Reproducimos un artículo de la página web del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia:

Las Delegaciones en la Mesa de Diálogos entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, asistimos al primer taller sobre Enfoque de Género y derechos de las mujeres, realizado en La Habana, este 18 y 19 de mayo, en el que las exposiciones estuvieron a cargo de representantes de la Cumbre Nacional de Mujeres y Paz y la Juntanza de Mujeres por la Paz.

Ambas redes de mujeres mantienen un compromiso político de “ser pactantes y no solamente participantes”en este proceso de paz. La Cumbre y la Juntanza contribuyeron a concretar los avances logrados en este campo, en la negociación con las FARC, los que ahora aspiran a aumentar, en el diálogo en curso con el ELN.

Superar la brecha de género

Hay que recordar que las mujeres en nuestro país representamos el 52 por ciento de la población, y que también somos sujetos políticos que nos alzamos como constructoras de paz, no sólo ni preferencialmente como víctimas, sino como hacedoras y movilizadoras de indignación, alternativas y esperanzas, buscando una participación vinculante y decisoria de las mujeres en decidir los destinos de Colombia.

El llamado permanente que hacen estas dos redes, es a fortalecer no sólo las organizaciones de mujeres para que sean tenidas en cuenta como tales, sujetos políticos decisores, sino la necesidad de afianzar a través de ellas, de nosotras, la democracia y la activa participación de los sectores populares, garantizando la representación directa de las mujeres y el goce efectivo de nuestros derechos, como debe ser igualmente del conjunto de la población que ha sido excluida por las estructuras de poder.

La paz es entonces ese proceso de cambio, un medio y una prioridad de todos/as para avanzar en la cimentación de una sociedad justa, pluralista, inclusiva, diversa, reconciliada y respetuosa con la integridad y universalidad de los derechos humanos de la mujer. La construcción de la paz desde la perspectiva de las mujeres debe implicar por ello una nueva forma de hacer política, que si es coherente, debe erradicar prácticas históricas patriarcales y militaristas, y buscar nuevas formas de accionar políticoque incluyan estrategias creativas, culturales, artísticas, ancestrales y pedagógicas en clave de articulación territorial y nacional.

Especial énfasis merece el que, al no ser iguales en la realidad de un país de segregaciones como Colombia, necesitamos las mujeres un trato de distinción positiva, o sea debe tenerse en cuenta un Enfoque Diferencial, que fue reclamado de manera reiterada en las Audiencias Preparatorias realizadas en Tocancipá y Bogotá, entre octubre y noviembre del 2017.

Otro reclamo democrático es sobre la Paridad Política para las mujeres, dado que en Colombia en la actualidad solamente el 12 por ciento de los cargos de elección popular están en manos de mujeres. Mientras que la ley de cuotas establece que al menos del 30 por ciento, deben ser otorgados a las mujeres.

Cese al fuego para mejorar la participación

Las dos plataformas, como otras que nos lo han expresado, están realizando seguimiento a esta Mesa de conversaciones, y en particular se refirieron a los dos temas que estamos tratando ahora, el del punto N.1 de la Agenda sobre “la Participación de la sociedad en la construcción de la paz” y el de un nuevo Cese al fuego bilateral.

La Juntanza y la Cumbre solicitaron que esta Mesa de conversaciones conforme una Comisión de Género que permita elaborar e incorporar de forma congruente los derechos de las mujeresen todos los avances que vayamos logrando. Así, se pidió tener en cuenta las agendas sociales para la paz que ya se dinamizan, pues son apuestas con propuestas concretas que retoman acuerdos y pliegos ya existentes en los diferentes territorios o regiones del país, que son los espacios de conflicto donde deben ser aterrizadas e implementadas las medidas transformadoras de diferente orden que se pacten.

Fueron enfáticas las mujeres que se dieron cita con nosotros/as, al decir que sin participación social real vinculante, no hay condiciones de construcción de paz. Es determinante recoger las voces críticas, que,  por ejemplo, sobre los planes de ordenamiento territorial y los impactos del modelo económico, que excluyen y empobrecen a todos y en especial a las mujeres. Así mismo hablaron de las garantías que se siguen negando para la acción de lideresas y colectivos que han confrontado a los poderes dominantes.

Reivindicaron la necesidad que a la Gestoría de paz del ELN se integre también una compañera. Esta medida, como otras, entendemos se enmarcaría en la exigencia y el nivel de participación que se nos adeuda, pues las mujeres debemos estar en todos los escenarios donde se cruzan las agendas de lucha por la paz y la justicia, retomando lo planteando en la Resolución 1325 del año 2000 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sobre las Mujeres, la Paz y la Seguridad.

Dentro del propósito de “construir una visión común de paz”, trazado en la Agenda de Diálogo con el ELN, nos queda el eco de lo dicho por una de las expositoras: “a las mujeres no les regalan nada”, todo lo consiguen con la organización, la movilización y la presión masiva; única forma de ir logrando transformaciones que democraticen nuestra sociedad y nos acerque a la paz con justicia social.

Fuente:

ELN Voces