Venezuela enfrenta una intensificación de la escalada de agresión por parte de Estados Unidos. En esta nueva etapa se busca explotar las vulnerabilidades a las que nos vemos expuestos producto de la pandemia. Trump y sus aliados evalúan que es momento de una ofensiva que incremente “los avances” de la estrategia ya desplegada de asfixia a nuestra economía y nuestro Estado.

Los ejes en esta nueva ofensiva se basan en el bloqueo petrolero combinado con la guerra jurídica. Y la amenaza siempre presente de una intervención. A esto último responden las supuestas  maniobras antinarcóticas, con el despliegue militar en costas del Caribe, sumados a los movimientos de tropas en la frontera colombo – venezolana. Acciones que van acompañadas de una guerra comunicacional de gran alcance en las subjetividades de millones de personas.

Estas acciones en contra de nuestro país responden a varios factores. En primer lugar, a la situación política norteamericana, marcada por una crisis sobrevenida por el manejo errático de la pandemia en el país del norte. Cientos de miles de infectados, miles de muertos. Se suma a este mal manejo el impacto que causa la pandemia en su economía, uno de los pilares donde reposaba el apoyo a la gestión de Donald Trump. Intensificando los ataques contra Venezuela busca fortalecer la cohesión dentro del núcleo de poder norteamericano, cediendo ante los sectores más conservadores, al mismo tiempo que busca congraciarse con el voto mayamero, de cara a las elecciones presidenciales de noviembre de este año.

Es segundo lugar, las consecuencias de la pandemia en el mundo generan un escenario de gran incertidumbre y un potencial y marcado revés para el imperialismo estadounidense, ya que no sólo mostró su incapacidad en el manejo local de virus, sino que está absolutamente ausente en las acciones conjuntas que se desarrollan entre distintos países para el combate al Covid – 19.  Su liderazgo mundial está siendo cuestionado por la falta de iniciativa y la poca solidaridad con la comunidad internacional, llegando a los extremos de la disputa con aliados, como sucedió con Alemania en la adquisición de tapabocas y en el intento de compra de la patente de una vacuna en la que vienen trabajando las empresas farmacéuticas alemanas. La intención del presidente norteamericano es clara: distraer la atención de la situación interna y mostrar fortaleza en términos internacionales, para minimizar los efectos de los reveses geopolíticos sufridos ante China y Rusia, quienes muestran mayor capacidad de respuesta ante la pandemia, tanto a nivel interno como en el apoyo a la comunidad internacional.

Un tercer eje es la intención histórica de apoderarse y/o garantizarse el petróleo venezolano, ante un escenario mundial marcado por una fuerte recesión económica. Los precios a la baja del petróleo serán prolongados en el tiempo, dada la caída de la demanda. Es esta caída la que hace insostenible la producción de petróleo de esquisto. Hay anuncios de declaración de quiebra de importantes empresas del sector. Se debe recordar que la  producción de petróleo de esquisto es lo que sostiene los avances en la producción de hidrocarburos que ha llevado a los EEUU al autoabastecimiento y a ser el primer productor de petróleo del mundo, en el marco de su doctrina de dominio energético. Así, apoderarse del petróleo convencional venezolano, el cual está adecuado a gran parte de las refinerías norteamericanas, se vuelve algo perentorio. 

Son estos algunos de los elementos que inciden en la escalada virulenta desarrollada contra nuestra nación.

Durante el año pasado los ataques estuvieron dirigidos hacia nuestra capacidad de abastecimiento eléctrico. En este escenario, el principal ataque vendrá por el lado del combustible, donde no podemos mostrar las mismas fortalezas que en otros frentes. Lo mismo se intentará ante nuestra capacidad de abastecimiento de alimentos y medicinas.

Todo indica que esta nueva escalada será de mayor profundad y sostenimiento en el tiempo. La unidad cívico militar y el rol del poder de la gente organizado son fundamentales en nuestra estrategia de defensa integral.  Venezuela ha enfrentado diversos intentos por doblegarla. Con el ejemplo histórico de nuestros mejores hombres y mujeres y con la determinación de la victoria final seguiremos la batalla por nuestra soberanía y por la profundización de nuestra democracia revolucionaria.

Coordinación Nacional Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora.

Fuente:

CRBZ – Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora