«Tribuna Popular» Nº 3.000* (edición sólo digital)

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Carta del director

Diversos camaradas y amigos de Venezuela y el mundo, con la mejor buena intención, nos plantearon que celebráramos la edición 3.000 de Tribuna Popular, la cual, desde hace varios años, estaba prevista para salir impresa el pasado mes de agosto.

A todos ellos, y ahora a los demás consecuentes lectores de TP, les expresamos que lamentablemente no tenemos nada que celebrar, porque, tras 70 años y cinco meses en los que pudimos imprimir 2.998 ediciones –incluyendo las 269 producidas en clandestinidad durante la dictadura perezjimenista y la lucha armada de los años 60–, se interrumpió la impresión del histórico órgano de prensa del Comité Central del PCV, y no por nuestra decisión o voluntad.

Ya la 13ª Conferencia Nacional del PCV (8 al 10 de agosto de 2014), en el documento La organización marxista-leninista, puntualizaba que «el Partido conquista su papel dirigente al calor del contacto directo en las luchas de la clase obrera y el pueblo trabajador», y que «Tribuna Popular es el único instrumento que nos brinda una dinámica de distribución, agitación, organización, educación y venta que permite aceitar y fortalecer una estructura partidaria disciplinada, que prepare y dirija la revolución proletaria». Dejar de tener el periódico impreso del PCV no puede celebrarse.

Si bien es cierto que hay una tendencia mundial que progresivamente apunta a la migración paulatina de los lectores de noticias hacia los medios digitales, también lo es que en nuestro país y en el resto del planeta los periódicos impresos todavía tienen un amplio público ávido de leer informaciones y análisis en el formato de papel.

Quienes viven sólo en el mundo impersonal y artificial de las hoy mal llamadas «redes sociales» plantean que «el periódico impreso ya no es ni rentable ni de gran alcance»; planteamiento equivocado, porque, tanto en Latinoamérica como en los países de capitalismo desarrollado, los diarios y semanarios –nacionales y provinciales–, con decenas de páginas, siguen teniendo millones de lectores y miles de anunciantes.

Lo que ha estado ocurriendo en Venezuela –reducción de páginas y tiraje, o cambio de frecuencia diaria a semanal en los pocos impresos que subsisten (incluyendo los periódicos del Gobierno), o el cese de ediciones impresas para concentrarse en las digitales, e incluso el cierre definitivo de decenas de periódicos, kioscos y librerías–, no es producto de un proceso natural para adaptarse a los gustos e intereses del público objetivo.

La agudización de la crisis del modelo dependiente y rentista del capitalismo venezolano, con la consecuencial reducción de las importaciones y la escasez de bienes que no son producidos en nuestro país –como el papel prensa, planchas, tintas, maquinarias y repuestos de imprenta–, ha sido asumida por una tendencia predominante en el Gobierno que jerarquiza los medios digitales, pretendiendo presentar como un síntoma de «modernidad» el supuesto uso masivo de los celulares «inteligentes», cuyos precios de venta, así como los de las computadoras, son cada vez más inalcanzables; todo lo cual limita extraordinariamente las posibilidades de acceder y difundir diversos puntos de vista sobre las informaciones que se generan. Y esto tampoco puede celebrarse.

 

Carlos Aquino G.

Director de Tribuna Popular

Caracas, 8 de octubre de 2018.

Fuente:

Tribuna Popular