Intervencion del Partido Comunista do Brasil (PCdoB) en el 18º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros

PCdoBPor José Reinaldo Carvalho, Secretário de Política y Relaciones Internacionales

Queridos camaradas,

En nombre del Partido Comunista de Brasil, damos gracias al Partido Comunista de Vietnam por las magníficas condiciones creadas para el éxito de la 18ª Reunión Internacional de Partidos Comunistas y Obreros.

La realización de este gran evento del movimiento comunista internacional en un país socialista, además de ser una manifestación elocuente de internacionalismo proletario por su partido de vanguardia, demuestra la importancia que tienen estas reuniones en la lucha por la paz mundial, la soberanía nacional, el progreso social, la democracia, los derechos de los pueblos y el socialismo. Es una garantía para el avance de nuestra lucha común. Al mismo tiempo, apunta al fortalecimiento de la unidad entre los partidos comunistas y las fuerzas revolucionarias y antiimperialistas. Expresamos nuestro pleno apoyo a la Declaración Final de nuestro encuentro propuesta por el partido anfitrion.

Camaradas,

Uno de los aspectos más sobresalientes de la actual situación internacional es la ofensiva que el imperialismo estadounidense desarrolla en América Latina y el Caribe para derrocar a los gobiernos progresistas y de izquierda con la finalidad de controlar los mercados saquear las materias primas de la región.

Las fuerzas de derecha en la región, subordinadas al imperialismo norte-americano, intensifican las acciones para desmantelar los procesos de cambio social que tienen lugar desde hace casi dos décadas, durante las cuales nuestros países lograron avances importantes, como la profundización de la democracia, la apertura de un nuevo ciclo de desarrollo económico, el progreso social, la integración, la solidaridad y la soberania nacional, un proceso político, económico y social que dio lugar a una contribución efectiva a la paz. Es de gran importancia que la Comunidad de Estados Latino-americanos y Caribeños ha proclamado el continente como una “zona de paz”.

Destacamos entre los aspectos positivos de la situación en América Latina, la heroica victoria de la Revolución cubana en su batalla de más de medio siglo contra la agresión del imperialismo norte-americano, con el reconocimiento por parte de los Estados Unidos de su derrota política en Cuba e con el inicio del proceso de normalización de las relaciones entre los dos países. Para que este proceso sea llevado a buen término, es necesario poner fin a la criminal bloqueo y la ocupación ilegal del territorio cubano de Guantánamo.

Una victoria indiscutible de las fuerzas democráticas en la región fue el progreso en las conversaciones de paz en Colombia entre el gobierno y las FARC-EP, como resultado de la lucha heroica del pueblo. En este proceso ha sido fndamental el apoyo y la solidaridad de la comunidad internacional, que han respaldado las negociaciones y el acuerdo alcanzado, y su decisión de participar en la supervisión y verificación de la plena aplicación de los acuerdos. Tenemos plena confianza en que las fuerzas de paz van a superar las dificultades creadas por el resultado negativo del referéndum el 2 de octubre. Las fuerzas de la paz y la democracia van a prevalecer en Colombia.

En el escenario latino-americano es cada vez más relevante luchar en defensa de la República Bolivariana de Venezuela y su revolución, contra las constantes amenazas de desestabilización y intervención de la oligarquía local con la complicidad de los Estados Unidos.

El imperialismo norte-americano persiste en la aplicación de una política de militarización permanente en la región. Además de la IV Flota de la Marina de los EUA, siguen activas las bases militares en Curazao, Guadalupe, Aruba, Belice, Barbados, Martinica, República Dominicana, Puerto Rico, Haití, Cuba (Guantánamo), México, Honduras, El Salvador , Costa Rica, Panamá, Colombia, Guayana francesa, Surinam, Perú, Paraguay, Argentina (Islas Malvinas, ocupadas por Gran Bretaña) y Chile. Recientemente, la victoria electoral de Macri en Argentina abrió la puerta para la instalación pora EUA de dos bases militares, una en la región de la triple frontera con Brasil y Paraguay, y otro en Ushuaia, Tierra del Fuego, cerca de la Antártida.

En Brasil, se consumó el 31 de agosto el golpe de Estado realizado por instituciones políticas, jurídicas y medios de comunicación, manipulados por las clases dominantes. Un golpe carácter antidemocrático, antipopular y antinacional. Los golpistas brasileños tratan de convencer a la opinión pública nacional e internacional que la destitución da presidenta Dilma Rousseff no es un golpe porque el juicio político está previsto en la Constitución y se han cumplido todos los ritos formales. Sin embargo, no pudieron probar que la Presidente de la República, elegida con una mayoría absoluta de votos en las elecciones presidenciales de 2014, cometió el delito de responsabilidad. Por lo tanto, se violó la Constitución democrática.

Las motivaciones del proceso de impeachment fueron políticas, un pretexto para, bajo un argumento jurídoco lleno de falsedades, derrocar al presidente de la República.

Este fue el camino elegido por las clases dominantes para detener el ciclo progresista abierto en el país con la primera elección de Lula en 2002. Apesar de las deficiencias, el país avanzó en la ejecución de cambios políticos y sociales, en la solidaridad internacional y la construcción de una América Latina independiente.

Estas clases dominantes subordinadas a las potencias imperialistas, son enemigas de la democracia y el progreso social. No aceptan las reformas o cambios políticos y sociales que pongan en jaque sus privilegios.

Tras el golpe, el nuevo régimen de las clases dominantes se encuentra en plena ofensiva para liquidar los derechos de los trabajadores y del pueblo.

Lo mismo puede decirse de la posición geopolítica de la burguesía brasileña, en línea con las estrategias de las potencias imperialistas. Por lo tanto, el golpe de Estado en Brasil tiene un impacto negativo en la lucha de las fuerzas progresistas en el escenario mundial.

Camaradas, con nuestras delegaciones hermanas latino-americanos aquí presentes, traemos a esta 18ª Reunión Internacional la buena noticia de que en los dias 26 a 28 de agosto pasado, se llevó a cabo en Lima, Perú, bajo los auspicios del Partido Comunista del Perú (Patria Roja ) y el Partido Comunista del Perú, la Reunión de los Partidos comunistas y revolucionarios de América Latina y el Caribe. En aquella reunion se concretó la unidad, desde una perspectiva amplia entre partidos que tienen en el horizonte el socialismo y en su diario desarrollan la lucha anti-imperialista, democrática-popular, promoviendo la convergencia y la coordinación de esfuerzos con las corrientes progresistas. Es un esfuerzo complementario al Foro de Sao Paulo y otras articulaciones de las fuerzas de izquierda, una experiencia que nuestros partidos latino-americanos están disponibles para el intercambio con nuestros camaradas de otras regiones. Como se indica en la Declaración Final, aprobada por aclamación: “Una de las características notables en los últimos años ha sido la restauración de la idea de la Gran Patria Latinoamericana y el fuerte impulso mostrado por los procesos de integración llevados a cabo en la región. Esta fue la principal fuerza impulsora detrás de los eventos más importantes de la región, con las particularidades de cada país. Para los comunistas y revolucionarios esto sigue siendo un importante indicador que está fuertemente ligado al internacionalismo que practicó siempre “. En la opinión de los partidos alli reunidos, la unidade es indispensable para hacer frente a la contraofensiva imperialista.

Camaradas, el momento en que se realiza nuestro 18ª Encuentro, el mundo vive una situación inestable, llena de conflictos, con graves amenazas a la paz. Repetimos con el compañero Fidel Castro: “(…) hay que martillar sobre la necesidad de preservar la paz, y que ninguna potencia se tome el derecho de matar a millones de seres humanos”.

Las intervenciones militares contra países soberanos se repiten, la paz se ve amenazada y el fascismo vuelve a los escenarios con nuevas y viejas apariencias. En el Medio Oriente, Asia, África, Europa y América Latina los hechos llaman la atención de la gente, las fuerzas democráticas y progresistas a las graves amenazas a la paz. Hemos sido testigos de la puesta en práctica de la estrategia imperialista de construcción del “nuevo Oriente Medio”; la continua destrucción de Libia y su transformación en diferentes tipos de protectorados al servicio de potencias extranjeras; la devastadora guerra en Siria, causada por el imperialismo en connivencia con regímenes reaccionarios en el Medio Oriente y los grupos terroristas; el golpe fascista en Ucrania, con el apoyo de las potencias occidentales y las amenazas de intervención en este país de Europa del Este; la continuación de la política de ocupación, la colonización, la limpieza étnica y el terrorismo de Estado de Israel contra el pueblo palestino, con el apoyo explícito del imperialismo norteamericano; la adopción de una estrategia militar en Asia, apuntada contra China; la militarización del planeta; el engrandecimiento de la OTAN y su expansión hacia el Este, con una estrategia de cerco de Rusia; las conspiraciones golpistas para revertir los logros democráticos, patrióticos y sociales en América Latina, y evitar la afirmación de las fuerzas emergentes con carácter progresivo y autónomo, combatir los gobiernos defensores de la soberanía nacional y limpedir la creación de nuevos centros de poder en el mundo. Este es el panorama de la actual situación internacional.

El imperialismo persigue sus objetivos estratégicos para perpetuar la existencia del sistema capitalista y mantener intacto el poder de los monopolios transnacionales del capital financiero, que requiere cada vez más el poder sobre los mercados, materias primas, las rutas comerciales, fuentes de energía y los avances tecnológicos.

Las amenazas actuales de guerra se relacionan directamente con la grave situación de crisis multidimensional que afecta al mundo. Se profundiza la crisis económica, estructural y sistémica del capitalismo, un sistema que muestra cada vez más su carácter depredador y opresor. Además de ser una crisis del sistema económico y financiero, es también una crisis energetica, alimentaria y ambiental.

Durante casi una década, continúa la crisis cíclica, inseparable de la crisis estructural. Los gobiernos a servicio del capital no encuentran soluciones a los problemas que crearon y sus políticas sólo contribuyen a aumentar la expoliación de los trabajadores y las condiciones de vida de las masas.

En el contexto de la crisis, se intensifica la explotación de los trabajadores y de los pueblos, se promueve la liquidacion de los derechos de los trabajadores y los logros sociales. La crisis se profundiza y agrava las contradicciones sociales.

Las amenazas a la paz mundial y los derechos de los pueblos se relacionan directamente con la concentración del poder económico y político mundial en manos de un puñado de grupos económicos y financieros y las grandes potencias. Las más recientes expresiones de este fenómeno son el Acuerdo Transpacífico, la Asociación de Comercio del Pacífico (TPP) y la Alianza del Pacífico.

En paralelo a este fenómeno, hay cambios significativos en el orden mundial, con la decadencia de ciertos poderes y la aparición de nuevos centros de poder, dando lugar a cambios significativos en la correlacion de fuerzas.

Los EUA siguen siendo a potencia hegemónica del mundo capitalista y el Estado más poderoso del mundo. Sin embargo, la disminución de su peso relativo es una realidad que trata de contrarrestar con la imposición de su dominio en las relaciones económicas y peligrosamente acentuando su estrategia agresiva para someter o destruir cualquier poder que le oponga resistência.

Se cuestiona cada vez más el papel hegemónico del dólar como moneda de reserva e intercambio universal y se afirma la necesidad de la reforma del sistema monetario internacional.

En este contexto, simultaneamente a las uniones de las grandes potencias en el contexto de la globalización capitalista, surgen nuevas áreas de integración y coordinación multilateral, como la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la organización de Cooperación de Shanghai, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA) y el grupo de los BRIC (Brasil, Rusia, India, china y Sudáfrica). Estos fenómenos son expresiones de las contradicciones geopolíticas y económicas hoy y tienen implicaciones en los conflictos en gestacion.

En el contexto general de la situación del mundo, es necesario poner de relieve que el factor fundamental para cambiar la correlación de fuerzas y acumular los factores objetivos y subjetivos para las rupturas necesarias, es la lucha de los trabajadores, los pueblos y las naciones, por los derechos, el progreso social, la paz, la democracia, el desarrollo y la soberanía nacional. Como partidos comunistas y revolucionarios, seguimos defendiendo con más convicción que nunca, la perspectiva histórica del socialismo.

Viva el 18ª Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros!

Viva el Partido Comunista de Vietnam!

Viva el internacionalismo proletario!

Muchas gracias.

Fuente: resistencia.cc / RedGlobe

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