Cuando comenzó a circular el Covid-19 a escala mundial y de acuerdo a su capacidad de contagio se vaticinó rápidamente que se trataba de un virus que nos “iba a afectar a todos”. Incluso, el confinamiento total de la población en Argentina y en gran parte de los países del mundo, confirman esa idea. Sin embargo, el virus no circula de la misma manera ni con la misma intensidad en todos los espacios. Por el contrario, se monta sobre las desigualdades estructurales del capitalismo que le brinda condiciones propicias para el contagio.

La circulación del virus en la Ciudad de Buenos Aires así lo demuestra. En las últimas dos semanas los contagios crecieron exponencialmente en las villas y barrios populares. Por estas horas, la crisis sanitaria —que también es económica— se concentra en el Barrio Padre Mugica (o Villa 31). La población de la 31 representa el 2 por ciento de la población total de la Ciudad, mientras que concentra el 10 por ciento de los casos positivos de Covid en la jurisdicción. Hasta el momento, en los barrios populares de la Ciudad ya se confirmaron seis muertes y 249 casos positivos. El otro barrio comprometido con una intensa circulación del virus es el 1-11-14 del Bajo Flores.

El primer caso positivo de Covid en la Villa 31 se confirmó el 22 de abril. Desde entonces la curva de contagios en la Villa 31 creció un 1900 por ciento en solo cuatro días En resumen, en menos de dos semanas los casos confirmados pasaron de 3 a 133, lo que da cuenta del crecimiento exponencial que tuvo el virus y cuyo comportamiento no es el mismo que en los barrios residenciales de la Ciudad ¿Por qué? A los motivos estructurales relacionados con las condiciones de hábitat como el hacinamiento hay que sumarle la desidia y el abandono del gobierno de la Ciudad que encabeza Horacio Rodríguez Larreta. Una de las causas del brote y del crecimiento exponencial radica en la falta de agua en al menos seis manzanas de la villa y la dificultad para acceder al servicio en todo el barrio en las últimas semanas. Sucede que la red de provisión interna de agua fue construida y es operada por el Gobierno de la Ciudad y falló en el momento en el que no debía fallar.

La situación motivó una serie de denuncias públicas efectuadas por la Liga Argentina por los Derechos Humanos, el Partido Comunista y el conjunto de organizaciones políticas, sociales, sindicales y culturales que conforman el Comité de Crisis popular que se organizó para contener la crisis sociosanitaria en el Barrio Padre Mugica. Incluso, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas anunciaron que presentarán una denuncia conjunta contra el gobierno porteño en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Los trabajadores que viven en el barrio y sus organizaciones señalan claramente la responsabilidad del gobierno porteño que no cortó la cadena de contagios ni asistió a los contactos estrechos de los primeros casos confirmados.

Protocolo específico

Recién en el día de hoy y tras la presión ejercida por el Comité de Crisis del barrio, se desarrolló un operativo con el propósito de realizar “una búsqueda activa de casos”, según afirmó el Ministro de Salud porteño, Fernán Quirós. Sin embargo, Martín Penalva, responsable del PC en la Villa 31 denunció que “el operativo solo estuvo destinado a testear casos de contactos estrechos —de los 133 casos confirmados— con síntomas”. Esta metodología había sido adelantada en el día de ayer en una reunión que los trabajadores vecinos de la villa tuvieron con autoridades del Gobierno de la Ciudad. “Nosotros rechazamos esta metodología no solo porque no va a permitir cortar con la cadena de contagios, sino porque además se desentiende de la situación de exclusión integral en la que viven las personas del barrio”, agregó, con relación no solo a los problemas de hábitat sino también a las dificultades para poder sostener el aislamiento entre “miles de personas que viven al día”.

En las reuniones que los habitantes del barrio y las organizaciones tuvieron con los equipos técnicos de Ciudad y Nación y con el Centro de Gestión y Participación (CGP) del Barrio Padre Mugica “planteamos la necesidad de crear y aplicar un protocolo específico para el abordaje de barrios populares” ya que “la situación no se puede abordar en los barrios populares de la misma manera que se aborda en el resto de la Ciudad”.

Para el caso de la Villa 31 existe un relevamiento hecho por la Ciudad que establece que hay al menos 350 casos de contactos estrechos respecto a los 133 casos confirmados por Covid. De ese total, la Ciudad plantea solo testear a los que tienen síntomas. Frente a esta situación, “nosotros planteamos dos opciones: o se testean todos los casos cercanos o se les garantizan las condiciones para cumplir con el aislamiento durante al menos dos semanas como se hizo con la gente que vino de Europa y se los alojó en hoteles de la Ciudad”, dijo Penalva y agregó que “para el caso de aquellas personas que no pueden abandonar el barrio, también planteamos que el gobierno porteño garantice las condiciones materiales para la cuarentena de las personas, con bolsones de alimentos y productos de limpieza”.

“Exigimos la creación de un protocolo integral de intervención y cuidado para los barrios populares de la Ciudad” aseveró Penalva y explicó que hasta el momento las respuestas a la crisis sociosanitaria desatada por el Covid las están dando los trabajadores del barrio y sus organizaciones, pero aclaró que “la situación es grave y amerita la intervención directa, fuerte y urgente del Estado para evitar que esto crezca”.

Con relación a la problemática general en los barrios populares porteños, el dirigente del Partido en la villa explicó que “existen varios factores que explican porque el virus afecta con mayor intensidad a los barrios populares de la Ciudad. Por un lado, la cuestión del hacinamiento, es imposible pensar que el aislamiento social como lo plantea el gobierno nacional se pueda cumplir en las condiciones de hábitat de barrios como el Padre Mugica o la 1-11-14”.
El otro factor determinante es la cuestión económica. “La gran mayoría de la gente tiene un empleo informal y vive al día, por lo que se ve obligada a salir para poder hacer un mango. Por esto mismo, desde que comenzó la cuarentena se multiplicó la cantidad de personas que se acercan a los comedores populares a buscar una ración de comida”. Pese a esto, Penalva denunció que “el Gobierno de la Ciudad no aumentó las provisiones de alimentos a los comedores que asiste y tampoco ofreció respuestas a los comedores que no reciben ningún tipo de ayuda del gobierno”.

Fuente:

Nuestra Propuesta | Diario del Partido Comunista de la Argentina