Las autoridades no han llegado o han llegado tarde, y de hacerlo, a la emergencia se superpone el foco de una cámara para capturar el momento preciso de la entrega de cajas de mercadería. Sin embargo, ahí han estado desde el inicio las y los vecinos apoyándonos mutuamente, recolectando alimentos para levantar la olla común, armando cajas de alimentos para las familias que más necesitan, recolectando leches, pañales y ropa para los niños y niñas, demostrando que somos gente solidaria y empática, pero no olvidemos que nuevamente la clase trabajadora está pagando los costos de la crisis y el estado capitalista está cuidando solo el bolsillo de los grandes empresarios.

En nuestro país miles de personas se alimentan en ollas comunes que se han multiplicado por lo largo y ancho del territorio para alimentar hasta el último vecino/a del pasaje, en las últimas semanas se han multiplicado las tomas de terrenos por que no hay plata para el arriendo y más familias han entrado a vivir a las riberas de ríos en campamentos con viviendas precarias que necesitan con qué calefaccionar y con qué cubrir los techos. Vivimos entre miles de personas que están desempleadas y que no pueden parar la olla, adultos mayores abandonados que necesitan que les hagan las compras y una gran cantidad de familias que se están pagando el sueldo con su fondo de cesantía. Frente a esta cruda realidad que vive la gran mayoría de chilenos y chilenas, las Juventudes Comunistas debemos defender el pueblo hasta vencer, tenemos que multiplicar la solidaridad y ponernos a completa disposición de nuestros vecinos y vecinas, estar en la primera línea por la alimentación y la dignidad de nuestro pueblo. Esta vital tarea del periodo en que nuestra juventud se ha desplegado desde el comienzo de la pandemia, es imposible de cumplir sin creatividad e innovación de la militancia, debemos encontrar las formas para mejorar la calidad de vida de las personas, multipliquemos los comité de cesantes, redes de abastecimiento, ollas comunes, reparticiones solidarias, sanitizaciones solidarias, cooperativas, amasanderías populares y todo trabajo voluntario y político que multiplique la resistencia, la solidaridad y la consciencia de clase que tanta falta hace.

Ante el abandono de nuestras instituciones no podemos permitir quedarnos de brazos cruzados, el pueblo debe encontrar respuestas propias, las y los comunistas debemos organizarnos para que nadie se duerma con su estómago vacío, estrechar nuestra mano a quien necesita y poner el hombro si es necesario. Los tiempos mejores que anunciaba el Presidente Piñera no eran para todas y todos, eran solamente para él y sus socios empresarios, brazos operativos que legitiman un modelo cuyo eje nunca ha sido ni será el bien común. Ahora solo el pueblo ayuda al pueblo y es momento de demostrarlo.

Carlos Pinto Migueles

Dirigente Social

Militante Juventudes Comunistas de San Fernando

Fuente:

Juventudes Comunistas de Chile