Estados Unidos continúa desplegando su escalada de agresión contra Venezuela. Esta vez se trata de una maniobra para avanzar en la construcción del gobierno paralelo. A eso apuntan tanto la operación de la transferencia de recursos del BCV (producto del robo descarado al país), como el anuncio del agente político estadounidense Juan Guaidó de dar un bono de 100$ al personal de salud.

Luego de más de un año sin haber tenido capacidad alguna de acción ni de traducir en hechos sus cotidianas declaraciones, pretenden con esto mostrar capacidad de ejercicio de poder y de realizar repuestas concretas. Con ello estarían abonando, además, a la fabricada imagen del gobierno del presidente Maduro como un gobierno cruel que impide que esa ayuda llegue a los supuestos beneficiarios.

Es una acción similar a la falsa entrega de ayuda humanitaria que se orquestó el 23 de febrero de 2019 y responde a una razón, que está en la base de la creación del artefacto Guaidó: ante la imposibilidad de materializar fuerza concreta adentro de nuestro territorio que le permita a EEUU movilizar la base social opositora, quebrar la unidad política del chavismo y fracturar la unidad de la FANB, recurren a la inyección de fuerza desde el extranjero, esta vez desde lo mediático y pretendidamente desde lo financiero.

Estados Unidos sabe que legalmente y técnicamente Guaidó no puede cumplir con eso. De allí que de entrada, esto no parece sino una nueva operación de propaganda, cuya eficacia está por verse.

El contexto para hacerlo es un momento en que la pretensión estadounidense de explotar las posibles vulnerabilidades producto de la complejidad que la pandemia agrega a la ya difícil situación que vive Venezuela se ha encontrado con una eficaz y sólida respuesta del gobieno nacional. Es necesario reconocer que la previsión, voluntad y cohesión del gobierno bolivariano, la FANB y el pueblo organizado han sido óptimas contra el COVID-19. Para seguir garantizando tanto la eficaz respuesta contra la pandemia como la resistencia ante la agresión de EEUU es necesario avanzar en respuestas igualmente eficaces ante otros graves problemas del país como el tema económico, el de abastecimiento de combustible y la recuperación de los servicios.

En este sentido, proponemos:

1) Avanzar en un diálogo nacional con todos los sectores de la economía para construir un Plan de Urgencias Productivas que permita articular todas las capacidades y posibilidades del país en función de dar respuesta a los desafíos económicos que enfrentamos. El Estado, el sector privado, la economía social y comunal juntos podemos construir caminos y reactivar el aparato productivo. Es tiempo de realismo revolucionario. Un diálogo más allá de la diferencias ideológicas, que ponga como centro de debate al país, la estabilidad, la paz y la democracia como prerrequisito para que la actividad económica pueda encararse. El consenso necesario debe partir por pedir que sean levantadas las sanciones económicas criminales e ilegales que los EEUU impone al país y que son las causantes de la actual situación de la economía.

2) Se debe iniciar un debate para actualizar, flexibilizar, suspender temporalmente, según sea el caso o sea necesario, toda medida, controles, marcos legales o políticas que limiten el despliegue de las potencialidades y posibilidades para enfrentar el criminal bloqueo económico. En este escenario los sectores privados con real vocación productiva, tanto del campo como de la industria, están llamados a jugar un papel fundamental mediante las importaciones directas que permitan reactivar la cadenas de suministro para el aparato productivo. Lo anterior no significa minar al Estado, al contrario, reafirma su papel central en la dirección estratégica de las políticas económicas, en su carácter regulador y motorzador. Una síntesis adelantada del actual escenario mundial de pandemia es la reivindicación del papel y de la importancia del Estado Nacional en contradicción con la tesis Neoliberal de que este debe desaparecer y dejar todo al libre albedrío del los mercados.

Pero en una coyuntura marcada por el asedio de un bloqueo financiero y comercial que limita severamente las capacidades del Estado venezolano para el comercio exterior, para las transacciones comerciales, es necesario adecuarnos para poder sortear la agresión y garantizar las necesidades básicas del pueblo.

3) Evaluar la pertinencia de conceder licencias temporales de importación de combustible a los grandes consumidores, es decir, las grandes empresas, que les permita garantizar su operatividad en un escenario de agravamiento de las medidas coercitivas. Estas importaciones deberían estar exentas de impuestos para minimizar el incremento de los precios de los productos al consumidor final asociado a las estructuras de costos.

4) Fortalecer la política comunicacional del gobierno nacional dando mayor información (aquella que no sea sensible desde el punto de vista estratégico), sobre los procesos y acciones que se adelantan para enfrentar la situación de desabastecimiento de combustible. Esto minimiza la incertidumbre sobre la que busca cabalgar la ultraderecha y las acciones de la agresión extranjera.

5) Obligar al sector financiero privado y público a que se aceleren a los planes de finaciamiento de las PYMES con los fondos liberados del encaje bancario. Esto pasa por informar cómo se va a concretar el anuncio de que el Estado sería el garante de los créditos dados por la banca nacional a las empresas.

Más allá de que la acción puntual de EEUU logre o no su objetivo, está la necesidad de que en Venezuela, para fortalecer aún más las capacidades que nos han permitido resistir la agresión extranjera, avancemos en la solución se los graves problemas que afectan al país. La actuación del gobierno ante la pandemia es una demostración de que la cohesión, capacidad de despliegue y voluntad cohesionada de nuestras instituciones y nuestra gente, son un arma poderosa para enfrentar con éxito las mayores dificultades. La agenda económica y de recuperación de los servicios públicos está allí como prioridad. Vamos, pues, con unidad, planes y medidas concretas y cohesión.

COORDINACIÓN NACIONAL CORRIENTE REVOLUCIONARIA BOLÍVAR Y ZAMORA

Fuente:

CRBZ – Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora