Buenos Aires será la sede de la próxima reunión del G-20, encuentro de los gobiernos de los países con economías más fuertes, más otros elegidos de un modo convencional. Fue creado para tratar de resolver la gobernanza global ante la incapacidad del anterior G7, donde sólo participan países capitalistas desarrollados, o su variante G7+1 que suma a Rusia. 

La potencialidad, hoy en franco despliegue, alcanzada por la República Popular China, más los avances integradores como Unasur, hoy debilitada, y la Organización de Cooperación de Shanghai, obligaron a conformar este espacio.

Lo cierto es que las más altas autoridades de los EE.UU., China, Rusia, Reino Unido, Francia y otros países y organizaciones multilaterales vendrán a reunirse a la capital argentina, que ocupará entre el 30 de noviembre y el 1º de diciembre la atención mundial.

Pero esta cita tiene una particularidad que deviene de la situación internacional, Será un escenario de la guerra comercial entre China, que ha pasado a ser el primer exportador mundial, y EE.UU., que desató esa confrontación para intentar, muy probablemente de modo vano, recuperar esa posición.

Por eso son muy pocas las posibilidades de que del encuentro en Costa Salguero salgan acuerdos determinantes para el futuro mundial.

 

Repudios

 

En Argentina bien hacen muchas organizaciones populares, en espacial los sindicatos y otras, para decidir actividades y movilizaciones en esos días y los previos.

El repudio a figuras como Donald Trump, cara visible del imperialismo de EE.UU., Theresa May del Reino Unido que usurpa nuestras Malvinas  o Emmanuel Macron de Francia, junto al rechazo al FMI y la Otan, tienen amplia justificación. El Partido Comunista será actor decidido de esos debates y acciones. 

Al mismo tiempo sabrá tener en cuenta las diferencias, algunas coyunturales y otras antagónicas que existen hoy en la arena global.

En primer lugar la lucha de los pueblos por un mundo multipolar y pluricéntrico, democrático, pacífico y sin hegemonismos. Pero también las posiciones de algunos Estados, como es el caso de la República Popular China y sus aliados de la Federación de Rusia, que resultan hoy, al margen de todo otro análisis, un factor de estabilidad global y de contrapeso a la supremacía de EE.UU.   

Por eso, el PC llama a concentrar los debates y las acciones contra nuestros enemigos jurados: el imperialismo yanqui y el Fondo Monetario Internacional, a los que responde el gobierno de Macri favoreciendo a las grandes corporaciones transnacionales y hundiendo en la dependencia al país y en la pobreza y el hambre a la mayoría de los argentinos, al tiempo que levanta consignas claras: “Fuera Donald Trump y Theresa May. Fuera el FMI. Basta Macri”.

Fuente:

Nuestra Propuesta | Diario del Partido Comunista de la Argentina