El pasado 16 de enero fueron asesinados en la localidad de Peque (departamento de Antioquia, Urab, Colombia) Wilmar Asprilla y Ansel Montoya Ibarra, dos ex guerrilleros colombianos y actualmente militantes de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn (FARC), partido poltico creado en agosto de 2017 en el marco de los acuerdos de paz firmados en Colombia.

Ya son 38 los ex combatientes de la guerrilla asesinados, as como 13 de sus familiares, todos vctimas del incumplimiento de los acuerdos de paz en el que depositaron su confianza.

Los dos militantes se haban desplazado al municipio de Peque para reunirse con las comunidades campesinas con objeto de impulsar en la regin la campaa a las elecciones legislativas que se celebrarn el prximo mes de marzo. Tras escuchar disparos, al trmino de una reunin poltica, fueron encontrados sus cuerpos sin vida sin que hasta ahora hayan sido identificados los agresores. Se trata del primer atentado mortal desde que comenzara la campaa electoral.

Desde que hace poco ms de un ao se firmara el Acuerdo de Paz entre el Gobierno Colombiano y la guerrilla de las FARC, con la consiguiente entrega de armas por parte de los insurgentes, han sido numerosos los defensores de derechos humanos y dirigentes populares asesinados.

El Partido Comunista de Espaa condena los recientes asesinatos y los de todos los dirigentes populares y emplaza al gobierno colombiano a que reflexione sobre la sistematicidad de estos crmenes, investigue y persiga a sus ejecutores para que no queden en la impunidad, una impunidad que conduce a la reproduccin de la violencia. El Estado colombiano el responsable de proteger la vida y la seguridad de todos y cada uno de sus ciudadanos. Colombia no puede ser condenada a repetir una y otra vez los mismos errores, la misma historia de muerte e impunidad que acab con toda una organizacin poltica, la Unin Patritica, en las pasadas dcadas y que marc as el destino de todo el pas.

Por ltimo, llamamos al Gobierno espaol, que se ha manifestado comprometido con la paz en Colombia, y a la comunidad internacional a intensificar la vigilancia y el celo as como a utilizar todos los medios a su alcance, diplomticos, polticos y econmicos, para impedir que se siga reproduciendo el constante goteo de crmenes contra el pueblo colombiano.

Ningn representante pblico debera ser considerado legtimo si su eleccin se produce tras una campaa electoral ensombrecida por la persecucin y el asesinato poltico; si no se cumple lo establecido en los recientes acuerdos firmados ante la comunidad internacional y si no se garantiza la participacin poltica en un clima de seguridad.

Fuente:

Partido Comunista de España