VenezuelaPara quienes aun dudan de que se trata de una guerra por petróleo y no de una »lucha por la libertad y la democracia«, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha suscrito este viernes una orden ejecutiva con nuevas y duras sanciones que afectan a la estatal petrolera PDVSA.

Las medidas prohíben las negociaciones sobre nuevas emisiones de deuda y de bonos por parte del gobierno de Venezuela y de la petrolera estatal Pdvsa. Un método mediante el cual se busca que Pdvsa y por tanto la nación, lleguen al default, presionando la caída del Gobierno Bolivariano y el remate de la compañía petrolera.

Pero Trump quiso mostrar su »lado bueno« y para evitar »daño a los ciudadanos venezolanos y estadounidenses«, el Departamento del Tesoro emitió autorizaciones para permitir algunas transacciones en un periodo de 30 días para cerrar operaciones en marcha y el financiamiento de la mayor parte de las operaciones comerciales, incluyendo la importación y exportación de petróleo.

También se permitirán las transacciones que solo involucren a Citgo; la negociación de algunas deudas concretas de Venezuela; y el financiamiento de bienes requeridos en el país sudamericano con fines humanitarios.

»Estas medidas están cuidadosamente calibradas para privar a la dictadura de Maduro de una fuente fundamental de financiamiento para mantener su gobierno ilegítimo, proteger al sistema financiero de Estados Unidos para evitar ser cómplice de la corrupción en Venezuela y del empobrecimiento de su población; y permitir la asistencia con fines humanitarios«, señala la Casa Blanca en su comunicado.

Nada más alejado de la verdad. Las refinerías de EEUU necesitan el crudo venezolano y así se lo ha hecho saber a Trump en varias ocasiones, alertando de un aumento en los precios de la gasolina para consumo interno si son privados de este recurso, pues han adaptado su infraestructura a las características del crudo venezolano. Por ello fijaron un lapso de un mes para las importaciones en curso. Puede pensarse que han supuesto que en 30 días más, el gobierno habrá caído debido a las consecuencias profundas de escasez de alimentos, medicinas, combustible y bienes y servicios de primera necesidad para la población.

¿Y por qué no tocaron a Citgo? También hoy, y no por casualidad, un tribunal distrital de EEUU falló a favor de Crystallex y aprobó el embargo de USD $1.202 millones que el estado venezolano tiene en el Banco Nueva York Mellow.

Medios informaron que el juez de distrito, Colleen McMahon envió la autorización a la oficina de Alguaciles (USA Marshal) para de inmediato tomar posesión del capital y de bienes muebles que tiene la República Bolivariana de Venezuela.

Tras esta decisión se otorga el derecho a Crystallex de recuperar los activos adeudados por la República Bolivariana de Venezuela, y si no encuentra suficiente propiedad de dicho deudor en el Distrito de Nueva York, Crystallex podrá embargar otros bienes inmuebles que pertenezcan a ese país. Hace unos 9 días, la empresa minera canadiense solicitó al Tribunal del distrito de Delaware embargar las acciones de PDV Holding, una filial de PDVSA dueña, a su vez, de la refinadora Citgo.

Las nuevas sanciones prohíben a PDVSA el uso del sistema financiero de EEUU. Esta medida es denominada la 3 en uno, porque se especulaba con que la Casa Blanca podría limitar el nuevo financiamiento a PDVSA por parte de firmas estadounidenses para reestructurar su deuda, o prohibir las exportaciones e importaciones de petróleo de EEUU a Venezuela. La decisión tomada abarca todas esas opciones.

Sin embargo, recientemente el presidente Nicolás Maduro anunció que sabía que vendrían nuevas sanciones y que estaba preparado para ello. El jueves en la noche, el mandatario anunció que Eulogio del Pino fue designado nuevamente Ministro de Energía y Petróleo y Nelson Martínez, pasó a PDVSA. Más temprano, Del Pino informó que se encontraba reunido con el presidente de Rosneft Venezuela, Pavel Kamenets, en la Faja Petrolífera del Orinoco afianzando la relación comercial con Rusia. Las sanciones sin duda tienen un alcance geopolítico más allá de lo interno para Venezuela. Buscan perjudicar a Rusia y a los acuerdos de la OPEP.

En la derecha venezolana ha creado malestar la imposición de sanciones afectan a la población y de una u otra manera fortalecen moralmente al gobierno. La población cierra filas frente a la amenaza común para todos mientras el ejecutivo busca resolver el problema de la escasez. Otros sectores ultraderechistas, piden ya la intervención militar desde su exilio en Miami.

Por su parte, el canciller Jorge Arreza aseguró hoy desde Nueva York que no permitirían que EEUU genere una crisis humanitaria en Venezuela y llamó a la ONU a repudiar estas sanciones que ponen en peligro los derechos del pueblo venezolano.

Ya el 19 de agosto, el Relator Especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Idriss Jazairy sobre derechos humanos y sanciones internacionales, aseveró que las sanciones unilaterales impuestas por EE.UU contra Venezuela solo empeorarán la situación para la población. «Las sanciones son perjudiciales para cualquier Estado y pueden tener un impacto particularmente devastador en los ciudadanos de los países en desarrollo cuando perjudican a la economía», dijo Jazairy.