Siempre existe la posibilidad, que ojalá no se concrete , que pasadas las turbulencias, los temores y las incertidumbres, las muertes y los dolores con la pandemia, algunos camaradas no podamos ya reencontrarnos en los trabajos del partido, en nuestros comités, en los actos en nuestro querido local, en las romerías a Mariátegui, marchando en calles y plazas, en nuestros cumpleaños o nuestras fiestas, en las polladas o los aniversarios, en confrontaciones y polémicas; que algunos no podamos ya decir presente! corporalmente cuando el partido nos convoque.

Por ello justamente, por esa posibilidad cierta, mejor aún, como respuesta a esa posibilidad, es necesario hacer lo que se requiera para preservar el partido, nuestros militantes y nuestros familiares que serán, lo son siempre, la garantía que mejores tiempos vendrán a despecho de las aparentemente insondables crisis, crisis global y total o cómo lo llama Edgar Morín “policrisis” que amenaza conducirnos a una “policatástrofe”.

Hoy que no podemos encontrarnos o reencontrarnos personalmente, recordemos lo mejor de cada uno, de tal suerte que si más tarde no estemos los que ahora estamos, nuestras presencias puedan prolongarse entre los que queden para seguir haciendo vida, para seguir luchando hacia una nueva vida. Esto requiere de confianza, de optimismo, de lealtad de principios, de respeto a la dignidad humana, de reconocimiento humilde a quienes salen al frente de batalla con títulos universitarios o sin ellos, desde la más modesta trinchera de trabajo hasta la más encumbrada, de cuidado personal y colectivo, de resistir con la fe y la esperanza al tope: la fe de Mariátegui y la esperanza de la utopía socialista. Dicho sea de paso, mi esposa Gaby canta y oye permanentemente la canción “Resistiré” del Dúo Dinámico que se ha convertido en una especie de himno anti pandemia en nuestros lares, como Bella Ciao en Italia y otros lugares.

Estas frases fueron escritas semanas antes, pero no las hice circular, pues tal vez podían verse como fatalistas o sentimentales o pesimistas. Sin embargo la lacerante e inesperada muerte de nuestro camarada PAUCAR me obliga a darlas a luz. El camarada ya no podrá responder físicamente al llamado de su Partido, pero su militancia, sus pasos cansinos “como perdonando al viento”, se prolongan entre nosotros y siguen luchando con nosotros.

Fuente:

Partido Comunista del Perú – Patria Roja