitalista, basado en el enriquecimiento de la minoría con el trabajo de la mayoría, no importa si quien vende la energía es directamente la burguesía o el Estado burgués, el acceso a estos servicios les será cada vez más limitado aunque sin ellos no sea posible su producción ni abastecimiento.

Sólo en el socialismo, cuando la clase trabajadora organizada conquiste el poder, gobierne a través del Estado socialista y la economía esté planificada en base a sus necesidades, las de la mayoría, estos y todos sus derechos estarán garantizados. La historia nos lo demuestra con el ejemplo de la Unión Soviética, que no sólo logro electrificar a un país 11 veces más grande que el nuestro en pocos años, sino que garantizó todos los derechos de los trabajadores y su acceso a la riqueza social, fruto de su propio trabajo.

Fuente:

El Comunista – Órgano del Comité Central del Partido Comunista de México