»Ningún achique, hay que avanzar«

El Popular, No. 318Esta semana trajo nuevas señales de avance que se suman al rumbo que señalábamos en el editorial anterior. No vienen en estado puro, se dan en medio del cauce contradictorio de la lucha de clases, social, política e ideológica. Por eso es tan importante intentar tener una visión de la marcha general del proceso, cuanto más abarcativa mejor, y además, hacerlo desde una perspectiva de largo plazo, en nuestro caso, la perspectiva de la construcción de una democracia avanzada.

Desde el gobierno, el presidente Tabaré Vázquez, anunció el lunes un ambicioso plan de inversión pública de 8.300 millones de dólares que abordará la energía, la infraestructura vial, la educación, la salud, la vivienda, el Sistema Nacional de Cuidados y las telecomunicaciones. Vázquez dijo además que se retomará el ANTEL ARENA y también el Puerto de Aguas Profundas y que estas dos obras no están incluidas en el monto anterior.

Es necesario un estudio fino de los anuncios, en lo referente al destino de las inversiones como en su financiamiento, en particular lo referente a más de 4 mil millones de dólares de inversión privada en distintas modalidades, adelanta en ese camino la columna económica de nuestra página 2. Esto es así, siempre es una obligación hacerlo, pero se impone también hacer una valoración del mismo desde la perspectiva general.

El anuncio de Tabaré Vázquez es una señal política fuerte, positiva y repercute en varios planos. En términos políticos coloca al gobierno, un espacio trascendente del proceso de cambios, en ofensiva, con iniciativa y con capacidad incidencia sobre la realidad. La derecha ha quedado una vez más en offside, muda, sin propuesta alguna. Lo coloca además en la ruta de la aplicación del programa del FA, que nuestro pueblo respaldó, y por lo tanto en sintonía con el resto de los componentes del bloque político y social de los cambios. Por otra parte implica una inflexión con una serie de anuncios y señales erradas, por su contenido y por su forma, que habían alimentado la sensación que la derecha, los medios y las patronales quieren imponer de una crisis y la necesidad de un ajuste, de austeridad, de retroceder en los derechos conquistados por nuestro pueblo. Los anuncios anteriores, y el gobierno lo percibió claramente, implicaban además un mensaje que hasta los inversores, internos y externos, estaban empezando a interpretar como de retroceso y a actuar en consecuencia.

Tabaré Vázquez, el presidente de la República, fue enfático: “No hay política de achique ni recortes, hay seriedad y posibilidades reales de llevarlos adelante”. En términos más estratégicos implica también la reivindicación de la política como un instrumento decisivo para construir la realidad, también la económica, y la afirmación del papel del Estado como un actor relevante de la actividad económica nacional.

Este anuncio, que por su impacto merece un análisis específico, se suma al convenio firmado con Venezuela que ahora se ampliará, tan alejado del TISA y de la concepción que lo alimenta; a la votación en el Parlamento de la reposición del Impuesto para Primaria a las grandes extensiones de tierra y del FONDES; y también a la renovación de los Fondos de Convergencia y el ingreso de Bolivia en el MERCOSUR.

En otro plano, pero en el mismo sentido general, se inscribe la decisión de la Suprema Corte de Justicia de rechazar el recurso de prescripción en la investigación por el asesinato en la tortura de Aldo Perrini.

Esta inflexión en la realidad política nacional, aún insuficiente y contradictoria, no nació del aire. Es fruto de los pronunciamientos reclamándolo de varios sectores del Frente Amplio, cuando no de todo el Frente Amplio, de la postura clara y firme de la central obrera y de la movilización social, es decir, de la lucha política e ideológica.

La semana anterior informábamos de la movilización de ONAJPU, en esta tenemos que agregar a la Mesa Sindical Coordinadora de Entes y a la gigantesca movilización obrera, en todo el país y especialmente en Montevideo, del SUNCA y la UNTMRA. En el centro de nuestra capital más de cinco cuadras de una abigarrada multitud obrera mostraron una vez más su disposición de lucha y su capacidad de propuesta.

Con su presencia dejaron una vez más en ridículo al frustrado candidato de la positiva. En una nueva demostración de incapacidad política Luis Lacalle Pou dijo exultante en Flores que dudaba si el movimiento sindical se iba a movilizar en defensa de los trabajadores, que creía que no, y que si lo hacía “iba a contar con el Partido Nacional”. Un blooper total. Más desubicado que Adán en el día de la madre. Dijo eso a pocos días del paro general, a dos días de la marcha de los entes, a tres de la movilización de la construcción y los metalúrgicos. Nadie pretende ya que él esté enterado de algo, desde el barrio privado de Atahona la realidad se ve inevitablemente distorsionada por el prisma elitista y oligárquico, pero al menos que algún asesor le alcance un paper o le mande un twiter, a los que es tan afecto, solo para evitarle tanto bochorno.

La lucha tiene eso, siempre lo tuvo y lo tendrá, desnuda los intereses en pugna, separa la paja del trigo y deja en evidencia, a veces hasta con crueldad, que defiende cada quien. En este caso, también en este caso, la derecha quedó expuesta: cero ideas, cero propuesta, cero iniciativa. Nada, nada de nada.

En la oratoria de la enorme movilización del SUNCA y la UNTMRA se dieron mensajes claros. Daniel Diverio, secretario general del gremio de la construcción, dijo con claridad que nadie se marea: “Nosotros trancamos la pata con cualquiera, no nos tiembla la voz cuando tenemos que reconocer que el gobierno le acertó, pero tampoco para decir cuando le erra. Luchamos para abrir un escenario político favorable a los trabajadores. Luchamos pero no le hacemos mandados a la derecha”. Marcelo Abdala, dirigente de los metalúrgicos y el PIT-CNT habló de un “giro en el acontecer nacional”; acentuó el ridículo de Lacalle Pou recordándole que si está tan preocupado por los trabajadores, el 90% de las Intendencias en las que gobierna el Partido Nacional no tienen negociación colectiva y le preguntó “¿está dispuesto a incidir para que eso cambie?”; valoró positivamente el pronunciamiento público del ministro de Economía, Danilo Astori, que dijo en ADM que no hay crisis, que no habrá achique y que habrá crecimiento y le preguntó: “¿están dispuestos a abrir las pautas salariales para que acompañe el salario ese crecimiento?”.

En el editorial anterior señalábamos que estamos en un momento de agudización de la lucha de clases, a nivel internacional, regional y nacional, en un punto de inflexión en el proceso de acumulación de fuerzas, ante un nudo de contradicciones de cuya dilucidación a favor del pueblo dependerá si se logra una síntesis superadora de avance o un retroceso peligroso.

Dos instancias claves, por todo lo que involucran, serán el Presupuesto Nacional y los Consejos de Salarios.

Se necesita buena gestión de gobierno, aplicando el programa que nuestro pueblo hizo suyo, se necesita acción parlamentaria y política, se necesita debate ideológico y también, aunque algunos se nieguen a aceptarlo, se necesita lucha, protagonismo popular organizado.

Por eso es tan importante la movilización del SUNCA y la UNTMRA en todo el país, preparando el paro general del 6 de agosto, que no será solo del movimiento sindical, que involucrará a todas y todos los sectores de nuestra sociedad que depositan sus esperanzas y sueños en que los cambios no se detengan.

Solo una lectura reduccionista puede interpretar que es un paro contra el gobierno. Es un paro a favor del proceso de cambios, es un paro para construir, con lucha, un camino de resistencia al impacto del gigantesco ajuste global del capitalismo para asegurar sus ganancias al capital financiero y las trasnacionales, y es también una afirmación del papel de la participación popular y la movilización en la construcción del avance.

¿Qué hacer entonces? Desplegar toda la potencialidad del bloque histórico político y social de los cambios. Seguir desplegando iniciativa desde el gobierno; aumentar la movilización y el debate político en el Frente Amplio de cara a la gente, hacia el 25 de agosto; apoyar a la movilización estudiantil de este 14 de agosto, que tendrá un centro en el reclamo del 6% del PBI para la Educación.

Y por supuesto rodear las luchas de las y los trabajadores. Los trabajadores solos no alcanzan, pero sin ellas y ellos no hay camino de avance popular posible.

Y allí estuvieron, y volverán a estar el 6 de agosto, luchando para avanzar.

Fuente: Partido Comunista de Uruguay / RedGlobe

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