Reunido en el año del 100 Aniversario del PCU, el Comité Central acordó denominar esta sesión Heber Núñez y Carlos “Pepe” Barboza, en homenaje a dos destacados militantes comunistas recientemente fallecidos.

Ratificó las definiciones de diciembre de 2019 y definió, como centro de la lucha política de la etapa, enfrentar la restauración conservadora construyendo la unidad más amplia del pueblo y, con lucha, avanzar en democracia.

1. El Uruguay enfrenta, al igual que el mundo entero una situación difícil por la extensión del Coronavirus. El impacto se da en la salud y también en la economía en general, donde debe evitarse que las consecuencias afecten a las y los trabajadores y a los sectores más humildes. Es muy importante seguir las indicaciones de las autoridades de salud y educación y acompañar las medidas establecidas en el Plan de Contingencia de ASSE y del Sistema Nacional de Emergencia. Uruguay tiene un Sistema Nacional Integrado de Salud, una Salud Pública, un Sistema Nacional de Cuidados, una red de protección social y un Sistema Nacional de Emergencias que permiten enfrentar en mejores condiciones el impacto. Pero, como lo muestra la experiencia internacional, hay consecuencias económicas y sociales que deben ser atendidas. Es irresponsable promover el pánico y también lo son los desbordes autoritarios que no contribuyen en nada a enfrentar el desafío social y sanitario que tenemos por delante. Es hora de responsabilidad y de solidaridad organizada.

2. El mundo continúa viviendo una crisis estructural y orgánica del capitalismo, está en marcha un gigantesco ajuste global para que el costo de la misma lo paguen los pueblos y para poner al servicio de recuperar la ganancia del capital todos los recursos de la humanidad y del planeta, por ello hay una ofensiva del imperialismo para recuperar espacios políticos perdidos, con especial intensidad en América Latina. Los pueblos y las organizaciones de izquierda, progresistas, enfrentan esta ofensiva con respuestas heroicas que requieren superar insuficiencias que a veces sufrimos, por todos estos factores vivimos una agudización de la lucha de clases. Esta crisis se expresó en estos meses en la agudización de la guerra comercial entre EEUU y China, el derrumbe de las bolsas de valores, cuya génesis es previa al coronavirus y se explica más en la imposibilidad de mantener el ritmo de especulación financiera desatada y que tendrá enorme impacto recesivo y de concentración de la riqueza, en un mundo en el que crecen los mil millonarios y como contracara se multiplica la pobreza.

3. Repudiamos las expresiones políticas y sociales de esta ofensiva del imperialismo: el golpe de Estado en Bolivia, la represión que continúa en Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Honduras y Guatemala. Denunciamos la persistencia de la agresión y el bloqueo del imperialismo yanqui contra Cuba y Venezuela y la desestabilización en Nicaragua. Condenamos la brutal política, violatoria del derecho internacional, contra los migrantes de EEUU y Europa. Es la hora de la unidad de los pueblos para defender la paz y la democracia. Para ello trabajaremos con la solidaridad internacionalista como herramienta principal.

4. En diciembre señalábamos que “el resultado electoral implica una derrota de las fuerzas de izquierda y populares”. Es un cambio cualitativo de enorme repercusión. Caracterizábamos a la coalición de cinco partidos como la expresión de “la fracción más conservadora de los sectores del poder, será un gobierno del gran capital, con un sustancial peso de los sectores del agronegocio” y destacábamos que la coalición “logró unir a toda la derecha social y política con un peso inédito de la ultraderecha, con componentes de rasgos fascistas”. En apenas 15 días, el gobierno de derecha ha confirmado estas definiciones. En primer lugar, ha mostrado un alto grado de improvisación, fruto de sus contradicciones internas aún hay importantes áreas del Estado que no han sido cubiertas y en muchas fue imposible realizar una transición porque no hubo con quién hacerlo. En las primeras medidas mostró su carácter de clase. Prometió bajar las tarifas públicas pero decretó el aumento de tarifas más grande de los últimos 15 años, muy por encima de la inflación. Prometió bajar los impuestos pero decretó un aumento del IVA, el más regresivo de los impuestos. A esto se une la brutal devaluación del peso, provocada por el aumento del dólar, que por supuesto tiene razones internacionales, pero su magnitud responde a la política de prescindencia del BCU y a la intención, manifestada públicamente, alentando la suba del dólar. Estas medidas provocarán contracción del consumo y concentración del ingreso y la riqueza. Benefician a los grandes exportadores y a los tenedores de dólares, aquí y en el extranjero, a los especuladores. Perjudican a las y los trabajadores, a los jubilados y pensionistas, a los que reciben transferencias del Estado, a quienes tienen deudas en dólares, empresas y familias, al comercio, a la industria que debe importar insumos. En la misma línea se inscribe el decreto que limita la ejecución presupuestal actual al 85% de lo ya asignado, las inversiones y la no cobertura de las vacantes en el Estado generadas en 2019 y de una de cada tres de las que se generarán en 2020. El ajuste ya está en marcha, ya empezó. A esto hay que agregar el despliegue policial en todo el país de ostentación de fuerza y claro mensaje represivo, la Institución Nacional de DDHH recibió en 11 días más denuncias de abuso policial que en todo el 2019. Y los primeros pasos en política exterior que muestran un alineamiento absoluto con EEUU: la no invitación a Cuba, Venezuela y Nicaragua a la asunción, las decisiones de retirar a Uruguay de la UNASUR, el Banco del Sur y Telesur y, a la vez, reincorporarlo al anacrónico Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, instrumento de subordinación de las Fuerzas Armadas y de la Defensa Nacional de nuestros países a EEUU.

5. La restauración conservadora tendrá, en lo inmediato, tres instrumentos centrales: la Ley de Urgente Consideración, el Presupuesto y la Política Salarial. Al reunirse el Comité Central conocemos un anteproyecto de la LUC, el anuncio del ministro de Trabajo, Pablo Mieres, de que promoverá la desindexación salarial y ampliará la posibilidad de descuelgue de las empresas de los convenios colectivos y los recortes a la ejecución presupuestal actual que dan pistas sobre la línea del futuro Presupuesto. Sobre el anteproyecto de la LUC expresamos, junto con el movimiento popular, que lo rechazamos, por su forma y por su contenido. Por su forma porque utiliza un instrumento constitucional pero lo violenta, no es una Ley, es un conjunto de leyes, e intenta impedir la discusión Parlamentaria y ciudadana de temas de enorme impacto social y económico. Por su contenido porque expresa las urgencias del bloque de poder y no las del pueblo, porque, entre otras cosas, se intenta retomar la privatización de las empresas públicas, desmantelar la educación pública a favor de la privada, instalar una regla fiscal para reforzar estructuralmente la brutal disminución de la inversión pública, atacar el derecho de huelga, facultar la represión de la movilización popular. Esto generará más desigualdad y recortes de derechos, colectivos e individuales. Es imprescindible un análisis riguroso de las medidas que se planteen en el proyecto que finalmente se presente al Parlamento. Pero no hay lugar a falsas expectativas, lo que se expresa en el anteproyecto es de carácter regresivo y antipopular. El PCU impulsará, en todos los ámbitos institucionales, políticos y del movimiento popular, un amplio frente político y social para enfrentar a la LUC, y al conjunto de las políticas neoliberales del gobierno de derecha, sin descartar ningún instrumento democrático. Por otra parte, dada la necesidad de concentrar el esfuerzo en enfrentar el impacto del coronavirus y las medidas extraordinarias planteadas por el gobierno, consideramos claramente inconveniente la presentación, en el medio de esta situación, de un proyecto de Ley altamente controversial, que, además, tiene plazos perentorios para su discusión en el Parlamento.

6. Como parte de la caracterización de la etapa decíamos que “el Frente Amplio, la izquierda, el movimiento popular, no salen vencidos de esta elección porque mostraron el enorme potencial transformador de su unidad, de su militancia y el valor del FA como herramienta política”. Destacábamos que “es necesario un proceso de autocrítica que abarque la gestión de gobierno; la campaña electoral; el papel del Frente Amplio, de su dirección y de sus formas de relacionarse con el movimiento popular y con la sociedad: y también del propio movimiento popular. Ese proceso autocrítico no se puede hacer entre cuatro paredes, es con la militancia frenteamplista y popular, en los barrios, en la calle. Tampoco alcanza solo con generar espacios de debate, implica construir la práctica política y social superadora de lo que sea criticado”. En estos meses también se ha expresado la lucha de nuestro pueblo. El Congreso del SUNCA, las elecciones en la FOICA. Los reconocimientos al compañero Tabaré Vázquez, que son al Frente Amplio y a lo conquistado en estos 15 años, especialmente el formidable acto en La Teja. Se han desarrollado luchas obreras y populares en todo el país. El duro conflicto en la Curtiembre París. La movilización por la reapertura del Frigorífico Canelones, con amplio respaldo popular. El Carnaval, que expresó la rebeldía de la cultura popular. El Velódromo lleno en apoyo a Familiares de Desaparecidos. La multitudinaria inauguración de la Plaza Luisa Cuesta. El 79 aniversario de la UNTMRA, desarrollado en la calle. El Día del Liberado, un ejercicio imprescindible de memoria histórica y de reconocimiento a las miles de compañeras y compañeros que enfrentaron al fascismo resistiendo en las cárceles. Las acciones inmediatas de nuestra bancada de Unidad para los Cambios, reuniéndose con las organizaciones populares y recorriendo los barrios y el país. Junto a ello las acciones del PCU y la UJC, el FA y el movimiento popular de condena a la no invitación a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Especial destaque merece la enorme pueblada del 8 de marzo, en el que las mujeres uruguayas, una vez más, dieron la talla y conmovieron al país.

7. Las elecciones departamentales y municipales de mayo constituyen, en este escenario político, una tarea central. Defender los gobiernos departamentales y municipales que hoy tiene el FA, lograr la conquista de nuevos y alcanzar una votación que lo ratifique como la primera fuerza política del Uruguay, es parte de la respuesta popular a la restauración. Para ello es imprescindible realizar la autocrítica práctica y desarrollar una campaña electoral que supere las insuficiencias de la de octubre, cara a cara con nuestro pueblo y con el FA encabezando la movilización en todo el país.

8. También reclaman el esfuerzo militante, el acto frenteamplista del 26 de marzo, la concreción de un gran 1º de Mayo, que exprese la posición de las y los trabajadores y de todo el movimiento popular y un multitudinario 20 de Mayo que reafirme el compromiso contra la impunidad y por Verdad y Justicia.

9. Ratificamos la solidaridad y el respaldo al diputado de la 1001 y el Frente Amplio, Gerardo Núñez, que recibió una amenaza de muerte que incluyó a sus hijas, luego de expresar su solidaridad con Cuba. Destacamos la rápida respuesta del ministerio del Interior y de la justicia que culminó con el procesamiento del responsable. Asimismo el pronunciamiento unánime de la Cámara de Diputados condenando la amenaza. Denunciamos los discursos de odio, anti comunismo y criminalización de la lucha social y política que abonan estos comportamientos antidemocráticos.

10. Destacamos el fallo de la justicia que absolvió de cualquier cargo al PIT-CNT en las demandas presentadas contra el Programa de Vivienda Sindical. Esto demuestra la falsedad y el intento de criminalizar las herramientas populares de la brutal campaña judicial y mediática que durante diez años atacó a la central obrera, al Programa de Vivienda Sindical y a varios compañeros en particular.

11. Nos paramos en esta realidad para levantar una perspectiva de unidad y lucha. Nuestra línea es de movilización, unitaria y de masas, con la perspectiva estratégica de la acumulación de fuerzas, para avanzar en democracia y construir una democracia avanzada, con rumbo al socialismo. Para esa perspectiva histórica el desafío principal es construir el tamaño de pueblo organizado capaz de enfrentar la restauración conservadora y avanzar. Se trata de construir unidad de pueblo y fortalecer todas las herramientas políticas y sociales que la materializan. Desarrollar a un nuevo nivel, lo que nosotros denominamos el bloque político y social, democrático y radical de los cambios. En ese cuadro el Frente Amplio debe realizar un gran esfuerzo para sintetizar políticamente las luchas populares.

12. El PCU es parte de las herramientas del pueblo que deben dar un salto en calidad. El proceso de autocrítica nos incluye y nos interpela. La construcción de un PCU más grande, más organizado, con más profundidad de elaboración teórica, con más vínculos con nuestro pueblo y sus organizaciones, con mayor peso e incidencia en la realidad nacional, es nuestra principal contribución para el avance de la perspectiva revolucionaria en nuestro país. Para ello, aprobamos el Plan para organizar nuestra militancia y nuestra lucha; nos proponemos un gran acto por los Mártires de la 20, la conmemoración de los 150 años de Lenin y un proceso de movilización, debate y construcción partidaria hacia nuestro 100 aniversario y nuestro XXXII Congreso, que construyan ese salto en calidad para estar a la altura de las necesidades de nuestro pueblo.

Montevideo, 15 de marzo de 2020
Comité Central
Partido Comunista de Uruguay

Fuente:

Partido Comunista de Uruguay