VenezuelaTras la “toma ficticia” de Venezuela el pasado miércoles 26 de octubre, donde nuevamente la oposición se concentró en el distribuidor Altamira, del municipio Chacao, bastión de la clase media y la burguesía caraqueña, sus dirigentes, que cada vez tienen mayores contradicciones internas, convocaron a una fallida marcha a la Asamblea Nacional, el jueves 27, y a un derrotado paro nacional el viernes 28.

El jueves 27, un puñado de activistas opositores no pudieron llegar al centro de Caracas, menos a la sede de la Asamblea como lo estipularon, que estaba en sus alrededores abarrotado de militantes y seguidores del proyecto revolucionario. Tanto el 26 como el 27, los hechos de violencia presentados fueron generados por la oposición. Gran conmoción causó el asesinato de un funcionario de la policía de Miranda (dirigida por el opositor gobernador de ese estado Henrique Capriles Radonski) perpetrado por grupos fascistas que acompañaron la concentración en Altamira, y cometieron el crimen en búsqueda de generar una situación desestabilizadora.

Videos tomados durante el evento, dan cuenta de cómo el oficial de PoliMiranda José Alejandro Molina Ramírez, recibió un impacto de bala en el abdomen que le causó la muerte cuando prestaba apoyo para disuadir una manifestación opositora que se tornó violenta en el kilómetro 14 de la Panamericana. El Ministerio Público realiza las investigaciones pertinentes pero ya dirigencia de la MUD, responsabiliza al Gobierno y no a sus violentos grupos de choque que abiertamente llaman a la insurrección armada y al desconocimiento del orden interno “para sacar a Maduro” por las redes sociales. El 26, falló el intento opositor de generar caos y violencia generalizada.

Para este viernes, el llamado fue a un “paro nacional”. La convocatoria no recibió apoyo de la mayor parte de comerciantes y transportistas que hoy amanecieron con normalidad en sus puestos de trabajo. Y es que el jueves, Maduro anunció un nuevo aumento salarial, el cuarto en lo que va del año, incremento del bono de alimentación; de pensiones y subsidios para los sectores populares; el pago de tres meses de bono navideño para jubilados y pensionados y el inicio de la cancelación de los aguinaldos en el sector público.

La lucha de clases se acentúa. En el plano económico, el Gobierno apuesta por aumentar la liquidez en la calle y garantizar el abastecimiento con productos internacionales a precio de dólar no subsidiado. Las tiendas se llenan ya de productos navideños. En la mediática, la “crisis” en Venezuela deja de parecerse a la “hambruna africana” y se parece más a la crisis en España u otro país capitalista, con la diferencia que el gobierno bolivariano apuesta por mantener subsidios, ayudas y pensiones para los sectores más desfavorecidos, mientras que en aquellos países donde gobierna la derecha, la receta clásica es eliminar la inversión social.

Sin embargo, las trasnacionales de la información se encargan de contarlo todo al revés. Por eso mucha gente no entiende por qué Maduro “no ha caído” pese al desgaste del liderazgo bolivariano.

Y es que toda esta estrategia fallida de “toma”, “marcha hacia la AN” y “paro”, fue gestada tras una alocada sesión del parlamento, de mayoría opositora, donde se aprobó un acuerdo para enjuiciar a Maduro por “abandono del cargo”.

De inmediato, la FANB respondió con un comunicado respaldando al Ejecutivo Nacional y advirtiendo que un acuerdo de ese tipo sólo pretendía ser la vía para un golpe de Estado institucional. La otra respuesta la dio el pueblo que simplemente no respondió al llamado de la oposición a paralizar el país.

El presidente Maduro realizó el anuncio del incremento salarial durante un acto denominado Jueves de Vivienda, en el que se alcanzó la meta de un millón 180 mil 980 familias reivindicadas con techo propio. Maduro ironizó con el intento de la derecha de declarar que abandonó sus funciones y dijo: “Imagínense, ¿si trabajamos así con el cargo abandonado, cómo sería si no lo hubiera abandonado?”.