Declaración del MAE de Rusia en relación con las infundadas acusaciones de EEUU vinculadas al “expediente químico” sirio

El pasado 23 de enero, varios altos cargos de EEUU lanzaron acusaciones calumniosas contra la Federación de Rusia y la República Árabe Siria, intentando achacar a Moscú y Damasco la responsabilidad por los incidentes con el empleo de armas químicas durante el conflicto en este país. Hablando en rigor, se trata de un ataque propagandístico masivo que busca el objetivo de denigrar a Rusia en la palestra internacional y socavar los esfuerzos por lograr el arreglo pacífico en Siria.

En Rusia ya se han acostumbrado desde hace mucho que los cargos oficiales de EEUU menosprecian las normas éticas elementales. Pero las insinuaciones del 23 de enero baten todos los récords.

Contrariamente al sentido común, a nosotros – junto con las autoridades legítimas de Siria – nos responsabilizaron del ataque químico cometido en Guta Oriental el pasado 22 de enero que ni siquiera fue confirmado. La única referencia son los comunicados de los tan mentados Cascos Blancos que desde hace mucho colaboran con los grupos terroristas y se desacreditaron por completo fraguando y difundiendo constantemente falacias declaradas.

Antes no oíamos ni siquiera de boca de los estadounidenses las afirmaciones de que la culpa por el empleo de agresivo tóxicos recae sobre Rusia, “no importa quién lo haya cometido”.

Ahora, en cambio, sin tomarse el trabajo no sólo de aducir pruebas sino siquiera argumentos lógicos elementales, al mundo lo tratan de habituar a la idea de que nuestro país que, a diferencia de EEUU, destruyó todas sus armas químicas, no sólo se muestra connivente con su empleo en Siria sino es culpable siempre y de todos los males.

Paralelamente, nos acusaron hipócritamente de renunciar a investigar los incidentes con los agresivos tóxicos en Siria. Aunque, como se sabe ya desde hace mucho, son precisamente los estadounidenses los que ponen trabas a una investigación objetiva. Partiendo de sus propias ambiciones geopolíticas y acuerdos tácitos con grupos extremistas antigubernamentales, EEUU ya decidió quiénes son los justos y quiénes, los pecadores. Se ve que Washington no está interesado en establecer la verdad, como tampoco admite enfoques que no coinciden con su propio punto de vista. En noviembre pasado, EEUU y sus aliados premeditadamente desorganizaron el Mecanismo Conjunto de Investigación de los casos de empleo de armas químicas en Siria (MCI) creado por la ONU y la OPAQ, al renunciar a adecuar su actividad a las normas internacionales de la ética y el profesionalismo. Y el pasado 23 de enero, sin ir más lejos, en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, los representantes estadounidenses rechazaron tajantemente nuestro proyecto que proponía diseñar un nuevo, imparcial y realmente eficaz mecanismo para reemplazar el MCI. Los estadounidenses no necesitan ningunos instrumentos para llevar a cabo investigaciones honestas. Lo único que necesitan son sólo nuevos pretextos para acusar a las autoridades sirias y ahora también a Rusia.

Nos damos cuenta de que las invectivas actuales, como ha ocurrido ya más de una vez, obedecen a unas dudosas iniciativas tramadas entre bastidores por EEUU y sus aliados. Los elementos probatorios en tales casos se reducen a noticias falsas, siendo de precisar que en calidad de “pruebas” se aportan noticias de las redes sociales escritas, tal vez, lejos de Siria.

También ahora, lo que supuestamente ocurrió en Guta Oriental, coincidió con la convocatoria en la capital francesa, a iniciativa de París y Washington, de la reunión de la denominada “asociación voluntaria internacional para la lucha contra el empleo impune de las armas químicas”. Este evento en composición reducida, al que Rusia no fue invitada, constituye un intento de suplantar la OPAQ y, valiéndose de calumnias, amalgamar un bloque contra Damasco. El objetivo final es bien evidente: complicar la celebración en Sochi del Congreso del Diálogo Nacional Sirio, encaminado a apoyar las negociaciones en Ginebra bajo los auspicios de la ONU, cuando no abortar el proceso de paz en Siria, porque sus parámetros pueden resultar inconvenientes para EEUU.

Muchos participantes en la reunión parisiense, a quienes buscan imponer los correspondientes compromisos mediante adhesión a los documentos aprobados en la reunión de París, se dan cuenta – estamos seguros de ello – de los deshonestos que son quienes están detrás de la así llamada “asociación”. Instamos a nuestros colegas a pensar en qué está induciendo EEUU y distanciarse de esta empresa riesgosa que no tiene nada que ver con los objetivos anunciados por sus organizadores.

Washington tiene en su haber no pocos trucos de esta clase. Recordemos el sonado incidente con el empleo de sarín ocurrido en abril de 2017 en Jan Sheijun. El MAE de Rusia emitió varios comentarios sobre este caso, en particular, el 19 de enero de 2018. Sin pensar dos veces, EEUU cargó con la responsabilidad por lo ocurrido a las fuerzas gubernamentales de Siria.

Expertos independientes internacionales y rusos refutaron de modo irrebatible las afirmaciones infundadas de los estadounidenses y sus correligionarios. A diferencia de nuestros oponentes, no partíamos de infundios sino de un hondo análisis profesional de las circunstancias del impactante incidente que sirvió de pretexto para que EEUU, infringiendo el Derecho Internacional, atacaran con misiles la base aérea siria de Shayrat. En aquella ocasión, EEUU cometió un acto de agresión contra Estado soberano.

Hemos indicado en reiteradas ocasiones que los estadounidenses conocían perfectamente la composición química de sarín, sintetizado en el marco del antiguo programa sirio de fabricación de armas químicas. En 2014, en el buque especializado de la Armada estadounidense Cape Ray se destruyó su componente básico DF. Hay razones para suponer que las personas “autorizadas” de Washington bien habrían podido transferir la fórmula del sarín sirio a los organizadores de la provocación en Jan Sheijun.

Durante más de tres años estuvimos proponiendo adoptar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU o siquiera una declaración de su presidente condenando los actos de terrorismo químico en Oriente Próximo.

Estuvimos exigiendo dejar de hacer la vista gorda de la realidad, porque los terroristas no sólo emplean agresivos tóxicos sino que desde hace ya tiempo disponen de capacidades para producirlos. Empero EEUU y sus aliados no han cesado de bloquear nuestra iniciativa.

Los hechos hablan por sí mismos. Y por mucho que los cargos oficiales de EEUU repitan sus falacias, éstas nunca pasarán a ser verdad. La obstinación de EEUU en aplicar en Siria un escenario parecido al utilizado en la antigua Yugoslavia, Irak y Libia, salta a la vista. Ya es hora de la comunidad mundial reflexione en serio sobre lo que ocurre. Y Washington le aconsejamos que sopese adónde conduciría a esta capital su política de deterioro de las relaciones con Rusia. ¿Responde esto realmente a los intereses del pueblo estadounidense?

Fuente:

Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa

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