Partiendo de esta realidad, la escalada represiva del estado español nos preocupa enormemente. Detrás de los encarcelamientos mediáticos de políticos que directamente nos han agredido con sus políticas neoliberales y con su represión cuando han gobernado en ayuntamientos y en la Generalitat, hay un estado que incrementa su carácter autoritario.

Lo vemos con los cientos de docentes que han sido encausados bajo la acusación de delito de odio por el simple hecho de hacer su trabajo en las escuelas públicas. Lo vemos en cantantes que, por cantar cosas que muchas pensamos, ingresarán pronto en prisión. Lo vemos en las decenas de compañeras y compañeros que por las huelgas de los días 3 de octubre, 8 de noviembre y 8 de marzo están siendo citadas por los tribunales para tener que hacer frente a acusaciones penales. Acusaciones que los y las pueden llevar a la cárcel por hacer huelga, la herramienta de lucha más poderosa que tenemos como clase trabajadora.

Ayer, el cuerpo de Mossos d’Esquadra actuó con la violencia con la que nos tiene acostumbradas desde hace mucho años, produciendo decenas de heridos en las protestas contra el recorte de derechos civiles y la represión. Poniendo en peligro la vida de personas al ir con sus furgonetas enloquecidas detrás de los manifestantes, entrando en comercios para aterrorizar o dando porrazos directamente en la cabeza, por lo que un joven ha tenido una pérdida parcial de visión en un ojo. Huesos rotos, moratones, heridas girar la cara y mirar a otro ladoen la cabeza. Una vez más. No, no es nuestra policía ni lo ha sido nunca, ayer se escribió una nueva página del uso que hace el poder para reprimir el derecho de protesta.

Nos negamos a girar la cabeza y ponernos de perfil mientras el endurecimiento represivo del estado se normaliza y se consolida, no sólo en Catalunya sino en el conjunto del Estado español y, de hecho, de las «democracias» europeas . Un endurecimiento represivo que ya nos afecta directamente en los casos mencionados. Donde tenemos muchos y muchas compañeras del sindicato encausadas, no sólo por las movilizaciones recientes sino, también, en la preocupante actuación judicial del caso «27 i més» que implica la aplicación de la doctrina Garzón directamente contra luchas sociales y sindicales. Un buen aviso de lo que se nos está viniendo encima.

Que nadie se engañe. No vamos a caer en el silencio cómplice. Ni un segundo. Pero tampoco vamos a caer en luchas transversales para rescatar ni fortalecer ninguna facción de la burguesía. Partiendo de estos dos puntos innegociables, llamamos a los movimientos libertarios y los diferentes espacios revolucionarios a dar un paso adelante. A estar donde debemos estar. A asumir una defensa activa de las libertades y, aprovechar esta lucha, para comenzar a construir una sociedad precisamente libre de las diferentes formas de opresión que sufrimos en el día a día.

26 de marzo de 2018

Fuente:

CGT – Confederal