El 8 de marzo, nacido, hace más de 100 años como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, hoy conmemorado como el Día Internacional de la Mujer, es ante todo un día de lucha por la igualdad y la libertad, por la liberación social.

La fecha fue instalada en el calendario por las heroicas luchas de las obreras textiles en EEUU. También por las luchas reclamando el derecho al voto en EEUU y en Europa. Y por una heroica huelga, también de obreras textiles, en Rusia que fue fundamental para tirar al Zar. Jugó un papel fundamental en la universalización del 8 de marzo la decisión de la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, que, en 1910, a propuesta de Clara Zetkin, lo proclama como jornada mundial de lucha.

El 8 de marzo es, entonces, un día nacido de la lucha y del compromiso de millones de mujeres con sus derechos y con los de todos. Mucho se ha conquistado, pero falta mucho más, tanto en derechos políticos e igualdad, como en derechos económicos, sociales y culturales: igual trabajo por igual salario, igualdad de acceso al trabajo, a la educación y derechos sexuales y reproductivos.

La violencia de género, y en particular los femicidios, son una expresión extrema de la discriminación contra las mujeres. Condenamos la violencia contra las mujeres, en todas sus formas, y especialmente la violencia machista que provoca la muerte.

Este 8 de marzo se conmemora a días de la asunción de un gobierno de una coalición de derecha, varios de cuyos integrantes han cuestionado y atacan la lucha del movimiento feminista y de mujeres. También quieren hacer retroceder conquistas históricas del conjunto de nuestro pueblo.

Con la lucha de las mujeres, el movimiento popular y las acciones de los gobiernos del Frente Amplio, en estos últimos años se conquistaron derechos laborales para las trabajadoras domésticas y rurales; cláusulas de género en los Convenios Colectivos; ampliación de licencia por maternidad y acceso gratuito a prestaciones básicas de salud; la Ley Contra la Violencia de Género y la de Interrupción Voluntaria del Embarazo, entre muchas otras.

Este 8 de marzo, como todos los días, en la calle se expresará el compromiso de las mujeres uruguayas para defender esos avances.

Comprometemos nuestro apoyo a estas luchas y también, a la construcción de relaciones económico-sociales y culturales que superen las relaciones patriarcales hoy hegemónicas en esta sociedad, el capitalismo.

Lo hacemos, con modestia, asumiéndonos como parte de la realidad a transformar, pero sustentados en una práctica histórica que llevó, en nuestro país, a que Julia Arévalo fuera la primera senadora del continente y a que nuestras compañeras hayan jugado y jueguen un rol fundamental en la lucha diaria.

Convocamos a todas y todos a concurrir, en todo el país, a las marchas por el 8 M.

La lucha de las mujeres por sus derechos, es nuestra lucha, es parte de la que libra nuestro pueblo, en unidad.

Como cada 8 M, decimos con Rosa de Luxemburgo que luchamos por una sociedad en la que seamos: “Socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

 

Montevideo 8 de marzo de 2020

Comité Ejecutivo Nacional
Partido Comunista de Uruguay

Fuente:

Partido Comunista de Uruguay