Los intereses de López Obrador no son los de los trabajadores, ni los de la mayoría del pueblo.

En México, como en todo el mundo capitalista, todo se mueve por la fuerza del trabajo; se produce, se construye, se distribuye, porqué millones de proletarios con su vida, en extenuantes jornadas laborales hacen funcionar la industria, el transporte, los servicios. Es por la explotación al proletariado que los capitalistas y sus monopolios obtienen superganancias. A pesar de ello, y como durante el tiempo que lleva su ejercicio presidencial, la gestión socialdemócrata de López Obrador, demuestra que no le importan en absoluto la vida de los trabajadores y sus familias.

Durante todos los días previos el Gobierno Federal anunció con bombo y platillo el mensaje que el Presidente daría el domingo 5 de Abril, poniendo el acento en el Plan de Reactivación Económica por la situación de la pandemia del Covid-19. Esto generó una gran expectativa.

López Obrador habló como si no estuviera pasando nada, dando la espalda a una realidad que golpea al Mundo. Solo en los EE.UU. –nuestro país vecino, donde hay 12 millones de trabajadores migrantes mexicanos y una gran población de origen mexicano– hay más de 359,000 casos activos del Covid-19; de los cuales más de 150,000 están en Nueva York, ahí donde radican casi 200,000 mexicanos. Se conforma con decir que en nuestro país la pandemia tiene índices bajos. Lo cual es maniobra retórica, ya que no es posible medir con un solo rasero sus efectos pues su expansión es desigual y el impacto en México está lejos aún de un balance. Tan es así que no renunció, ni renunciará, a utilizar sus informes trimestrales –pese a la circunstancia negativa del Covid-19– como plataforma y propaganda electoral. La gran preocupación de la Cuarta Transformación no es la pandemia, sino sortear la futura crisis económica favorablemente para los monopolios que representa, la imagen pública del Gobierno Obrador y los cálculos políticos del Emperador tanto para 2021 como para 2024.

López Obrador presenta una idea errada: la disociación entre ciencia y política. Con ello admite una irresponsabilidad de gestiones anteriores del PRI y PAN, la cual este sexenio ha prolongado y qué caracterizó su primer presupuesto: el abandono de la ciencia y la tecnología, reduciendo presupuestos para la educación y la investigación, como denunció con argumentos profundos y coherentes el Movimiento por la Ciencia y la Marcha por la Ciencia. Esta actuación de la Cuarta Transformación se refleja en la superestructura de la sociedad, cuando el mismo Obrador lanza reaccionarios vivas a la familia mexicana (“principal institución de seguridad social en México”) o afirma nociones anti-científicas y propias del misticismo como que la “cultura de nuestro pueblo” es la que nos ha salvado de tragedias, epidemias o pestes. Por otro lado, decir ahora que se deja el asunto en manos de “eminencias” es lavarse las manos.

El Presidente López Obrador habló del día después; se imaginó en el Zócalo y en todas las plazas públicas con “abrazos y no balazos”, con su utopía de una “República amorosa”. Pero…

– Dejó a su suerte a la clase obrera por los meses siguientes, confiando en la buena fe de los empresarios, y eximiendo al Estado de su responsabilidad tripartita en los conflictos obrero-patronales. En primera, hay ambigüedad sobre qué artículos entran en vigor si se declara “Emergencia de Fuerza Mayor”, pero los monopolios se amparan en los relativos a situación de “Contingencia Sanitaria”. No es un tema menor: millones de trabajadores van a cuarentena sin su salario íntegro, con prestaciones reducidas o sin ellas, pues los monopolios se están beneficiando al ampararse en que solo tienen que pagar el salario mínimo, en lo que es ya un brutal golpe a la clase obrera y sus familias que ven drásticamente disminuidos sus ingresos, de por si exiguos para afrontar los gastos cotidianos. Más aún, los monopolios, la patronal, están aprovechando para obligar a los trabajadores a firmar convenios de modificación de las relaciones obrero-patronales, por supuesto en perjuicio de los trabajadores. Cínicamente el Gobierno alega que los trabajadores pueden recurrir a los tribunales laborales, pero estos estarán cerrados durante la cuarentena, que por ahora está declarada hasta el 30 de Abril; aunque los especialistas afirman que Mayo será el mes más difícil para México y por tanto el periodo de cuarentena seguramente se extenderá. Hay voces serias que sin exageración sostienen que la actual crisis sanitaria puede prolongarse por más meses.

– Con esa actitud del Gobierno Federal, la ley de la jungla se impone por parte de la patronal, en el outsourcing, contra los miles de jóvenes trabajadores de call centers, contra miles de obreros con contratos eventuales, etc. Nada le preocupó tampoco despedir a 18,000 trabajadores encuestadores del INEGI, responsabilidad directa del Gobierno Federal, y que con fuerza levantan la consigna ¡INEGI me corrió y a la calle me mandó!.

– No le importa la vida de millones de trabajadores autónomos, que dependen del día a día. La experiencia internacional indica que llegaremos a un momento en que la cuarentena tendrá que ser obligatoria, pero al Gobierno Federal no le importa cómo afrontarán ellos tal situación. Por miles han irrumpido sectores de trabajadores autónomos: meseros, ferieros, diableros, quienes protestan por doquier. Pero la mirada de Obrador, su interés, está en sacar adelante los proyectos gubernamentales que benefician al capital y a los monopolios que le apoyan, por ello renuncia a los tiempos estatales en las televisoras y se obstina en los programas Jóvenes construyendo el futuro (fuerza de trabajo gratuita para los monopolios de millones de jóvenes) y Sembrando Vida (del pinochetista Alfonso Romo).

– Se escribe, desde ayer, que el Gobierno Obrador ha tenido una postura firme y de rechazo a las exigencias de las Cámaras Empresariales. A reserva de que en los próximos días se confirme la tendencia y se multipliquen los datos concretos, desde hoy se puede afirmar lo contrario. Los empresarios, la clase de la burguesía, son los únicos beneficiados del Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo: favorecer a los grandes bancos con el adelanto de miles de millones de pesos por el concepto de “pensión para adultos mayores”; canalizar al menos 200 mil millones de pesos en rubros asociados a la Industria de la Construcción, una de las ramas de la economía con mayor depresión ya en 2019; estimular el mercado interno a través de, entre otras medidas, el endeudamiento de los trabajadores del Estado con el ISSSTE; garantizar la continuidad de los estímulos fiscales en la frontera y la devolución expedita del IVA a los grandes patrones y monopolios ¿Con quién consultó esto, cuando es obvio que que el Poder Legislativo no, más ahora que crecen las voces por una convención nacional fiscal?; renunciar al tiempo aire oficial para publicidad gubernamental, que redundará en mayores márgenes de ganancia para los monopolios del entretenimiento (Televisa, TV Azteca, etc.); iniciar a tambor batiente y con prisa la firma de contratos para las primeras etapas del Tren Maya –a imponerse a sangre y fuego entre los pueblos indios –y con ello garantizar cuotas de ganancia para los monopolios involucrados; finalmente, entre otras medidas, los favores millonarios para el Consejo Coordinador Empresarial y monopolios en el suculento sector energético.

– Al desentenderse de la situación de la clase obrera, queda el campo libre para que las cámaras patronales impongan sus condiciones a los trabajadores en lo individual o en negociaciones con las mafias sindicales antiobreras. No es extraño el silencio del sindicalismo propatronal, que seguramente ya acuerda con la patronal a espalda de los trabajadores. Queda para el sindicalismo de clase el gran reto de hacer confluir el descontento masivo de los trabajadores en organización por sus derechos y reivindicaciones.

– Confirmando su política antiinmigrante, en acuerdo con Trump/Pompeo, no dice nada, no anuncia ninguna medida para liberar a los miles de trabajadores migrantes detenidos por el Instituto Nacional de Migración en las fronteras Norte y Sur de nuestro país. Calla Obrador, en su informe trimestral, que los migrantes carecen de alojamiento en la frontera, que se ha cancelado su nimio acceso a la atención médica en el marco de la crisis sanitaria y que los albergues federales dispuestos para recibirlos se utilizan a la menor capacidad posible.

– En el estilo autoritario del Presidencialismo, pisoteando su propia normatividad, Obrador hace a un lado al Poder Legislativo, como si estuviera disuelto, y concentra el conjunto de las funciones estatales. Decreta sin consultar con nadie que los funcionarios públicos de niveles altos renuncian al aguinaldo, abriendo la puerta para despojar de esta prestación al conjunto de los trabajadores al servicio del Estado: magisterio, petroleros, trabajadores de la electricidad etc. En contraste con ello, lo que más se requiere es la participación democrática de los explotados y oprimidos para discutir y decidir sobre los grandes problemas nacionales, como la salud, el trabajo, la alimentación. Los comunistas hacemos notar, lo que señalamos desde Julio del 2018: Obrador y su Gobierno no se corresponden con el anhelo de cambio de sus electores, y conforme pasan los días su desencuentro es mayor. Además tal anhelo de cambio, de transformaciones profundas es incompatible con el capitalismo y cualquiera de sus formas de gestionarlo. No es casual, los niveles de aceptación en las encuestas –argumento para justificar todas sus medidas- descendió drásticamente.

– López Obrador también padece confusión en cuanto a concepciones políticas y económicas. Vocifera contra el neoliberalismo, pero sigue aplicándolo; apela a Roosevelt y al keynesianismo, sin dar ningún paso en esa dirección. Y hay que decir que esto último tampoco significaría nada, pues la cuestión no es la alternancia de una gestión u otra del capitalismo, sino la apropiación privada de la riqueza socialmente producida, la propiedad privada de los medios de producción que condena a los trabajadores y al conjunto del género humano a la barbarie, así como la incapacidad para afrontar situaciones como la que hoy vivimos. El discurso del 5 de Abril reafirma el rumbo antiobrero y antipopular repudiado en Julio del 2018.

– El Presidente López Obrador falta a la verdad cuando afirma que hace meses México se prepara para afrontar la pandemia. La actitud del Ejecutivo ha sido irresponsable. Hasta ahora se anuncia la contratación de personal médico, lo cual ha sido a cuenta gotas e imponiéndole al ejército como su patrón; hay rezago en cuanto a las medidas básicas que se han demostrado esenciales para disminuir el contagio, y que fueron adoptadas por países que ya están superando el problema, el llamado a la utilización de cubrebocas especializados o la aplicación masiva de pruebas. Anuncia presupuesto destinado a las Fuerzas Armadas en lugar de destinarlo directamente al Sector Salud. No anuncia ninguna medida de centralización del sector privado de la salud bajo control público y apenas se empiezan a contabilizar de cuántas camas y cuántos ventiladores se podrá disponer. El Presidente AMLO ni siquiera pensó en lo más básico: garantizar al conjunto de la población trabajadora y popular los servicios de agua y energía eléctrica, servicios públicos que deberían exentarse de cobro durante la pandemia. Habla de las casas que se construirán una vez que se supere la situación, pero no dice nada de quienes no tienen casa, ni de quienes tienen que pagar renta. Al igual que con Herón Proal y los comunistas en 1922, nosotros llamamos a un movimiento inquilinario y a una huelga inquilinaria: ¡No tenemos, no pagamos!

Ya como resultado de la crisis capitalista de sobreproducción y sobreacumulación del 2008, estaba previsto que a la débil recuperación económica sobreviniera un nuevo periodo de crisis. Indicios de lo anterior ya se encuentran en la desaceleración de la economía. Cuando ésta estalle las débiles medidas populistas de asistencialismo anunciadas por Obrador no resistirán.

En conclusión, López Obrador decidió no tocar al capital, ni con el pétalo de una rosa, y dar una vez más la espalda a los trabajadores. Toda su fraseología antineoliberal se irá por la borda cuando el Gobierno no resista la presión de las cámaras empresariales para alcanzar nuevas cuotas en un acuerdo interclasista “entre empresarios y obreros”, y donde los intereses y derechos de la clase obrera se sacrifiquen aún más para que las ganancias de los capitalistas y sus monopolios sigan intactas.

Los trabajadores de la salud están hoy en primera línea de combate por la vida y la existencia del género humano, pero el Gobierno Federal no está a la altura de las circunstancias. Las carencias y el desabasto son ruinosos. En tal encrucijada la inversión pública extraordinaria y de grandes dimensiones brilla por su ausencia. Lo peor está por venir.

A pesar del sombrío panorama que se dibuja para la clase obrera y los sectores populares en el próximo periodo, el Partido Comunista llama a la clase obrera, a los trabajadores de la industria, de los servicios, a los trabajadores autónomos, mujeres obreras y jóvenes trabajadores, a los desempleados, a los trabajadores migrantes, a los sectores populares, a levantar la cabeza, a no permitir se nos pisotee y se haga cargar en nuestros hombros los estragos de esta Pandemia. Son momentos en los cuales, los trabajadores deben descubrir los límites de esta sociedad; que no podemos dejar en manos de los capitalistas y sus gobiernos nuestro futuro, es momento de pelear y dar la batalla; ciertamente aunque son momentos difíciles el Partido Comunista está de su lado para conquistar pequeñas batallas, librar escaramuzas pequeñas y grandes, y abrirnos paso en la lucha, evitar despidos, resistir con nuestras familias las duras condiciones, ejercer la solidaridad con otros trabajadores, continuar el rumbo de cualificar la lucha organizada en lo sindical, social y político.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Buró Político del Comité Central

Fuente:

Partido Comunista de México