La ciudadana Nancy Nieto adoptó al personaje de Manuelita Sáenz, prócer de la Independencia. Foto: AndesDesde el inicio del proceso de la Revolución Ciudadana emprendido por Rafael Correa hace 10 años y ahora bajo el liderazgo del nuevo presidente, Lenín Moreno, la ciudadana Nancy Nieto adoptó al personaje de Manuelita Sáenz, prócer de la Independencia, con el cual ha acompañado al Gobierno en todas sus concentraciones populares.

De contextura delgada y pequeña, habla con grandeza de los cambios que ha vivido el país en la última década y del sueño de integración del continente que ha impulsado el régimen, tal como lo hicieron Simón Bolivar, Antonio José de Sucre y la propia Manuela Sáenz.

La noche deja caer su manto en Quito pero la Plaza de la Independencia, al pie del Palacio de Carondelet, está iluminada. No solo por las luces que se proyectan en la casa de Gobierno, como si se hubiera pintado la bandera tricolor de Ecuador, sino por los cientos de corazones de los ciudadanos que llegaron desde todas partes del país al evento de posesión del nuevo gabinete de Lenín Moreno, un evento que se realizó frente al pueblo y estuvo cargado de alegría.

Manuelita, agitando una bandera que por un lado es de Ecuador y, por el otro, de Venezuela, ambas con los colores amarillo, azul y rojo, mira con emoción a la gente que llegó con banderas, tambores, carteles; esa gente que salta, grita, baila como un solo cuerpo que se agita de felicidad por el nuevo Gobierno que empieza.

«Mi respaldo es a la Revolución Ciudadana, a las mujeres revolucionarias del país, a este proceso único liderado antes por nuestro presidente Rafael Correa y ahora por nuestro presidente Lenín Moreno», dijo Manuelita mientras suena de fondo el pasillo ‘Tejedora Manabita’, símbolo musical de la identidad de la provincia de Manabí, donde se gestó otro proceso heróico: la Revolución Liberal, encabezada por el general Eloy Alfaro.

«En mi renació la esperanza con esta Revolución Ciudadana y la revolución latinoamericana que se ha gestado por el camino de la democracia y el diálogo», aseguró esta gran mujer que no deja de agitar sus dos banderas, mientras mira intensamente la fachada iluminada de Carondelet.

Las comparsas imprimieron algarabía en la calle García Moreno, justo abajo del balcón de Catondelet. En este punto es donde más gente se concentró con tambores, pitos, banderas, donde se encendieron bengalas, donde la gente bailó los sanjuanes y los albazos.

Manuelita, reflejando en su rostro la emoción de quienes llegaron a la posesión de los nuevos ministros, dijo que al expresidente Correa le envía un mensaje de amor «el mismo amor que él sintió por la Patria Grande, el mismo amor de Simón Bolívar por libertar a los pueblos de América».

Y el mensaje para Lenín Moreno es «que continúe este proceso. Le presento mi apoyo fuerte y solidario. Le respaldaré con la misma fuerza, entrega, cariño y admiración que le tuve a nuestro presidente Correa».

Con el puño en alto y con el grito de «hasta la victoria siempre» Manuelita se une a ese mar de gente y se vuelve sueños, se vuelve alegría, se vuelve revolución.

Fuente: Agencia ANDES / RedGlobe