alba suizaALBA SUIZA y las organizaciones que la conforman hacemos llegar al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y a todo el pueblo venezolano, nuestra firme solidaridad frente a los graves ataques que actualmente se encuentra sufriendo el pueblo de Venezuela, especialmente al radicado en la región fronteriza con la hermana República de Colombia, en los siguientes aspectos: paramilitarismo, el ataque a la moneda venezolana y el contrabando de extracción y los intentos de implementar el narcotráfico y la criminalidad asociada.

 

Rechazamos las más recientes y graves acciones perpetradas por grupos armados originados en Colombia conocidos como “paramilitares” y demás bandas delictivas violentas, que han venido actuando en las inmediaciones de la frontera común atentando contra los Derechos Humanos y soberanos de la población venezolana y de los colombianos nacionalizados y residentes en el país.

Condenamos la persistencia del problema del contrabando de extracción hacia ese país que afecta gravemente a Venezuela violentando con ello el derecho a la alimentación del pueblo venezolano, que como es bien sabido, ha representado un derecho prioritario para el Gobierno Bolivariano quien en los últimos 16 años ha emprendido muchos esfuerzos y programas para garantizar la soberanía alimenticia al pueblo. Pueblo que también lo conforman más de 5 millones de colombianos que han migrado a Venezuela por elección propia huyendo de las difíciles condiciones históricas derivadas de la conflictividad interna que azota Colombia. Este país aun no ha podido resolver estas graves situaciones, como son las generadas por la guerra prolongada y la persecución política que creó el paramilitarismo y que junto al crimen organizado y el narcotráfico que operan a nivel internacional desde este país.

Apoyamos las medidas que ha tomado Venezuela en pleno ejercicio de su deber constitucional de tutela de los derechos venezolanos promulgando el Estado de Excepción en 6 municipios, así como el cierre provisional de la frontera para confrontar la amenaza por la embestida violenta paramilitar y la articulación de atentados socioeconómicos, de extracción de sus alimentos, medicinas y bienes que ha alcanzado hasta la extracción exponencial de la moneda venezolana para aprovechar perversamente las ventajas de su valor de cambio para la adquisición de bienes esenciales a muy bajo costo, dispuestos con el mayor esfuerzo venezolano para garantizar la alimentación y el bienestar de su pueblo.

Conscientes de la fraterna acogida que le ha dado siempre Venezuela a sus compañeros colombianos, así como a todos los extranjeros residentes en su territorio, y la hermandad existente entre ambos pueblos, confiamos plenamente en la buena voluntad del Gobierno Bolivariano de Venezuela en la implementación de estas acciones que, lejos de ir en detrimento de las relaciones de buena vecindad, buscan crear conciencia inmediata en la responsabilidad de Colombia para frenar este flagelo.

Hacemos un llamado al Gobierno colombiano para que con apego a la ley acabe con las organizaciones de paramilitares, narcotraficantes y contrabandistas que operan desde su país. Para que tome acciones contundentes y cumpla verdaderamente con los compromisos internacionales para frenar este flagelo que afecta tanto a venezolanos como a colombianos y también al resto del mundo.

Como internacionalistas reafirmamos nuestro compromiso y apoyo a nuestras hermanas Repúblicas de Venezuela y Colombia, así como con los venezolanos y colombianos que hoy sufren por esta situación. Nos declaramos en alerta para denunciar la verdad de lo que está ocurriendo para contrarestar la tergiversación mediática del caso, y las declaraciones incorrectas de políticos irresponsables, que buscan generar más conflictos y romper con los lazos históricos que han unido a estas dos naciones hermanas.

Recordamos y celebramos de nuevo el acuerdo histórico de la comunidad de estados latinoamericanos y caribeños, CELAC, pronunciado en su II Cumbre en La Habana, Cuba, en enero de 2014 que declara América Latina y el Caribe como zona de paz basada en el respeto de los principios y normas del derecho internacional. Los países manifestaron su compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza en la region. Estos acuerdos son el camino para resolver los actuales conflictos en la region y son la esperanza para una paz mundial.
Los intereses geopolíticos de Estados Unidos, socio político y militar de Colombia, están también presentes en este conflicto. Numerosas bases militares de EEUU y las acciones conjuntas con la DEA por años no paran el narco negocio violento que afecta a todo el continente y se expande por el mundo. Estados Unidos es el primer receptor de toda la droga que proviene de Colombia. Es hora de asumir responsabilidades por parte de los gobiernos involucrados, pues este mortal negocio es base de los conflictos y de la financiación de los grupos paramilitares y políticos corruptos en Colombia y en el mundo.

Desde la solidaridad internacionalista observamos que desde voceros del gobierno de EEUU aprovechan las circustancias del actual conflicto fronterizo para con sus declaraciones injerencencistas continuar con los intentos desestabilizadores contra el gobierno y el pueblo de Venezuela. Injerencias y amenazas que además de su colaboración con planes terroristas de la derecha, tienen su máximo exponente en el decreto ejecutivo firmado por el presidente Barack Obama declarando a Venezuela una amenaza para su seguridad. Algo totalmente falso como el propio presidente Barack Obama en la pasada Cumbre de las Américas en Panamá reconoció. Sin embargo, el peligroso decreto ejecutivo, que es un instrumento jurídico que puede dar paso a acciones bélicas, sigue vigente por parte de EEUU. Además este país también continúa con sus injerencias contra Venezuela de otras maneras como se ha observado en el histórico caso del diferendo con la Républica Cooperativa de Guyana, donde la petrolera estadounidense Exonmóvil comenzó a operar ilegalmente provoncando un conflicto diplomático entre ambos países.

Por todo lo expuesto hacemos un llamado al gobierno de Estados Unidos para que cese con sus injerencias de todo tipo y anule legal y definitivamente el decreto ejecutivo contra el gobierno y el pueblo de Venezuela.

Berna, 30 de agosto de 2015

Fuente: ALBA Suiza / RedGlobe