Fidel Castro en la historia, en la memoria

CubaLas dimensiones humanas, políticas e intelectuales de Fidel Castro Ruz, traspasan fronteras territoriales e ideológicas y lo sitúan como uno de los personajes notables de los tiempos contemporáneos de la humanidad.

En una ocasión, el admirable y reconocido líder sudafricano, Nelson Mandela, sostuvo: “Soy un hombre leal y jamás olvidaré que en los momentos más sombríos de nuestra patria, en la lucha contra el apartheid, Fidel Castro estuvo a nuestro lado”. Antes, otro hombre digno y admirado, Salvador Allende, indicó que Fidel se apareció en la historia como “síntesis del pueblo”, y por su influencia en los procesos populares lo definió como el “Comandante de América”.

En rigor, el abogado nacido en la localidad de Birán, allá en Holguín, que dijo que no nació revolucionario sino que “yo me convertí” en revolucionario, sintetiza en su vida, en su pensamiento y en sus acciones, la lealtad con el proceso revolucionario en su tierra natal -Cuba-, con principios internacionalistas que lo llevaron a respaldar luchas de liberación en varios continentes -principalmente África-, con el desarrollo humano y social de su país y del mundo, con un ideario transformador y con dedicación intelectual para asumir las complejidades del tránsito de la sociedad cubana.

Fidel Alejandro Castro Ruz, cumplirá 90 años este 13 de agosto. Durante estos meses, se han realizado exposiciones fotográficas, presentaciones de libros, charlas, homenajes, veladas culturales, actos populares, debates, sintiendo su historia y teniéndolo en la memoria. Actividades efectuadas en decenas de países de América, África, Asia, Europa e incluso en Estados Unidos.

Si se considera el inicio de sus batallas, como universitario, Fidel lleva 70 de los 90 años de vida comprometido en luchas políticas, que incluyó su adhesión al combate guerrillero que se desencadenó con los definitorios ataques a los cuarteles Moncada y Céspedes en 1953, que generó la fundación del Movimiento 26 de Julio y que germinó en el triunfo de la Revolución Cubana en 1958.

En estas semanas se destacan la obra práctica y teórica de Fidel como líder político, estratega militar, cerebro diplomático, articulador de cohesión social, estudioso de las ciencias médicas, destacado lector e intelectual, promotor de la defensa del medio ambiente y analista de las circunstancias de la humanidad. Estadista es una definición que le calza y que muchos comparten; demostrada en episodios trascendentales como la Crisis de Octubre en que fue el factor/eje en un choque soviético/estadounidense o en la conducción del Periodo Especial en Cuba, luego del derrumbe del Campo Socialista.

Fidel Castro Ruz es hijo de Ángel (de origen gallego) y Lina; tuvo cuatro hermanas y dos hermanos. Es padre de una hija y seis hijos. Su compañera es la profesora Dalia Soto del Valle.

Su papel determinante en la historia de Cuba, siendo un conocedor y admirador de la creación literaria y política de José Martí, su influencia en la política latinoamericana e internacional, y su adhesión y promoción de procesos revolucionarios y del sistema socialista, lo convierten en un personaje repudiado y temido por sectores conservadores, neoliberales, ultraderechistas y pro/imperialistas. Un botón de muestra: están documentados más de 600 atentados en su contra.

Fidel fue amigo y compartió con líderes como Nelson Mandela, Salvador Allende, Agostinho Neto, Olof Palme, Hugo Chávez, Jiang Zemin; también con prestigiosos escritores e intelectuales como Gabriel García Márquez, Nicolás Guillén, Pablo Neruda, Ernest Hemingway, Julio Cortázar, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Oswaldo Guayasamín, Eduardo Galeano, Oliver Stone, Frei Betto; fue compañero entrañable de Ernesto Guevara, Celia Sánchez y Camilo Cienfuegos.

Se sabe de siempre de sus largas jornadas de trabajo e incluso su labor nocturna y de madrugada, como su afición a la pesca y el basquetbol. Un desmayo en 2011 en la localidad de El Cotorro, en La Habana, y una caída durante un acto en Santa Clara, prendieron luces de cuidado. Pero fue en 2006 cuando lo aquejó una grave dolencia intestinal que mermó su salud y dejó los cargos de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro, de Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y de Comandante en Jefe. En entrevista con Carmen Lira, de La Jornada de México, el estadista contó: “Llegué a estar muerto…Quiero decirte que estás ante una especie de resucitado. Yo ya no aspiraba a vivir, ni mucho menos. Me pregunté varias veces si esa gente (los médicos) iba a dejarme vivir en esas condiciones o me iban a permitir morir… Luego sobreviví”.

No solo aquello. Siguió trabajando y lleva decenas de artículos y ha tenido encuentros con líderes políticos, jefes de Estado y con el Papa. Hablando ante los parlamentarios cubanos, Fidel dijo en una ocasión: “Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida”.

“¿Cómo cree que la historia lo juzgará a usted?”, le preguntó Ignacio Ramonet. “Es algo que no vale la pena preocuparse”, le contestó Fidel. Y añadió: “Me interesa más el prestigio, que pueda tener por el país, por la lucha, por la batalla, pero no vinculado a mi persona”.

Quizá el jefe revolucionario no contaba con que, al cumplir 90 años, su vida, su legado, su historia, será motivo de memoria, de análisis, de recuerdos.

Fuente: El Siglo / RedGlobe 

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