En medio de una traumática transición civilizatoria donde día a día la hegemonía estadounidense se debilita, Asia resurge en el ámbito económico, financiero, tecnológico, etc., con la R.P.China a la cabeza, la Unión Europea a la deriva sin rumbo, América Latina en disputa permanente y el continente africano buscando un mejor destino, el COVID 19 dijo presente.

Pero para poder analizar en forma más precisa el momento actual es necesario acercar la lupa y ver que fenómenos se estaban desarrollando, muchos de los cuales continúan o continuarán post Pandemia, a principios de año.

En nuestro continente grandes masas en distintos países salían a la calle a decirle basta a varios gobiernos de derecha que insistían con las políticas de ajuste y saqueo aconsejadas por los organismos de crédito internacionales. El neoliberalismo estaba profundamente cuestionado. Piñera en Chile descendía a una aceptación popular de un digito, Moreno en Ecuador tenía una situación similar, Duque a pesar de llevar a cabo una matanza interminable no puede estabilizar su gobierno, Brasil con un presidente que en estas horas está siendo desplazado de la gestión por las fuerzas armadas quedando como figura decorativa, Perú con su inestabilidad recurrente, Bolivia con un gobierno golpista que busca inventar algo para evitar el triunfo del MAS en medio de unas postergadas elecciones por la Pandemia. Solo se salvan de esa debacle los gobiernos de López Obrador en Méjico y el del reciente electo Alberto Fernández en Argentina. En el norte de Sudamérica resiste Venezuela y en el Caribe Nicaragua. En la mayor de las Antillas, Cuba, siempre Cuba, cuyo prestigio internacional crece aun más en estos momentos.

En EE UU se iniciaban las internas en los dos principales partidos, las maniobras para desplazar a Bernie Sanders, pre candidato Demócrata, se tornaban evidentes. Necesidad de Trump de obtener un éxito importante en el ámbito internacional que impulse su reelección. Empantanado en Medio Oriente, en Asia es insuficiente sus intentos desestabilizadores en Hong Kong y el Turkistan Oriental en Xinjiang China, con sus ONGs. En la península coreana Kim Jong Un se las arregla para poner freno a las provocaciones norteamericanas. El payaso de Guaido y la derecha golpista en Venezuela solo consume recursos sin resultados concretos y la derecha “institucional” venezolana en un proceso de descomposición que no encuentra el piso.
En el ámbito financiero internacional ya eran cotidianas las advertencias sobre el posible estallido de una nueva burbuja, similar o peor a la del 2008.

El comercio mundial se desaceleraba, entre otras causas por la guerra comercial de EE UU a China y las múltiples coerciones ilegales (mal llamadas sanciones) aplicadas por la primera potencia a decenas de países y el despiadado proteccionismo implementado por varias economías más desarrolladas. Caída de los precios de las materias primas básicas.

El deterioro del medio ambiente ha llegado a límites insostenibles y está anunciando severas consecuencias para la vida en el planeta a través de los índices que surgen de los registros del cambio climático.

Si bien el riesgo de guerra nuclear permanece latente, desde que la Federación Rusa logro acceder a los misiles hipersonidos y autodirigidas las tensiones cedieron.

EE UU recrudece el bloqueo y la amenaza militar contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán, Siria y la República Democrática de Corea del Norte.

El fracasado dúo Neoliberalismo-Capitalismo genero una desigualdad y concentración de la riqueza nunca vista antes llevando a una contradicción y tensión política- social insostenible.

La locomotora China parece indetenible, se fortalecen los organismos y acuerdos entre los países emergentes creados en las últimas décadas: la alianza con Rusia, la iniciativa de La Nueva Ruta De La Seda, la OCS, BRICS, etc. Su proyecto “Hecho en China 2025” y declarar a China “libre de pobreza extrema” a fin de este año dejaron de ser una utopía.

Mientras los defensores del liberalismo persiguen el proteccionismo, Donald Trump en EE UU o Boris Jhonson con el BREXIT en el Reino Unido, la RP China se erige como defensora de una globalización basada en la libertad de comercio y el ganar-ganar.

Como nunca antes, mientras el género humano genera una riqueza extraordinaria en base a las nuevas tecnologías y al crecimiento de la productividad, por otro lado, se produce una concentración de riqueza insultante en un extremo, mientras en el otro hay mil millones de personas con hambre. El 1% de la población mundial acumula el 70 % de la riqueza global.

En medio de este estado de situación insostenible donde como decían los revolucionarios del siglo XX “ los de arriba ya no pueden y los de abajo ya no quieren”, se desmoronan todos los paradigmas de la democracia burguesa y representativa dejando al desnudo un sistema que está agotado, asistiendo la humanidad, a sus últimos coletazos.

Hasta aquí el escenario previo a la Pandemia, generada directa o indirectamente ( en laboratorio o por mutación natural), por un sistema de producción, consumo y especulación que lleva a la humanidad a su autodestrucción. Veamos que desnudó la actual situación.

Escenario soñado por el Globalismo Financiero

Aunque momentáneamente, se detuvieron las luchas.
La cuarentena aisló a las personas y desactivó todo tipo de acción colectiva en la calle.
Gran destrucción de fuerzas productivas y activos financieros (capital ficticio).
La tan exigida y resistida flexibilización laboral se está imponiendo de hecho, acompañada por un crecimiento exponencial de la desocupación.
La modificación del régimen de jubilaciones, pensiones y cobertura social no ofrecerá tanta oposición.
Mejores condiciones para un control social.
Militarización en algunos países, Perú llegó a sancionar una ley por medio de la cual despenaliza cualquier exceso de las fuerzas de seguridad contra la población que no respete la cuarentena.
Debilitamiento de los estados nacionales, superados por la situación, incluido el norteamericano, salvo raras excepciones.
Tener una oportunidad de resetear el escenario global para detener la caída de un sistema agotado, detener a China e intentar inaugurar un nuevo ciclo de acumulación de riqueza después que pase o se contenga el COVID 19, a riesgo de tener que enfrentar extraordinarios levantamientos sociales.
Eliminación de parte de la población mundial, sobre todo los mayores, que ya no producen. Como dijo nuestra “querida” Cristin Lagarde: “el problema es que los viejos viven mucho”. El COVID 19 contagia mayoritariamente a los jóvenes y mata a los mayores. Para que el que lo quiera ver lo vea.

El COVID 19 deja claro:

1) El neoliberalismo de los últimos 40 años debilitó o destruyó los sistemas de salud de todos los estados, los cuales hoy se ven superados por la Pandemia. Los especialistas admiten que el problema no es tanto la letalidad del fenómeno sino el desborde que produce en los sistemas sanitarios, provocando muchas más muertes por incapacidad de atender otras enfermedades que por el fenómeno en si. El sistema de privatización de la salud ha sido un verdadero desastre. Este es el resultado de convertir los pacientes en clientes.

2) Las distintas reacciones de los gobiernos está a la vista. Mientras en China se tomaban medidas drásticas y centralizadas de aislamiento, poniendo la tecnología al servicio de la contención de la Pandemia, en la tierra de Trump primero se subestimaba el fenómeno tratando de que esto no perjudique su reelección y después se permitía el mezquino comercio de insumos sanitarios, dejándolo librado al mejor postor, en un país donde cada autoridad estatal resuelve por su lado sin una conducción federal. Dejando en evidencia que para ese sistema primero está el beneficio y luego la salud. En Italia y España se llega tarde a tomar decisiones no aprovechando el tiempo que otorgo China al contener la Pandemia en su territorio. Irán, otro gran afectado, entre cierta cerrazón de sus autoridades y el bloqueo asesino. En Brasil, Ecuador y Chile con gobiernos arrodillados a un imperio en decadencia solo atinan a mentir y tratar de mirar para otro lado ocultando la verdad con la complicidad de los medios concentrados. En Ecuador por ejemplo hay imágenes terribles de muertos en las calles y las cifras oficiales hablan de 150 muertos. Claro pero a los muertos que no se les hizo previamente el test no se los contabiliza en las estadísticas. ¿Cuántos serán? Con estos gobiernos mafiosos nunca se sabrá la verdad. En Argentina podemos decir que en general tanto el gobierno como la población tuvimos una reacción ejemplar de solidaridad priorizando la vida. Por suerte la pandemia nos dio tiempo para cambiar de gobierno, ni imaginar que hubiese sido esto en era macrista, “auxilio”.

3) Necesidad de recuperar un estado activo, fuerte y regulador.
Es necesario que el Estado intervenga en áreas como la salud, la educación, el transporte, la banca, el comercio exterior, la producción, transporte y distribución de la energía, fortaleciendo la aerolínea de bandera, en fin un nuevo “Nunca más”, ahora al neoliberalismo.
Se necesita una nueva ley que regule el sistema financiero.

4)Solo la participación colectiva y la solidaridad nos sacará de esta encrucijada y nos permitirá solucionar las dificultades.

5) Es falsa la contradicción: salud o economía. Sin salud no hay economía posible, salvo para seguir enriqueciendo a los ricos.
En medio de los cadáveres ya estan los grandes laboratorios en una carrera desenfrenada para obtener la vacuna anti COVID 19 y amasar grandes fortunas.

Gran oportunidad. El día después ya comenzó.

Recrudecerá la lucha de clases y la batalla cultural. 

Esta vez los muertos son en el living del capitalismo no en el galpón del fondo.

Que nada volverá a ser igual es un hecho. Esto no significa por si solo que el cambio será a favor de los pueblos. Habrá que construir ese futuro.
La Pandemia, con todo lo terrible que es, nos dá una oportunidad.
Pero nada será automático, la señal de largada de una nueva etapa de lucha feroz por el sentido común y el aprovechamiento del momento la dio Donald Trump, en lo internacional, desplegando sus fuerzas militares en un nuevo intento de golpe e invasión en Venezuela. En el ámbito local, Paolo Roca tomo la iniciativa despidiendo 1450 trabajadores. Simultáneamente los caceroleros se suman tratando de erosionar al gobierno con una actitud profundamente mezquina acompañada por los medios concentrados de incomunicación.

Es momento de estudio, unidad popular priorizando lo que nos une, audacia, organización, militancia y acción inteligente.
El nuevo sujeto social, esas masas de trabajadores, desocupados, marginados y próximamente los “trabajadores en el hogar”, tendremos la palabra. Se podrá dar un salto cualitativo en modificar la actuales condiciones en la medida que sepamos enfrentar los desafíos.

Las crisis plantean desafíos y oportunidades pero en política nada se transforma sin operar para modificar la relación de fuerzas y ese nuevo equilibrio de fuerzas permitirá modificar la realidad.

Socialismo del siglo XXI o Barbarie.

Fuente:

Nuestra Propuesta | Diario del Partido Comunista de la Argentina