Señor
Sebastián Piñera
Presidente de Chile,
Palacio de la Moneda,
Santiago de Chile.

Señor presidente:

Desde la Confederación Sindical Internacional (CSI), que representa a 200 millones de trabajadoras/es alrededor del mundo y la Confederación Sindical de trabajadores y trabajadoras de las Américas (CSA), que representa a más de 55 millones de trabajadoras/es en el continente, ratificamos nuestra denuncia y preocupación por la gravísima situación que vive el pueblo Mapuche en Chile.

Nuestra afiliada, la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT Chile), ha venido denunciando hace meses el agravamiento de la situación de conflicto en el Walmapu y en particular la del Machi Celestino Córdova, quien es una autoridad religiosa de su pueblo. Ante la negativa de otorgarle su libertad o medidas carcelarias alternativas, para poder ejercer su autoridad espiritual – garantizado por el C.169 artículo 5 y 6 – el caso de Machi Celestino Córdova es de extrema gravedad pues se encuentra en una extensa huelga de hambre de cerca de noventa días y presenta un grave deterioro a su salud y con un riesgo inminente a su vida. A su vez, vemos con preocupación que otros comuneros mapuches se encuentren encarcelados por distintas situaciones, muchos de ellos en prisión preventiva por extensos periodos, resaltando la especial condición de presos políticos en huelga de hambre

Para agravar el escenario, el sábado 1 de agosto en el Walmapu y con la participación de grupos de extrema derecha organizados y armados, incluso con brazos paramilitares, atacaron con extrema violencia a comuneros mapuche en distintos lugares; Curanilahue, Traiguen, Ercilla, Victoria y Collipulli, municipios que se encontraban en ocupaciones pacificas desde el 26 de julio. Todo esto en conocimiento de las autoridades civiles y policiales que no intervinieron para sofocar la violencia y por el contrario se aprovecharon del caos para expulsar a las organizaciones mapuches que ocupaban dichas instalaciones.

Estos hechos violentos fueron contemplados de manera pasiva por el gobierno frente, situación que fue condenada por amplios sectores de la sociedad chilena e internacional sin que a la fecha exista ninguna investigación por parte de las instituciones, ni castigo a los responsables de estos graves sucesos.

La Declaración de la ONU sobre Pueblos Indígenas es especialmente relevante en una situación como la que se está viviendo, y el estado de Chile ratificó el Convenio Nº 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales, que es vinculante. A nuestro juicio su gobierno no ha tenido la voluntad política para generar escenarios posibles para avanzar en una solución inmediata y enfrentar los temas de fondo de este conflicto.

La CSI, a solicitud de la CUT Chile, envió una comunicación al Director General de la Organización Internacional del Trabajo, para que fuese informado de esta situación ya que es un grave incumplimiento del Convenio 169, en particular en el caso del Machi Celestino Córdova, que junto a otros comuneros se encuentran en una extensa huelga de hambre.

La CSI y la CSA, nuevamente exigen al gobierno de Chile una rápida acción para detener la violencia institucional ejercida por las fuerzas policiales y grupo armados en los territorios mapuches y actuar de manera urgente para garantizar la integridad física y psicológica del Machi Celestino Córdova y los demás presos políticos mapuches, a través de medidas que estén en conformidad con el C.169 y la Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas. El sindicalismo internacional seguirá actuando solidariamente frente a este conflicto y está a disposición para favorecer el diálogo constructivo e inclusivo para garantizar la paz y la justicia social y desplegará iniciativas para presionar una salida en favor del pueblo Mapuche de Chile y de sus líderes.

Atentamente,

 
Sharan Burrow                                                                  Rafael Freire Neto

Fuente:

CSA – Confederación Sindical de Trabajadores/as de las Américas