oeaLa reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) no aprobó resoluciones sobre la situación en Venezuela ayer lunes en Cancún, y se declaró »abierta« sin fecha hasta ahora conocida, para continuar dialogando y debatiendo sobre el tema que resulta controversial dentro del organismo.

Más temprano, el secretario general del organismo, Luis Almagro, principal impulsor de la propuesta intervencionista en contra del Gobierno Bolivariano, insistió en conferencia conjunta el canciller mexicano, Luis Videgaray, en que »Venezuela tiene una crisis constitucional y que necesita un calendario electoral, respetar al Congreso, un poder judicial independiente y liberar presos políticos«.

Un tema álgido era sentenciar el carácter »anticonstitucional« y »antidemocrático« de la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) realizada por el presidente Nicolás Maduro el pasado 1 de mayo para buscar una solución pacífica y electoral a la actual y compleja coyuntura política y económica en el país.

La primera declaración, presentada en los términos propuestos por Almagro, contó con 20 votos a favor, 8 abstenciones y 5 votos en contra, no logrando así la mayoría necesaria de dos tercios de los países.

En este sentido, el ministro de Exteriores de El Salvador, Hugo Martínez, denunció que varios países no fueron tomados consultados para la discusión del borrador de la declaración presentada por 14 Estados miembros. »No puedo imaginar cómo una organización que se dice democrática esté al borde de utilizar un mecanismo poco democrático para llegar a una solución«, dijo el canciller salvadoreño.

Nicaragua y Bolivia, también rechazaron el texto y denunciaron que el mismo no circuló entre las delegaciones para ser consultado previo a su presentación.

Tras conocerse el resultado de esta primera votación, la canciller venezolana Delcy Rodríguez reiteró que la diplomacia de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) y la diplomacia bolivariana de paz triunfaron pese a la presión de Estados Unidos para lograr una resolución que permitiría una intervención norteamericana en ese país. »A los EE.UU. se lo volvemos a repetir: no puede ni podrá con la dignidad del pueblo de Venezuela, no podrá con el legado histórico de nuestros liberadores, con el legado del comandante Hugo Chávez y con el presidente Nicolás Maduro«, aseveró.

Luego fue presentada una segunda declaración, por San Vicente y Granadinas, que tuvo 8 votos a favor, 11 abstenciones y 14 en contra.

Luego de retirarse de la cita, Rodríguez ratificó que Venezuela se desincorpora de la OEA y no volverá a la organización mientras sea una »Patria libre e independiente«. También aclaró que el Gobierno Bolivariano desconocerá cualquier resultado de este encuentro.

Se puede decir que este fue el primer intento de la derecha regional por frenar el proceso electoral de la ANC pautado para el próximo 30 de julio.

Rodríguez además anunció que Venezuela presentó ante la asamblea »10 proyectos de resolución que responden a la verdadera agenda hemisférica, que es la agenda de los pueblos, que es la agenda que atiende a las necesidades reales dela población«.

Indicó que entre las resoluciones se expresa el rechazo al decreto de Obama, al muro fronterizo, al retiro de Estados Unidos del acuerdo de cambio climático de París, al acoso mediático de las transnacionales de la comunicación, al comportamiento ilícito de Luis Almagro y a favor del reforzamiento de la institucionalidad, para que no vuelva a repetirse el retiro de ninguna nación de la OEA, destaca la cancillería venezolana en nota de prensa.

Así mismo, el documento contempla declaraciones de solidaridad con los familiares de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y otras localidades; para la reducción del hambre, la pobreza y la desigualdad; entre otras.

De este modo y de manera simbólica, dejando en evidencia la verdadera agenda que deberían tener los pueblos latinoamericanos según sus intereses, Venezuela cerró su participación en la OEA.

Aunque esta puede considerarse sin ninguna duda una nueva victoria diplomática para el Gobierno Bolivariano en medio del más fuerte asedio intervencionista en 18 años de proceso revolucionario, la salvedad de mantener la cita abierta indica que EEUU seguirá presionando a los gobiernos latinoamericanos hasta lograr su objetivo: establecer las condiciones jurídicas necesarias para la intervención de la nación suramericana.

Como se sabe, la doctrina Trump ya ha dado a conocer que su política hacia América Latina representa una »vuelta atrás« a los tiempos de la guerra fría, Así lo demuestra su macartismo contra Cuba y su posición sobre Venezuela. La Casa Blanca no está dispuesta a conciliar con nada que se parezca al »socialismo«.