Columna de Amalia Pereira, Vicepresidenta General de la CUT Chile.

Cuando comenzamos a entender quela dignidad era ese clamor popular que comenzó a escucharse con más fuerza enlas calles a partir del 18 de octubre de 2019, y que la hemos venido exigiendoa lo largo de muchos años, encarnada en la demanda de sueldos justos,condiciones laborales decentes, equidad entre hombres y mujeres, derechosmaternales y parentales, negociación colectiva efectiva, fortalecimiento de lossindicatos, peleas que por cierto, damos como dirigentes cotidianamente, escuando nos damos cuenta de que no es casualidad que “Dignidad” sea tambiénrenombrada la plaza Baquedano. Al contrario es la causalidad de la lucha,provocada por la rebelión, en contra de las injusticias sufridas en nuestropaís, en los últimos 40 años.

En este sentido, y a 5 meses deque Chile despertara, teniendo en la cabeza, y en nuestras espaldas al peor Gobiernode la historia liderado por Sebastián Piñera, nos enfrentamos a unaproblemática sanitaria que no discrimina situación socioeconómica y que hallegado para quedarse por un buen rato.

En este escenario las nefastasmedidas tomadas para prevenir el contagio, la falta de datos, tal como lo hadenunciado en más de una oportunidad el Colegio Médico, y la segregación,decretando cuarentena en ciertas comunas de la Región Metropolitana cómo si lasy los habitantes de las comunas más modestas y pobres no fueran a contagiarse,siendo estos sectores el entorno donde vive la clase trabajadora, nos sorprende el gran anuncio del Gobierno delos “tiempos peores”, que a través de la Dirección de Trabajo, y por medio deldictamen n° 1283/06 del 26 de marzo de 2020, da una bofetada en la cara a las ylos trabajadores.

Que rara interpretación, cómo esposible que un servicio que nace con un principio fundamental, cómo lo es elprincipio operario, actúa en defensa de los derechos de los que representan alsector más poderoso en la relación laboral. Argumento meramente económico paradefender sus privilegios, manifestando hipotéticamente de que quién no trabaja,no recibirá aporte alguno, es decir se le atribuye al trabajador la calidad desocio, por lo tanto debe hacerse cargo de las pérdidas. El mismo dictamenentonces, debería regular el cómo se reparten las millonarias utilidades queacumulan en tiempos normales, entre los trabajadores los supuestos socios.

Dignidad como ciudadanos yciudadanas que somos, es lo que merecemos, es lo que exigimos, esta es laúltima oportunidad que tendrán nuestros representantes para defender a la clasetrabajadora, a la clase obrera, no nos pueden abandonar ahora, ya que en definitivalo que nos ha dicho el Gobierno, marioneta del empresariado, es que usted o semuere de coronavirus o se muere de hambre.

Las y los dirigentes sindicalesno vamos a claudicar en esta lucha, el tener una relación laboral y recibirremuneración es un Derecho Humano, reconocido por la Organización Internacionaldel Trabajo. Hemos enriquecido por años a los empresarios, ahora es momento quenos devuelvan un poco de nuestros esfuerzos, ya que, en conclusión, las y lostrabajadores ¡somos la fuerza que mueve aChile!.

Fuente :

CUT – Central Unitaria de Trabajadores de Chile