El fin de Castañeda ¿y su modelo de gestión?

Por: Luis Gárate

Enestos días estamos asistiendo a las audiencias donde se ventila la posibilidadde que el ex alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio cumpla una prisiónpreventiva por una serie de acusaciones sobre casos de corrupción en los queestaría involucrado junto a un grupo de ex altos funcionarios de su entorno.

Sinduda la caída política de Castañeda resulta aleccionadora, porque ha sido unode los principales exponentes de la conocida frase del “roba pero hace obras”.Sabemos que Castañeda se caracterizó por hablar poco por lo que era conocidocomo “el mudo” mientras se ufanaba de ser un gerente eficiente y ejecutor deobras emblemáticas.

Caberecordar que la primera gestión de Castañeda (2002-2006) tuvo algunas obrasnotables, como la repotenciación de los parques zonales, el sistema dehospitales de la Solidaridad, la construcción intensiva de escaleras y lozasdeportivas en barrios populares de la ciudad, la construcción de áreas derecreación como el Circuito mágico de las aguas (Parque de la reserva), entre otrasobras emblemáticas.

Sibien fue reconocido y reelegido para un segundo mandato por esos logros, de lamisma manera empezaron a salir las denuncias respecto a malos manejos y faltade transparencia en su estilo de gestión. Casos como los de Comunicore, dondese habría hecho mal uso de dinero público para beneficiar a una empresa delimpieza pública, así como las denuncias por serias irregularidades en loscontratos del servicio del Metropolitano, los tratos bajo la mesa en lasconcesiones como Línea amarilla con la empresa brasileña OAS, empezaron amanchar la imagen de eficiencia que presentaba el ex alcalde.

En esamisma línea, su estrecho vínculo con el empresario de la educación José LunaGálvez, quien llegó a ser Secretario General de Solidaridad Nacional yprincipal financista de las campañas, despertó las sospechas que hoy cobrannotoriedad, por la manera en que ha operado Luna, que ahora cuenta con unpartido propio, Podemos Perú. Asimismo Castañeda promovió bajo su sombra avarias alcaldes distritales vinculados a la corrupción y el crimen organizado,como Carlos Burgos de San Juan de Lurigancho, Elías Cuba de la Victoria, yotros alcaldes vinculados a mafias de terrenos y la extorsión.

Lo queparecía el modelo invencible del cemento por sobre todas las cosas, empezó a resquebrajarse.A pesar de ello, Castañeda pudo llegar a una tercera gestión municipal (2015-2018)debido al desprestigio con el que terminó la gestión municipal de SusanaVillarán. Sin embargo su tercera gestión estuvo marcada por una falta deiniciativa, y más bien por obras como el cuestionado bypass de 28 de julio quefue negociado bajo la mesa con la empresa brasileña OAS.

Lagestión de Villarán (2011-2014), cabe anotar, inició importantes reformas parala ciudad, procesos de planificación urbana y de participación ciudadana, peroterminó desgastada y desconectada del imaginario popular por desaciertos en laconducción política que se burocratizó y encerró en estrechos círculos. Ahora la ex alcaldesa Villarán se encuentra cumpliendouna prisión preventiva por haber recibido financiamientos de la empresaOdebrecht para la campaña contra la revocatoria, lo que ha reforzado la ideageneralizada en amplios sectores ciudadanos de que “todos son iguales” y no haydiferencias entre la izquierda y la derecha a la hora de ser gobierno.

Cabela pregunta de rigor, de cómo se puede hacer una gestión progresista ytransformadora en el marco de un Estado capturado por los intereses privados yla corrupción. Lamentablemente no podemos encontrar ejemplos recientes ycercanos que nos sirvan de modelo en el país.

Hemosvisto como gestiones a nivel de regiones desde la izquierda han pasado sin penani gloria, sin haber dejado marcas de diferencia importantes con gestionestradicionales de la derecha. Eso han sido los casos de la región Pasco con FélixRivera o de Cajamarca con Gregorio Santos. Podríamos remontarnos a algunasgestiones municipales de la izquierda en municipios como los de Anta yLimatabambo en Cusco, que promovieron procesos de transparencia y presupuestosparticipativos, así como otras experiencias anteriores de la Izquierda Unida encasos emblemáticos como Ilo, Villa el Salvador, entre otros.

Sipretendemos seguir haciendo política en el espacio regional y municipal tenemosque tener claro un modelo de gestión alternativo. Nos debemos preguntar siseremos capaces de sortear el modelo casi instaurado, en la que las autoridadesllegan a los gobiernos regionales y locales coludidas con empresas parabeneficiarlas a través de obras de infraestructura. Asimismo se trata degestiones que solo se dedican a administrar los problemas, realizar obras y nopromover innovación en las políticas públicas.

Podemosver un modelo cercano a una gestión alternativa en nuestro vecino país del sur,Chile. Se trata de la gestión de DanielJadue, alcalde del municipio de Recoleta por el Partido Comunista de Chile.Esta autoridad ha marcado importantes diferencias con las gestiones derechistaspromoviendo. entre otras cosas, una universidad popular, farmacias populares yentre otras medidas innovadoras, está promoviendo formas de energía renovable ysostenibles a muy bajo costo para la población.

Laexperiencia de Recoleta, así como otras en la región nos demuestran que si esposible, salvando las particularidades de cada realidad, implementar políticaspúblicas innovadoras que marquen la diferencia con los estilos de gestión de laderecha y los grupos de poder. En nuestro país podríamos proponernos implementarun modelo de gestión piloto en los niveles de municipios provinciales o localesa los que podemos llegar, para mostrar a la población que si es posiblegobernar con honestidad, eficiencia e innovación.

Fuente:

Partido Comunista del Perú – Patria Roja

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