Golpe empresarial y agudización de la escalada imperialista

El Presidente Maduro se reunió hoy con trabajadores de la CANTV. Foto: VTVLos resultados de las elecciones parlamentarias del  6 de diciembre, son parte de la estrategia internacional para tratar de derrocar la Revolución Bolivariana. Venezuela transita desde hace 17 años, una Revolución Socialista de características propias; es una Revolución sustentada en los planteamientos del Comandante Chávez sobre la construcción de un modelo social y económico que constituya una alternativa viable para superar al capitalismo. Y ese modelo ha demostrado, pese a las dificultades,  no sólo su eficacia sino también su viabilidad. En poco más de tres lustros, gracias al justo manejo de la Renta Petrolera que dejó de ser controlada sólo por unas élites, la Revolución Bolivariana erradicó el hambre, el analfabetismo, disminuyó la pobreza extrema y el desempleo a cifras que la han llevado a recibir el reconocimiento de varios organismos internacionales que forman parte del sistema de Naciones Unidas.

En la actualidad, la Venezuela Bolivariana y Chavista se encuentra en el lugar 71 del Índice de Desarrollo humano (IDH), según la evaluación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de este año; un lugar que coloca al país en vías de socialismo, por encima de México, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia.

Para 2016, la actual Asamblea Nacional, aún con mayoría chavista, ya aprobó el nuevo presupuesto que destinará el 42% de los ingresos a la inversión social.

Golpe Continuado

Desde el año 98, cuando la Revolución Bolivariana llegó a Miraflores por la vía electoral con Hugo Chávez como presidente, se agudizó la lucha de clases dentro de los poderes del Estado formal constituido. En ese momento, sólo el Poder Ejecutivo estaba en manos de las fuerzas populares que iniciaron un proceso de liberación nacional.

Puede afirmarse que desde entonces, el Gobierno Bolivariano y revolucionario es víctima de un golpe continuado orquestado de EE.UU, para restablecer la hegemonía trasnacional sobre nuestras reservas de petróleo.

La burguesía empresarial aliada de Washington, no ha cesado en su empeño de exterminar la Revolución para restablecer los privilegios que mantuvieron durante los gobiernos de la socialdemocracia.

Las cúpulas empresariales venezolanas siempre han trabajado  para la desestabilización económica del país, a fin de generar una crisis política a gran escala que pueda conducir a la nación incluso a una guerra fratricida. Así lo demostraron en 2002, con el fallido golpe de Estado al Comandante Chávez,  luego con el paro petrolero, las guarimbas y la constante guerra mediática.

Tras la desaparición física del Comandante Eterno Hugo Chávez, y la elección popular de Nicolás Maduro como presidente, la contrarrevolución se acentuó agresivamente. El sabotaje y el bloqueo económico velado, forman parte de una conspiración internacional  para apoderarse del petróleo venezolano en medio de la crisis estructural del capitalismo mundial.

El presidente Maduro, que por cierto ha empezado a ser llamado “señor” Maduro en la prensa proimperialista para desconocer su legítimo cargo, señaló recientemente: «Venezuela desde hace tres años no puede refinanciar su deuda porque aumentan el riesgo país. Es un bloqueo indirecto, un boicot interno de distribución, comercialización y precios», dijo durante la  Plenaria del Congreso Extraordinario del PSUV donde se evaluaron los resultados electorales.
«Han decidido colapsar el modelo igualitario inclusivo de la Revolución, es una lucha de clases entre la élite burguesa parasitaria contra el pueblo», puntualizó al tiempo que informó que el gobierno bolivariano ha pagado USD 27.000 millones por concepto de bonos de deuda externa y otros compromisos internacionales y sin embargo el bloqueo financiero internacional contra el país no ha cesado.

Empresa vs Estado

En los últimos tiempos, la democracia se ha vuelto incompatible con el capitalismo. El capitalismo no respeta ninguna norma para lograr la explotación y la espoliación de los recursos, y la democracia es un sistema que establece normas para el juego político. De este modo, el  sufragio es usado, en determinados contextos, como un instrumento para que la ultraderecha en todas partes del mundo llegue al poder por la vía democrática para imponer dictaduras y formas de ejercicio del poder antidemocráticas.

De este modo en Venezuela,  la derecha fascista y la burguesía empresarial apátrida llegaron a obtener la mayoría en la Asamblea Nacional para no sólo frenar los logros sociales de la Revolución Bolivariana, sino para tratar de “desaparecer” al chavismo.

Dos días antes de las elecciones, el máximo representante de la MUD y jefe de su comando de campaña Chuo Torrealba, dijo al diario El Clarín de Argentina, que sería prioridad para esta nueva AN “sacar a Chávez del Cuartel de la Montaña”, lugar emblemático donde hoy reposan los restos del líder de la Revolución Bolivariana.

La denominada “guerra económica”- que no es otra cosa que una agresión imperialista multifactorial que incluye bloqueo económico y financiero no oficializado así cómo intervención directa o indirecta de la distribución y producción de bienes a través de los grupos empresariales locales acompañada de un importante componente de operaciones psicológicas sobre la población- ha sido banalizada a propósito por los medios de comunicación de la burguesía.
La contrarrevolución hizo creer a buena parte de la población que la inflación, la escasez, el desabastecimiento, el bachaqueo, se deben  a una errada conducción de la Economía del país por parte del presidente obrero Nicolás Maduro. En las calles se volvió a oír la frase “es culpa del gobierno”, cuando en realidad los responsables de la situación se quitan hoy las caretas tras el resultado del 6 de diciembre.

En una entrevista concedida al periodista venezolano Vladimir Villegas, el 3 de diciembre, el aún presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, señaló  que el “ 90% de los candidatos de oposición son empresarios con intereses distintos a ser políticos”.

Tras el 6D, la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea), dice que no cree que mejore el abastecimiento de alimentos para el primer trimestre de 2016. Pero sus candidatos prometieron un cambio y no más colas.

Solicitan para “mejorar” la situación, que el Estado les permita el acceso inmediato de divisas, incentivar la producción, revisar los costos de los productos regulados y privilegiar el trabajo productivo.  En pocas palabras, más dólares para la burguesía parasitaria importadora, derogación de la Ley Orgánica del Trabajo para la flexibilización laboral y  liberación de precios, entre otros “ajustes”. Ellos dicen por ejemplo, que la harina de maíz debe pasar de 19 bs a 70, para “que sea rentable”.  

Por su parte, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) y el Consejo Nacional de Comercio y Servicio Venezuela (Consecomercio) exigieron también la derogación de la Ley de Precios Justos y la Ley Orgánica del Trabajo.

En reciente entrevista por un canal privado de TV,  Cipriana Ramos, presidenta de Consecomercio, manifestó abiertamente su desacuerdo con el hecho que la actual Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT) beneficie al trabajador. Esta es parte de su conversación.
“-¿Cuáles son las competencias que tiene Consecomercio?, se le preguntó en un programa de televisión.
-“Representamos al sector comercio y los servicios, al sector terciario de la economía. Nuestras actividades es precisamente buscar la forma de defender los intereses de esos agremiados, y la defensa de los intereses comienza por la libertad del comercio, por la iniciativa privada”.
-¿Que proponen ustedes?
-“La modificación de la Ley Orgánica del Trabajo. La Ley Orgánica del Trabajo no puede ser para beneficiar al trabajador”.

La emblemática LOTTT, señala entre otras conquistas laborales, la retroactividad de las prestaciones sociales; el pago de liquidaciones dobles en casos de despidos injustificados; la reducción de la jornada laboral a 40 horas diurnas y la eliminación de la figura de la tercerización laboral.
Por su parte, la Federación Farmacéutica de Venezuela (Fefarven), también piden liberación de precios a riesgo de que “puedan cerrar” el 85% de las farmacias independientes del país.

Mientras, las mafias del transporte organizadas en ciertas dudosas federaciones que son instrumentos del sector privado, ya inician en algunas regiones el aumento inconsulto e ilegal del pasaje para la temporada navideña.  

Dos días antes de las elecciones parlamentarias, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos aseguró en un foro empresarial en su país que “debido a las diferentes dificultades y tensiones políticas que atraviesa Venezuela, no sería prudente invertir en el mercado venezolano en este momento. Mirando siempre más allá de la coyuntura, en países como Venezuela nadie hoy da cinco centavos por sus exportaciones a Venezuela; pero Venezuela tarde o temprano será un mercado muy interesante para Colombia”. Tarde o temprano, suponemos,  cuando llegaran a la AN sus aliados de la burguesía comercial criolla.

La iglesia también mete la mano

El máximo jefe de la Iglesia Católica venezolana, cardenal Jorge Urosa Savino, abogó por la Ley de Amnistía para liberar a dirigentes de la burguesía que están privados de libertad por cometer atentados contra la Nación durante las guarimbas que generaron 43 muertes violentas, cientos de muertes indirectas (gente que no pudo llegar a recibir atención médica a tiempo por cierres ilegales de vías públicas) y millones de dólares en daños materiales.
Para Urosa Savino,  Leopoldo López, entre otros privados de libertad por atentar contra la nación,  “están sometidos a prisión por delitos conectados con acciones políticas que, a mi modo de ver, están presos injustamente”.

De igual modo señaló que  “la administración del presidente Nicolás Maduro ha impuesto un modelo económico marxista y comunista que ha fracasado en todas partes y ha provocado la ruina. El Socialismo Bolivariano es un rumbo equivocado y totalitario”.

Para el cardenal, el empresariado nacional será quien solucione el desequilibrio actual de la economía venezolana.

Por ahora, como en un  Déjà vu de abril de 2002, Cavidea amenaza al pueblo  con un  “se van a tener que comer las alfombras” -frase con la que fue amenazado el personal de la embajada de Cuba durante el asalto a la sede diplomática- …para el mes de enero. Según ellos, no habrá abastecimiento. Su intención es que Maduro caiga. Pero ya saben lo que pasó en Abril.

Todas estas actuaciones indican, que el 6D es la cristalización no de un golpe parlamentario  sino de un golpe empresarial que está en plena marcha.

Volver al futuro

El sociólogo estadounidense James Petras, en su balance sobre los resultados en Argentina, Venezuela, y la situación en Brasil, descarta una vuelta al pasado en la región pese al pesimismo de algunos análisis.

Petras nos indica que hacia Venezuela “Washington canalizó millones de dólares a los partidos de extrema derecha, así como a paramilitares violentos, para desestabilizar al gobierno de Maduro y ayudar a la derechista coalición Unidad Democrática (MUD) a ganar  las elecciones legislativas en con más de 2:1 de margen sobre el Partido Socialista Unido de Venezuela  (PSUV)”.

En Venezuela, para el actual momento, la  legislación social progresista había llegado a una suerte de paralización. Se legisló para el bienestar social, pero no para profundizar la Revolución, eso dio paso a una “oferta engañosa” de los políticos de los partidos de derecha, apoyados por Estados Unidos, con su agenda económica neoliberal.

Petras indica que estas derrotas electorales, tanto en Venezuela como en Argentina, no significan el regreso a la década  neoliberal de 1990. El analista no cree posible un período de privatizaciones, de pillaje y saqueo, que devuelva a la población a la miseria. No porque el fascismo no lo intente desde la AN, sino porque el “libre mercado” y la “vuelta al pasado” es algo que ya no está permitido en la memoria colectiva del pueblo trabajador en América Latina.
Para Petras, cualquier intento por parte de los funcionarios recién elegidos para “deshacer y revertir  los avances sociales de la década pasada, chocarán  con la resistencia militante, la lucha de clases abierta y  las limitaciones institucionales y políticas”.

Para el sociólogo estadounidense, las políticas propuestas por la derecha neoliberal,  serán inviables en su aplicación e impacto, y  demostrarán su probable fracaso y la rápida desaparición de cualquier nueva ofensiva de la derecha. Esto abortará  la escalada de un nuevo  ciclo neoliberal en América Latina.

Petras indica además que  el clima político internacional hoy, es muy diferente a la  década de 1990, cuando se puso en marcha el experimento neoliberal  en la región con consecuencias tan desastrosas.  “Con el tiempo, poco después del colapso de la «nueva derecha», una nueva auténtica izquierda puede emerger, libre de corrupción y vínculos con las grandes empresas.”, se refiere en este caso a la izquierda en Brasil.

Pero también tomamos ese análisis para ejemplificar lo que pasa hoy en Venezuela.  Hay un reacomodo de las fuerzas revolucionarias, una contraofensiva revolucionaria que sin lugar a dudas  debe dejar como saldo  político una auténtica vanguardia y una dirección colectiva de la Revolución a fin de derrotar al fascismo político y económico. De lo contrario, lo dijo el presidente obrero Nicolás Maduro, se impondría una contrarrevolución fascista que colocaría en riesgo la democracia y la paz en toda Latinoamérica.

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