160417golpeLa presidenta de Brasil Dilma Rousseff fue destituida este miércoles por el Senado Federal con 61 votos a favor en el juicio político planteado por la oposición que la acusó de haber »maquillado« la cuentas públicas de 2014 y 2015 y de haber »cargado« a los bancos del Estado gastos correspondientes al Gobierno. Con esta decisión, el vicepresidente de Rousseff, Miche Temer, asumió la Presidencia de la República hasta el 1 de enero de 2019, algo que ha sido calificado como un golpe de Estado.

Movimientos sociales y políticos, activistas y sectores de la sociedad civil acusan al líder del centrista Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de golpista. Pero Temer también es señalado de retrógrado, esto por echar marcha atrás en las reivindicaciones sociales alcanzadas por los más desfavorecidos, políticas que habían refrendado los líderes del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula Da Silva y Dilma Rousseff.

La presidenta había asumido el lunes su autodefensa ante el Senado e insistió en su inocencia y en la absoluta fragilidad de las acusaciones que sustentan el proceso de impeachment. Alertó además que »estamos a un paso de concretar un verdadero golpe de Estado que resultará en la elección indirecta de un gobierno usurpador«, y enfatizó que en un régimen presidencialista como el brasileño no basta la eventual pérdida de la mayoría parlamentaria para apartar al Presidente; quien único puede hacerlo »por el conjunto de la obra« es el pueblo en las elecciones, subrayó.

El proceso contra Rousseff fue abierto en diciembre de 2015, y tras recorrer un largo camino por la cámara baja y la cámara alta del Congreso, de recolección de pruebas, presentación de testimonios y otras diligencias por parte de una comisión especial del Senado; Rousseff fue hallada culpable y destituida definitivamente por más de 54 votos (dos tercios del Senado). Para nadie en Brasil es un secreto que el impeachment contra Rousseff se trata de un »golpe blando«, tal como lo calificó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: »Los golpes blandos ya se pusieron en práctica en el continente en países como Honduras (con Manuel Zelaya)  y Paraguay (con Fernando Lugo). Ahora, la misma metodología, que no necesita a las Fuerzas Armadas, se está utilizando aquí en Brasil«, manifestó.

El presidente del Ecuador, Rafael Correa, comentó a través de Twitter: »Destituyeron a Dilma. Una apología al abuso y la traición. Retiraremos nuestro encargado de la embajada. Jamás cohonestaremos estas…prácticas, que nos recuerdan las horas más obscuras de nuestra América. Toda nuestra solidaridad con la compañera Dilma, con Lula, y…con todo el pueblo brasileño. ¡Hasta la victoria siempre!«

En tanto, en un comunicado difundido por la Cancillería, el Gobierno de Ecuador condenó »los acontecimientos políticos acaecidos en la República Federativa de Brasil, que en las últimas horas han resultado en la separación definitiva de su cargo de la Presidenta constitucional Dilma Rousseff, legítima depositaria del mandato popular«. En el texto se rechaza, además, »la flagrante subversión del orden democrático en Brasil, que considera un golpe de Estado solapado« y añade que »políticos adversarios y otras fuerzas de oposición se confabularon contra la democracia para desestabilizar al Gobierno y remover de su cargo de forma ilegítima a Rousseff.«

Desde Venezuela, el presidente Nicolás Maduro expresó la solidaridad del pueblo venezolano con la presidenta de Brasil. »Toda la solidaridad con Dilma Rousseff y el pueblo de Brasil, condenamos el golpe oligárquico de la derecha ¡Quién lucha vence!«, escribió el jefe de Estado venezolano en su cuenta oficial en Twitter. El Presidente adjuntó a su mensaje de solidaridad el comunicado — emitido más temprano por la Cancillería —, en el que el gobierno venezolano rechazó el desconocimiento a la voluntad del pueblo que eligió a Rousseff en 2014 con más de 54 millones de votos y anunció el retiro de su embajador en Brasil y el congelamiento de las relaciones políticas y diplomáticas con las autoridades impuestas en ese país tras el golpe. (Comunicado completo: Vea aquí)

El gobierno cubano difundió un comunicado de rechazo contra el golpe de estado que afirma: »Lo ocurrido en Brasil es otra expresión de la ofensiva del imperialismo y la oligarquía contra los gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina y el Caribe, que amenaza la paz y la estabilidad de las naciones, contraviniendo el espíritu y la letra de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la CELAC, en enero de 2014, en La Habana por los Jefes de Estado y de Gobierno de la región.

Cuba ratifica su solidaridad con la Presidenta Dilma y el compañero Lula, con el Partido de los Trabajadores, y expresa su confianza en que el pueblo brasileño defenderá las conquistas sociales alcanzadas, se opondrá con determinación a las políticas neoliberales que intenten imponerle y al despojo de sus recursos naturales.« (Comunicado completo: Vea aquí)

Desde el Perú, la líder de la oposición izquierdista, Verónika Mendoza, afirmó a través de Twitter: »Destitución de @dilmabr sin pruebas es duro golpe a la democracia El único que debe definir mandatos presidenciales es el pueblo brasileño.«

Fuentes: TeleSur, Andes, AVN, Prensa Latina / RedGlobe