La Ciudad de Buenos Aires, el distrito con mayores recursos del país que por su capacidad de recaudación tiene uno de los presupuestos más alto de América Latina —comparable al de algunas ciudades de Europa—, no puede hacer frente, según denuncian los trabajadores de la salud, a la pandemia por el Covid y el dengue, debido a la desinversión que el macrismo viene implementando desde hace casi trece años en el sector.

En las últimas semanas, en el marco de la emergencia sanitaria que vive el país —y el mundo—, se repitieron las denuncias por parte de trabajadores de hospitales públicos y militantes del campo popular respecto a la falta de insumos para hacer frente a los protocolos sanitarios de protección de las personas, pacientes y trabajadores, en los hospitales porteños. Esta problemática, de enorme gravedad, no es exclusiva de los hospitales públicos: también, por la falta de controles, se extiende entre las clínicas privadas de la Ciudad. El caso más paradigmático de las últimas horas se dio en el Hospital Italiano —Fernán Quirós, actual ministro de Salud porteño fue su director— en el que se confirmaron diecinueve casos positivos de Covid entre sus trabajadores. Anteriormente, otros treinta y cuatro casos se habían confirmado en el Sanatorio de la Providencia y dos en la Bazterrica.

Mientras tanto, en el sector público, cerraron la terapia del Zubizarreta por una médica contagiada: se trata de la Jefa de Cuidados Intensivos, por lo que también debieron aislar a quince trabajadores. En tanto, en el Hospital Ramos Mejía debieron cerrar el área de neonatología porque una enfermera que presta servicios en la clínica Franchín se contagió allí de Covid y por precaución se cerró el servicio. Por su parte, un anestesista residente en el Hospital Fernández dio positivo de Covid. Aunque el director del Hospital manifestó que “es imposible” que el anestesista se haya contagiado en el establecimiento, por precaución se dispuso el aislamiento de dieciocho trabajadores del área de terapia intensiva del Fernández.

Ante la gravedad de la situación, una cautelar ordenó al Gobierno de la Ciudad que le garantice insumos para resguardarse del Covid-19. El titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Número 13, Guillermo Scheibler, ordenó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que “de manera inmediata adopte las medidas necesarias para prevenir el contagio, le proporcione una adecuada protección y le provea de los elementos de protección (EPP) necesarios para evitar el contagio del COVID-19 de acuerdo con la actividad y tarea que desarrolla”. La medida fue ordenada después de un pedido realizado por trabajadores del Hospital Durand.

Pero el Covid no es el único punto crítico en la Ciudad. La pandemia por el nuevo virus coincide con una epidemia de dengue en los barrios porteños: ya hay más de cuatro mil casos de dengue confirmados y la cifra va en ascenso. Prueba de ello es que según el boletín epidemiológico de la Ciudad, en las primeras catorce semanas de este año se registraron 4741 casos de dengue. En ese mismo período, en 2017 hubo dos casos y en 2018, sesenta y ocho.

¿Qué es lo que hace el gobierno de la Ciudad ante este escenario? Lo único que sabe hacer: pautar en los principales medios electrónicos y audiovisuales del país y de la Ciudad, que le garantiza una docilidad de la que no goza ningún otro gobernador o alcalde en el país, mientras que los principales funcionarios locales se pasean por los programas de televisión. Frente a esta pantalla, Larreta no fumiga en los barrios, no amplía las campañas de concientización ni provee de insumos esenciales a los trabajadores de la salud.

Ante este escenario, Victoria Montenegro, legisladora de la Ciudad presentó un proyecto en la Legislatura para crear un “Fondo de Estímulo Productivo” con el objetivo de financiar a las cooperativas textiles abocadas a la confección de mascarillas de tela. En tanto, el legislador Santiago Roberto presentó un proyecto que busca que el gobierno porteño cobre por única vez un impuesto del uno por ciento a las ganancias de los bancos en la Ciudad, para que esos recursos se inviertan en el sistema sanitario y en ayuda social para los sectores populares.

Lo cierto es que son las organizaciones populares las que sostienen la difícil situación, que mezcla emergencia sanitaria y crisis económica, en los barrios porteños como así también los trabajadores de la salud los que, estando en la primera línea de exposición al contagio, tratan de mitigar la infección en las personas, aunque no cuenten con el material necesario para hacerlo.

Fuente:

Nuestra Propuesta | Diario del Partido Comunista de la Argentina