VenezuelaDifícilmente una alianza pequeño burguesa como la establecida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), resiste una aplastante derrota electoral después de una inesperada victoria.

En 2015, por primera vez en 18 años de proceso bolivariano, la MUD obtuvo una importante victoria electoral que la llevó a presidir la asamblea Nacional (AN) porque supo capitalizar el descontento popular generado principalmente por la situación económica.

En menos de dos años, sufren en 2017 una contundente derrota producto de un verdadero voto castigo: la mayoría de la población rechazó la violencia desestabilizadora (guarimbas que generaron casi 200 muertos), las contradicciones (participar o no en las elecciones regionales) , los escándalos ( los millones en efectivo localizados en un vehículo perteneciente a su Lilian Tintori); las mentiras ( indicando que no se sentarían al diálogo cuando hay actas y fotos que demuestran lo contrario). Y como guinda del pastel, las diferencias internas de intereses entre los grupos.

Después del domingo 16, surge una nueva ola de dimes y diretes entre la dirigencia de la MUD que apunta a una ruptura definitiva de la alianza derechista.

Los sectores más reaccionarios, intentaron denunciar un supuesto fraude y convocaron incluso a nuevas manifestaciones en la calle, con ánimo de generar violencia. Recibieron fuerte rechazo en las redes sociales de parte de sus otroras seguidores que acompañaron cierres de calles y trancazos, pero no participaron en los comicios.

Hasta la BBC Mundo, que no es un medio de izquierda precisamente, reseñaba: “Pasan las horas y la oposición venezolana todavía digiere la contundente derrota que sufrió el domingo”.

Es claro que queda cuesta arriba enfrascarse en una denuncia, de la cual no hay pruebas. El mayor aval de los resultados es la calma y la tranquilidad en el país tras las elecciones.

Uno de los primeros en reconocer los resultados, fue Henri Falcón, candidato derrotado por el chavismo en el estado Lara, considerado desde hace casi dos décadas “bastión del cambio” opositor.

Falcón dijo que era necesario aceptar la pérdida con gallardía, aseguró que la tragedia de la oposición parecía inevitable después de tantas contradicciones y desencuentros, desechó la idea del fraude y llamó a no generar más odio ni violencia entre los venezolanos.

El candidato opositor a la gobernación del estado Carabobo (litoral central), Alejandro Feo La Cruz, también se deslindó de la cúpula derechista y, en una rueda de prensa, dijo: “Aunque seguramente el señor Rafael Lacava (rival ganador) está esperando que yo desconozca los resultados y que desconozca su nombramiento como gobernador, yo no voy a caer en su trampa (…) Usted ahora es el gobernador”.

No fue la misma actitud de Carlos Ocariz, candidato de PJ y perdedor en Miranda quien dijo que no reconocería el triunfo de Héctor Rodríguez. Mientras que Henrique Capriles Radonski, gobernador saliente y del mismo partido de Ocariz, se desmarcó de inmediato del intento de denunciar un fraude y dijo que seguiría luchando junto al pueblo.

También Liborio Guarulla, gobernador saliente de Amazonas, dijo que la derrota de la MUD en su estado se debió a los errores de la coalición opositora. Vaticinó la muerte de la MUD en agosto, y ahora parece que se cumple su profecía.

«En 17 años, Amazonas caminó en proyecto de los pueblos indígenas y la democracia. (La) MUD en Caracas acabó con ella imponiendo (un) candidato por sus intereses», manifestó en su cuenta en la red social twitter.

Por su parte, Enrique Ochoa Antich aseguró que “para interpretar los resultados, los primero es reconocer que el chavismo existe como fenómeno popular. No hacerlo distorsiona la realidad y aseguró que “fraude no hubo”.

Además añadió que la “incoherencia de la MUD entre extremistas y moderados, como Dr. Jekyll y Mr. Hyde, se paga cara electoralmente”.

La opinión pública internacional esperaba con avidez las explicaciones de quienes participaron después de decir que había una dictadura, y asumen ahora su fracaso. No son mayoría y no están unidos, es por ello que perdieron.

Y así lo confirmó uno de los principales gurús de la oposición en materia económica y política, el diputado José Guerra. En una entrevista en una cadena privada de radio aseguró: “Nos derrotamos a nosotros mismos”.

Guerra señala que fue responsabilidad de la oposición agrupada en la MUD, con sus propios errores y contradicciones, el haber perdido el caudal de votos alcanzado en 2015 con la manipulación del descontento popular.

Y es que la MUD perdió unos 11 puntos porcentuales en comparación con el 56% obtenido para conquistar la AN, recuerda la BBC.

Guerra confirmó lo que vaticinaron todas las encuestas previas al 16 de octubre. Al ser consultados, muchos votantes manifestaron una intención de voto favorable a la oposición, pero a ello se le oponía la efectividad del voto. Para lograr el resultado favorable, la oposición debía movilizar a sus simpatizantes. Pero no lo consiguió.

En pocas palabras, la MUD pudo conocer este 15 de octubre las consecuencias de su falta de coherencia política y su incapacidad de poner de lado los intereses particulares de cada grupo para trazar una estrategia común.